‘Spectre’: el futuro de Bond se reconcilia con su pasado


James Bond afronta su mayor desafío en 'Spectre'.Las aventuras de James Bond protagonizadas por Daniel Craig, cuatro por ahora, tenían como denominador común narrar los orígenes de un personaje archiconocido. Desde su forma de adquirir la licencia para matar, todas y cada una de las películas han ido dando forma al personaje que otros actores antes que él han interpretado con mayor o menor fortuna. Pero en estas intrigas siempre ha faltado la presencia de esa organización secreta que tan buenos villanos ha dejado: Spectre. Sin entrar en detalles acerca de los problemas con derechos de autor, el nuevo trabajo de Sam Mendes (porque la cinta, antes que otra cosa, es del director de Jarhead) no solo recupera al archivillano por definición, sino que cierra un círculo casi perfecto.

Visualmente hablando, esta vigesimocuarta película de Bond es, como lo fue Skyfall, simplemente brillante. La labor de Mendes tras las cámaras, desde ese plano secuencia inicial que solo un director de su categoría es capaz de hacer, hasta secuencias de acción como la pelea en el helicóptero o en el tren, es un soplo de aire fresco constante. Dinámico y seductor, el lenguaje empleado por el director interpreta en todo momento no solo al protagonista, sino al sentido mismo de sus acciones y decisiones, acompañando al espectador en el viaje por todo el mundo que realiza el espía secreto. A esto se suman, no cabe duda, un notable reparto que recupera buena parte del espíritu clásico de los primeros films.

Narrativamente hablando, sin embargo, es donde la cinta tiene su mayor talón de Aquiles. Aunque la historia está bien estructurada y logra aunar a la perfección pasado, presente y futuro del personaje, las concesiones a las necesidades dramáticas que realiza son, cuanto menos, cuestionables. Y aunque son problemas menores, sí logran un efecto discordante dentro del equilibrio entre humor, acción e intriga que logra la trama. Asimismo, hay algunos momentos del film en los que el ritmo decae considerablemente. Aunque esto no debería ser considerado un problema (al fin y al cabo, es algo natural), la realidad es que termina jugando en contra del espectáculo que, por otro lado, es este regreso a los orígenes.

Pero a pesar de los problemas, Spectre es algo único. Puede que al espectador medio le diga más bien poco y sea, por derecho propio, una entretenida cinta de acción y suspense narrada por un director espléndido. Para los seguidores del personaje, es un broche a toda una vida, el regreso al camino iniciado hace más de 50 años que, para colmo, es capaz de reunir bajo un mismo techo a los clásicos villanos con los tres enemigos a los que Craig ha tenido que hacer frente. Una vez puestas todas las piezas en su sitio, el agente secreto más famoso del cine inicia una nueva y prometedora etapa. Y cómo no, lo hace con un tema principal tan elegante como delicioso a cargo de Sam Smith.

Nota: 7/10

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El cine español ‘Atrapa la bandera’ y lidera la taquilla


Segunda semana consecutiva en la que la taquilla española mejora sus resultados. En esta ocasión ha sido, concretamente, un 12,24% más. Sin embargo, lo más interesante del pasado fin de semana es que de los 5,5 millones de euros recaudados (según Rentrak España) casi la mitad pertenece al cine español, que lidera el box office sin ningún tipo de oposición. Como contrapunto, cabe señalar que ninguno de los estrenos ha dado la talla, lo que ha impedido, casi con toda seguridad, que se logren mejores resultados.

Así las cosas, Atrapa la bandera repite como líder de la taquilla con 1,43 millones de euros, apenas un 2% menos que en el fin de semana de su estreno. Noticia magnífica para esta cinta de animación española que acumula ya más de 4,5 millones de euros y que, ante la falta de oposición directa, parece que podría irse hasta los 10 millones de euros sin demasiada dificultad. Diferente es la situación de Anacleto: Agente secreto, que debuta en segundo lugar con 866.691 euros repartidos en 351 salas, lo que deja una media de 2.469 euros. No es para nada un mal comienzo, pero tal vez se quede algo lejos de lo que se esperaba de ella. En cualquier caso, lo normal será que termine cerca de los 5 millones.

La cinta más taquillera del top 10 ocupa esta semana el tercer puesto. Del revés obtiene 403.504 euros en su segundo mes en cartel, que es prácticamente lo mismo que hace siete días. Esto permite al film ascender dos posiciones y presentar un total de casi 20,11 millones de euros. Visto lo visto no debería tener problemas en superar los 21 millones. Por su parte, Un día perfecto logra 364.258 euros, un 13,9% menos. Su total es de 1,1 millones de euros, lo que no es un mal balance para el tipo de film que es. Con algo de fortuna podría llegar a quedarse muy cerca de los 2 millones.

En mitad de este ranking de los 10 primeros nos encontramos con Ricki, que pierde un 34,37%, sin duda uno de los mayores damnificados de la semana. Los 330.345 euros recaudados esta semana le permiten presentar un total de 1,19 millones de euros, aunque tiene complicado llegar a superar los 2 millones. Un techo recaudatorio que sí superará dentro de poco Vacaciones, que acumula 1,93 millones y apunta a que podría llegar a los 2,5. El fin de semana pasado acumuló 300.089 euros, un 7,64% menos.

Otro de los principales estrenos, Transporter Legacy, se cuela en séptimo lugar con 291.995. Repartidos en 231 pantallas, el balance es de 1.264 euros en cada una. Mal arranque para la nueva entrega de esta saga que, ahora mismo, aspira a quedarse en los 750.000 euros, y eso si tiene suerte. Por su parte, Cuatro fantásticos continúa su pronunciado descenso, en esta ocasión recaudando 264.421 euros, un 38,73% menos. Su total se queda muy cerca de los 3 millones, cifra que superará en estos días, pero nada hace pensar que pueda crecer más allá de los 3,5-3,75 millones.

La cinta que sí parece aguantar el tirón de sus rivales más directos es Misión: Imposible – Nación secreta, que esta semana recauda 192.228 euros, un 29,3% menos. Tras cinco semanas de proyección acumula 5,84 millones, cifra bastante superior que la que presentan otros productos del género. No debería de tener problemas en situarse por encima de los 6 millones, aunque llegar más lejos sí parece una tarea imposible. El top 10 se cierra con otro estreno, Ático sin ascensor, que recauda 165.325 euros en 87 salas. Lo cierto es que la media, 1.900 euros, no es un mal arranque, aunque su exhibición limitada y el género al que pertenece van a suponer un freno en su recaudación, que tiene como principal objetivo llegar al medio millón de euros.

El agente secreto más famoso de los tebeos llega a la cartelera


Estrenos 4septiembre2015Habrá quien diga que Hollywood se ha entregado al dinero fácil con las adaptaciones de superhéroes y cómics. Pero España parece haber aceptado también esa premisa. A las versiones realizadas de ‘Mortadelo y Filemón’, ‘Zipi y Zape’ o ‘Arrugas’ se une ahora la de otro de los clásicos personajes de los tebeos que todos leíamos de pequeños. Eso sí, no es el único estreno de hoy viernes, 4 de septiembre. La comedia y la acción son los géneros que reinan esta semana en la taquilla, aunque eso no impide que exista un hueco para el drama e, incluso, el terror.

Pero sin duda el estreno más importante es Anacleto: Agente secreto, versión cinematográfica del personaje creado y dibujado por Vázquez. En realidad, la historia se centra en el hijo del famoso espía, un chico que desconoce la identidad secreta de su padre, que trabaja de vigilante nocturno en una gran superficie y que no tiene ningún tipo de ambición, lo que hace que su novia le deje. Su vida da un vuelco cuando un famoso villano internacional empieza a perseguirle. Acosado, decide recurrir a su padre, descubriendo así que el criminal es el archienemigo de la familia. Acción, humor y espectacularidad son los ingredientes de esta cinta dirigida por Javier Ruiz Caldera (Tres bodas de más) y protagonizada por Imanol Arias (serie Cuéntame cómo pasó), Quim Gutiérrez (La gran familia española), Berto Romero (Spanish movie), Alexandra Jiménez (Esto no es una cita), Carlos Areces (Los amantes pasajeros), Rossy de Palma (No molestar) y Silvia Abril (Promoción fantasma), entre muchos otros.

Entre los estrenos norteamericanos destaca Transporter: Legacy, cuarta entrega de la saga de acción que cambia de director y de protagonista. La trama arranca cuando el famoso piloto y mercenario se ve envuelto en un trabajo que tiene por objetivo salvar a su padre. Para lograrlo deberá unir fuerzas con la líder de un grupo de asaltantes que trata de acabar con una red de tráfico de seres humanos. Camille Delamarre (La fortaleza) dirige la propuesta, mientras que Ed Skrein (La espada de la venganza) se pone en la piel del héroe. Junto a él encontramos a Ray Stevenson (Thor: El mundo oscuro), Gabriella Wright (Everly), Loan Chabanol (En tercera persona) y Tatiana Pajkovic (Nynne).

La comedia romántica tiene su mayor representante en Ático sin ascensor, film de 2014 que tiene como grandes atractivos a Morgan Freeman (Lucy) y Diane Keaton (La gran boda), y que narra los intentos de una pareja mayor por vender el piso en el que han vivido durante 40 años. En este proceso, plagado de hilarantes situaciones y de difíciles momentos, ambos recordarán lo vivido durante esos años, comprendiendo qué ha sido realmente su vida juntos. Basada en la novela de Jill Ciment, la película está dirigida por Richard Lonzcraine (Firewall), y en el reparto también destacan nombres como los de Cynthia Nixon (serie Sexo en Nueva York), Claire van der Boom (Red hill) y Carrie Preston (serie True Blood).

Otra comedia, aunque esta vez con tintes más dramáticos, es Mientras seamos jóvenes, escrita y dirigida por Noah Baumbach (Frances Ha) en 2014 y cuyo argumento gira en torno a la relación que establece una pareja en la cuarentena con dos jóvenes cuya vitalidad y similares aficiones les imbuyen de una vida que pensaban que nunca volverían a tener. Sin embargo, a medida que vayan ganando en confianza empezarán a sospechar que la joven pareja oculta varios secretos. Ben Stiller (La vida secreta de Walter Mitty), Naomi Watts (St. Vincent), Adam Driver (A propósito de Llewyn Davis) y Amanda Seyfried (Mil maneras de morder el polvo) dan vida al cuarteto protagonista.

El último título de Estados Unidos es Una chica vuelve a casa sola de noche, propuesta de terror que supone el debut en el largometraje de Ana Lily Amirpour. Su trama se desarrolla en la ciudad iraní de Bad City, donde una vampiresa debe sobrevivir en medio de un paisaje de personajes marginales, a lo que deberá añadir un romance inesperado que puede poner en peligro su forma de vida. Sheila Vand (Argo), Arash Marandi (Kunduz: The incident at Hadji Ghafur), Marshall Manesh (Territorio prohibido), Mozhan Marnò (serie The blacklist) y Dominic Rains (Outbreak) encabezan el plantel de actores.

En lo que a novedades europeas se refiere hay que hablar de El maestro, film italiano de 2014 inicialmente pensado para televisión que dirige Giacomo Campiotti (Blanca como la nieve, roja como la sangre) y que recupera la historia del profesor de jóvenes problemáticos. En este caso la historia se ambienta en 1946, cuando un soldado de la II Guerra Mundial busca trabajo como docente, aunque sin recomendación no es tarea fácil. Por ello, acepta ser el maestro de un grupo de jóvenes de un reformatorio, a los que deberá ganarse para que puedan aprender las lecciones más valiosas para su futuro. Este drama está protagonizado por Claudio Santamaria (600 kilos de oro puro), Nicole Grimaudo (Tengo algo que deciros), Lucia Mascino (Viva la libertad) y Lorenzo Guidi.

La producción más internacional de la semana es Los hongos, cinta de 2014 producida por Alemania, Francia, Argentina y Colombia que arranca cuando un joven que trabaja en la construcción pierde su empleo por robar material para su gran pasión: los grafitis. Sin dinero, decide recorrer la ciudad para encontrar a otro importante grafitero que le ayude en su situación. La relación de ambos personajes terminará por impregnar a su entorno de una sensación de libertad nunca antes conocida. Dirigida por Oscar Ruiz Navia (El vuelco del cangrejo), la película está protagonizada por un debutante reparto encabezado por Jovan Alexis Marquinez, Calvin Buenaventura, Atala Estrada y Gustavo Ruiz Montoya.

Los estrenos de ficción terminan hoy con Corazón silencioso, producción danesa también realizada en 2014 que cuenta con Bille August (Adiós Bafana) como director. El argumento gira en torno a una reunión familiar durante un fin de semana. La madre, enferma terminal, ha decidido acabar con su vida, algo que sus hijas parecen haber aceptado. Sin embargo, a medida que se desarrolle el encuentro las decisiones serán cada vez más difíciles, y viejos conflictos volverán a resurgir. El film está protagonizado por Ghita Nørby (Original), Paprika Steen (Amor es todo lo que necesitas), Danica Curcic (Over kanten), Morten Grunwald (Cuando un hombre vuelve a casa) y Pilou Asbæk (serie Borgen).

En cuanto al documental, la española La vida en llamas aborda el día a día de una unidad de élite conocida como BRICA que lucha contra el fuego prácticamente sin protección. Ubicada en Andalucía, una de las peores zonas en la lucha contra el fuego, la acción sigue a los miembros de este equipo que, armados con motosierras y hachas, se enfrentan a llamas de más de 50 metros para evitar que el incendio arrase todo a su paso. La cinta está dirigida por Manuel H. Martín (30 años de oscuridad).

‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’: magos del humor


Mortadelo y Filemón deberán derrotar a Jimmy el Cachondo en su nueva aventura animada.Han sido necesarios tres intentos para lograr trasladar con acierto a la gran pantalla a unos de los personajes más importantes de las viñetas españolas. El carácter absurdo de las aventuras que durante años han protagonizado los agentes secretos más ineptos de España han encontrado en la animación el ritmo y la “seriedad” que no lograron tener en sus previas aventuras de carne y hueso. La historia ha demostrado que hay personajes que no pueden tener presencia física, y Mortadelo y Filemón son algunos de ellos.

Con Javier Fesser, responsable de aquella La gran aventura de Mortadelo y Filemón en 2003, las desventuras, los golpes y los constantes guiños al contexto social de España regresan con una fuerza inesperada. Y lo hace sobre un guión sólido que sigue con mano firme la estructura de los tebeos que han hecho reír a miles de jóvenes y adultos. En efecto, lo mejor de Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo es su fidelidad a unos cómics que son muy difíciles de adaptar. Los detalles al margen de la historia, la sutileza de algunos chistes, e incluso gags característicos de Ibáñez se dan cita para convertir a este film ajustado en su metraje en un festival del humor. Desde ese comienzo de agente secreto al más puro estilo James Bond (por cierto, una versión idealizada de lo que después se desarrolla de forma más propia de la TIA) hasta ese final sacado literalmente de las viñetas, todo en la película está pensado para provocar una sonora carcajada.

Esto no quiere decir que la película sea una joya del séptimo arte. Sus fallos, aunque enterrados bajo la risa, provocan en ciertos momentos una falta de ritmo notable, sobre todo en el segundo acto. Del mismo modo, la necesidad que tiene el director de introducir un personaje como Rompetechos, eventual en las historias, como un protagonista más termina por saturar la historia de situaciones absurdas, si es que eso puede llegar a ocurrir en una misión de Mortadelo y Filemón. En este sentido, algunos gags visuales pueden llegar a ser repetitivos en su desarrollo, aunque eso no impide que ofrezcan algunos de los mejores momentos de la trama.

Se puede decir que Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo es la película sobre estos personajes que el cine estaba esperando, o al menos que el cine se merecía. Divertida, dinámica, con constantes referencias a los tebeos, a la sociedad y a la cultura, y con un sentido del ridículo (o ausencia de él) sin igual. Es cierto que hay momentos en los que el ritmo frena, en buena medida motivado por el hecho de que la película es más larga que el cómic, pero eso no debería ser un impedimento para disfrutar de una hora y media de puro humor. Los fans de los personajes encontrarán en los fotogramas el delicioso espíritu de las viñetas. Incluso podrán comprobar cómo el doctor Bacterio es capaz de crear un invento que funciona. A disfrutar.

Nota: 7/10

‘Skyfall’: Bond encuentra sus lugares más oscuros


Han pasado 50 años, 23 películas (y otras tantas ocasiones en las que ha salvado al mundo) y muchos villanos muertos. Y, de lejos, es en la nueva película en la que James Bond es más James Bond. El personaje interpretado por Daniel Craig (Resistencia) por tercera vez consecutiva se mira en el espejo de las novelas de Ian Fleming para ser más fiel al original literario, dejando a un lado ese carácter dandy y seductor de sus predecesores y explotar su lado más cínico, oscuro y alcohólico. Pero no es el único cambio en este Skyfall que dirige de forma magistral Sam Mendes (Jarhead).

De hecho, lo que más llama la atención de este Bond 23, nombre que tuvo el proyecto durante bastante tiempo, es su falta de pirotecnia y su diálogo directo con el espectador, convirtiendo al personaje en un ser más realista, sin que eso evite ciertos excesos propios de la serie. Por supuesto, existe acción, y con un estilo muy marcado, pero esta no acapara la atención de una historia que, aunque puede parecer sencilla, posee un trasfondo mucho mayor, sobre todo si se tiene en cuenta los cambios que produce en las futuras entregas del agente secreto más famoso del mundo. En este sentido es fundamental la labor de Javier Bardem, villano de la función y un personaje que ya ha entrado en los anales de la saga como uno de los más complicados y siniestros antagonistas del trajeado agente secreto. Su claridad de intenciones, su intencionado amaneramiento y su detallada planificación elevan al personaje casi por encima del resto, de lo que es responsable, en buena medida, el propio actor, que ofrece otro trabajo sublime.

Este nuevo Bond supone, en cierto modo, el final de una etapa. Más allá de la introducción de nuevos personajes y la pérdida de otros, este Skyfall es la última entrega de una trilogía que comenzó con 007: Casino Royale y que narra los inicios del personaje. Con lo ocurrido a lo largo de sus cerca de dos horas y media se retoman los elementos más clásicos de la saga, incluyendo la famosa secretaria con la que Bond tontea sin éxito. Aunque no es el único homenaje que contiene el film. Frases, secuencias e incluso vehículos refuerzan esa sensación de devolver al personaje a un estado original, aunque modificando la interpretación que el espectador tendrá de él a partir de ahora.

Y de eso tiene gran parte de culpa la labor de Mendes. Gracias a ese estilo personal y elegante que imprime a todas sus imágenes, la nueva entrega de James Bond contiene, ya desde el principio, una serie de recursos únicos, hermosos y dramáticos que confieren a la película un estrato de interpretación mayor. Baste como ejemplo la presentación tanto del protagonista como del antagonista, ambos acercándose a cámara, o algunos combates a contraluz en el que lo único que se aprecia son las siluetas. La filmografía del director constata un estilo narrativo preciosista, casi pictórico, y eso aplicado a una saga como esta no hace sino convertir al film en una pieza tan extraña como continuista. Sin duda, una de las mejores entregas de los últimos años a la que pocas cosas se le pueden achacar (la mayoría secundarias) si se tiene en cuenta que estamos ante una película algo atípica en comparación con las anteriores aventuras del agente secreto. Aunque algo sí hay en común con las demás: los títulos de crédito iniciales, una auténtica joya.

Nota: 8/10

Diccineario

Cine y palabras

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