Los hitos de nuestro pasado regresan en la 91 edición de los Oscar


Si el año pasado mujeres y fantasía eran los denominadores comunes de los candidatos (y ganadores) de los Oscar, en esta 91 edición el pasado, ya sea a través de hechos reales o ficticios, parece imponerse en las principales categorías. Y es independiente que la producción sea estadounidense o extranjera. De hecho, las dos principales nominadas, RomaLa favorita, cada una con 10 candidaturas, cuentan con capital o equipo ajeno a Estados Unidos, en su totalidad o en parte. Una evidencia de los vientos sociales que este año parecen soplar en el sector, buena parte de él (si no todo) movilizado contra el presidente Donald Trump.

No son solo estos dos films los que representan esta tendencia. El vicio del poderGreen bookBohemian RhapsodyInfiltrado en el KKKlan ponen sobre la mesa temas que en esta sociedad políticamente correcta en la que vivimos podrían ser considerados poco menos que escandalosos por según qué sectores. Pero más allá del análisis político que pueda desprenderse, lo realmente interesante, al menos desde un punto de vista puramente cinematográfico, es la enorme calidad de todos los nominados. Incluyendo la gran sorpresa, Black Panther, demostrando una vez más que el cine de superhéroes puede competir de igual a igual (o casi) con los dramas más intensos. Todo ello deja una idea muy interesante: gane quien gane, lo merecerá. Y pierda quien pierda, será algo injusto.

La sorpresa de Black Panther abre la puerta igualmente a un hecho cuanto menos insólito: que dos películas sobre superhéroes logren la máxima estatuilla a la que aspiran. Me refiero a Spider-Man: Un nuevo universo, que compite como Mejor Película de Animación y que ya ganó el Globo de Oro. Si a esto sumamos las candidaturas técnicas, la noche podría terminar siendo más superheróica de lo que cabría esperar. Todo esto no impide, por supuesto, que no haya nombres favoritos, algunos de ellos compitiendo en la misma categoría: Glenn Close (Una buena esposa), Christian Bale (El vicio del poder), Rami Malek (Bohemian Rhapsody), Lady Gaga (por la canción ‘Shallow’) y un largo etcétera.

Pero también ha habido olvidados… o mejor dicho, mensajes velados. Sin duda una de las películas que más expectativas creó este 2018 fue First man (El primer hombre), la aventura espacial de Damien Chazelle tras La ciudad de las estrellas (La La Land). Había expectación, en efecto, y tal vez por eso el resultado en forma de nominaciones. El niño prodigio de Hollywood no logra ninguna candidatura en las principales categorías, tan solo cuatro en los premios más técnicos, donde por cierto compite con auténticos gigantes. Da la sensación de que, o bien la esperanzas estaban muy altas, o Chazelle no dirige con la misma soltura dramas y musicales.

Y por último, un español. Este año sí. Madre, de Rodrigo Sorogoyen (El reino) opta al Mejor Cortometraje de Ficción, devolviendo al cine nacional una candidatura que durante algunas ediciones parecía negarse de forma sistemática. Esto, unido al éxito en los Premios Feroz y el más que posible éxito en los Goya convierten a este director en uno de los nombres del año.

Así, esta 91 edición de los Oscar se revela cuanto menos atractiva, para algunos incluso apasionante. Grandes actrices, directores y actores compiten por lograr la ansiada estatuilla con películas que comparten, en su mayoría, historias del pasado, historias que muestran al espectador cómo se vivía hace años, y cómo la sociedad ha cambiado desde entonces (en algunos casos seguro que más que en otros). El pasado asalta la gala que se celebrará el 24 de febrero en el Dolby Theatre de Los Ángeles, pero podría terminar siendo el cómic quien reivindique definitivamente su hueco en la historia del séptimo arte.

En el siguiente enlace podréis encontrar el listado completo de los nominados a la 91 edición de los Oscar.

La fantasía se impone en unos Oscar sin sorpresas en su 90 edición


La que debía ser una gala especial en muchos aspectos ha terminado resultando algo decepcionante en líneas generales en todos ellos. La 90 edición de los Oscar no va a pasar a la historia precisamente por alguna sorpresa entre los premiados. Ni siquiera por un error como ocurrió el año pasado con La ciudad de las estrellas (La La Land)Moonlight. Estos premios descafeinados se recordarán, si el tiempo lo respeta, por ser una de las galas más reivindicativas por la igualdad entre hombres y mujeres. Y esto ya es de por sí algo digno de mencionar, pero en lo que se refiere al aspecto puramente cinematográfico, del que nos ocupamos a continuación, este destaca por la falta de brillo.

Quien haya estado siguiendo las conocidas ‘quinielas’ en los días y semanas previos a la ceremonia se habrá despertado esta mañana (si es que no se ha quedado a ver toda la velada) sin demasiadas sorpresas. Todos los premios parecían escritos de antemano para sus ganadores, lo que deja una sensación agridulce. Por un lado, es evidente que La forma del agua se merecía el premio a la Mejor Película y Guillermo del Toro el reconocimiento al Mejor Director no solo por su labor en este film, sino por una carrera que ha reinterpretado y revitalizado la fantasía. También es más que merecido el premio a la Mejor Banda Sonora para Alexandre Desplat por la hermosa y maravillosa música para esta fábula sobre la tolerancia, la integración y el miedo a lo diferente. Y junto a los cuatro premios para esta fantasía (el cuarto es el Diseño de Producción), un reparto de estatuillas tan previsible como correcto.

Dejando a un lado anécdotas, fotografías y discursos, la realidad es que esta gala no ha dejado margen a la sorpresa en ni una sola de las principales categorías. Pero esto ha tenido también una segunda lectura, y es el hecho de que también se ha confirmado, un año más, el ostracismo al que la Academia de Hollywood somete a algunos directores. Es el caso de Steven Spielberg y Christopher Nolan con Los archivos del PentágonoDunkerque. El primero más evidente que el segundo. Sí, es cierto que la cinta bélica ha conseguido tres estatuillas, pero han sido premios puramente técnicos, muy alejados de las categorías principales en las que competía. Premios, por cierto, que habitualmente se llevan títulos puramente comerciales o de entretenimiento.

Todo ello sin hablar de los olvidados en esta edición, como El gran showman, o de premios como el de Mejor Guión Original para Jordan Peele y su Déjame salir cuya presencia en los Oscar ha sido ya de por sí una sorpresa. No es que no crea que el film no es lo suficientemente bueno, es que creo que como este hay muchos otros títulos cada año que pasan desapercibidos para la Academia. Y esto puede interpretarse de muchas maneras, desde que este es un film que realmente tiene algo diferente en su género (algo que, aunque cierto, no lo encumbra por encima de otras películas) hasta que no ha habido suficientes buenas películas que empujaran fuera de la carrera de los Oscar a este thriller con dosis de terror y crítica social.

Sea como fuere, el resultado final es un palmarés sin sobresaltos, desarrollado en una gala donde los premios parecían entregados de antemano. En la memoria quedará el discurso de Frances McDormand al recoger el galardón a la Mejor Actriz por Tres anuncios en las afueras y el hecho de que un director mexicano ha vuelto a conquistar, por tercera vez en los últimos años, los principales premios.

A continuación encontraréis la lista de Ganadores de la 90ª edición de los Oscar.

Mejor película: La forma del agua.

Mejor director: Guillermo del Toro, por La forma del agua.

Mejor actor principal: Gary Oldman, por El instante más oscuro.

Mejor actriz principal: Frances McDormand, por Tres anuncios en las afueras.

Mejor actriz de reparto: Allison Janney, por Yo, Tonya.

Mejor actor de reparto: Sam Rockwell, por Tres anuncios en las afueras.

Mejor película de animación: Coco.

Mejor película de habla no inglesa: Una mujer fantástica, de Sebastián Lelio (Chile).

Mejor guión adaptado: James Ivory, por Call me by your name.

Mejor guión original: Jordan Peele, por Déjame salir.

Mejor documental: Icarus, de Bryan Fogel y Dan Cogan.

Mejores efectos visuales: John Nelson, Paul Lambert, Richard R. Hoover y Gerd Nefzer, por Blade Runner 2049.

Mejor fotografía: Roger Deakins, por Blade Runner 2049.

Mejor montaje: Lee Smith, por Dunkerque.

Mejor diseño de producción: Paul D. Austerberry, Jeffrey A. Melvin y Shane Vieau, por La forma del agua.

Mejor vestuario: Mark Bridges, por El hilo invisible.

Mejor maquillaje: Kazuhiro Tsuji, David Malinowski y Lucy Sibbick, por El instante más oscuro.

Mejor banda sonora: Alexandre Desplat, por La forma del agua.

Mejor canción original: Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez, por Coco.

Mejor mezcla de sonido: Mark Weingarten, Gregg Landaker y Gary A. Rizzo, por Dunkerque.

Mejor montaje de sonido: Alex Gibson y Richard King, por Dunkerque.

Mejor cortometraje: The silent child, de Chris Overton y Rachel Shenton.

Mejor corto animado: Dear basketball, de Glen Keane y Kobe Bryant.

Mejor corto documental: Heaven is a traffic jam on the 405, de Frank Stiefel.

Los Goya más femeninos premian a ‘La librería’ y ‘Handia’


No me gusta demasiado poner etiquetas a los premios de cualquier academia de cine. Conozco, aunque sea de forma tangencial, los intereses y el modo en que se trabajan las candidaturas y los ganadores, y en ocasiones tiene poco que ver con la calidad artística de las obras, los directores, los actores y actrices o los guionistas. Pero este 2018 la gala de la 32 edición de los Goya sí ha estado marcada por las mujeres profesionales del sector. Ya sea en los premios o en el desarrollo de la cita, las mujeres han tenido protagonismo. Y aunque estoy totalmente de acuerdo en que el género femenino no está tan reconocido en los premios como debería (al menos no de un modo directamente proporcional a la cantidad de profesionales femeninas que trabajan en el cine), también considero que el compromiso con una idea puede dar lugar a injusticias o juicios de valor equivocados.

Dado que a estas alturas todo el mundo sabrá, en mayor o menor medida, el listado de los premiados (que encontraréis de todas formas al final del texto), aprovecharé para abordar el punto de vista femenino de esta 32 edición. Resulta muy interesante comprobar cómo la campaña mediática para denunciar la discriminación que sufren las mujeres en las nominaciones de los premios ha coincidido con el hecho de que las principales categorías han ido a parar a manos de mujeres. Eso por no hablar del hecho de que dos de las principales candidatas, La libreríaVerano 1993, son historias dirigidas, escritas y protagonizadas por mujeres. Con todo, es incuestionable que son dos de las mejores películas del año.

A pesar de ello, estos Goya dejan alguna que otra injusticia. Las reivindicaciones de igualdad de género entre los nominados y los premiados se ha llevado por delante La llamada. Más allá de que sea mejor o peor película, me cuesta creer que solo haya obtenido un premio por la canción homónima de Leiva. Un proyecto nacido de la pasión de dos jóvenes, que triunfa noche tras noche en el teatro, que ha llevado a las salas de cine a una legión de seguidores de todo tipo, y que ha sabido encontrar la fórmula del éxito a partir de la humildad, debería haber tenido más reconocimientos. Sus directores han perdido ante Carla Simón, que se hizo con el Goya a Mejor Dirección Novel por Verano 1993, pero es que ninguna de sus actrices logró premio y, lo que es más llamativo, la banda sonora de una película musical resultó derrotada por la gran triunfadora de la noche, Handia. Invita a reflexionar sobre muchos aspectos de esta industria y cómo se mueven sus engranajes.

El resto, sorpresas y premios previsibles. Desde luego la mayor sorpresa ha sido que la película protagonizada por Eneko Sagardoy haya logrado hasta 10 estatuillas, la mayor parte de ellas técnicas pero con dos reconocimientos importantes: Guión Original y Actor Revelación. Entre los previsibles, Javier Gutiérrez por El autor. El actor lleva varios años a un nivel extraordinario, y este ha sido por fin la ocasión de reconocer un trabajo que se extiende por todos los género y tamaños de pantalla. Del resto, una gala polémica y, como viene siendo habitual, una duración excesiva. Pero no quiero terminar sin mencionar lo ocurrido con Verónica. Que una cinta de terror de estas características haya logrado colarse entre las nominadas a las principales categorías es todo un logro de un género que en España ha dado muchas alegrías. Solo cabe esperar que la Academia mantenga el camino iniciado y empiece a introducir más cintas de terror, fantásticas o de ciencia ficción entre los principales reconocimientos.

Pero como decía al comienzo, esto no debe ser por una imposición social o por un movimiento profesional que surja en ese año. Los premios deberían otorgarse única y exclusivamente por la calidad del trabajo realizado. Que sea un drama, una comedia, un thriller o una cinta de terror espacial debería de ser secundario. Lo mismo que el hecho de que el nombre detrás de ese trabajo sea el de un hombre o una mujer. Pero eso es como debería ser. La realidad siempre es muy diferente y mucho más compleja.

Ganadores de la XXXII edición de los Premios Goya

Mejor Película: La librería.

Mejor Dirección: Isabel Coixet, por La librería.

Mejor Dirección Novel: Carla Simón, por Verano 1993.

Mejor Guión Original: Aitor Arregi, Andoni de Carlos, Jon Garaño y José Mari Goenaga, por Handia.

Mejor Guion Adaptado: Isabel Coixet, por La librería.

Mejor Música Original: Pascal Gaigne, por Handia.

Mejor Canción Original: ‘La llamada’, de Leiva, por La llamada.

Mejor Actor Protagonista: Javier Gutiérrez, por El autor.

Mejor Actriz Protagonista: Nathalie Poza, por No sé decir adiós.

Mejor Actor de Reparto: David Verdaguer, por Verano 1993.

Mejor Actriz de Reparto: Adelfa Calvo, por El autor.

Mejor Actor Revelación: Eneko Sagardoy, por Handia.

Mejor Actriz Revelación: Bruna Cusí, por Verano 1993.

Mejor Dirección de Producción: Ander Sistiaga, por Handia.

Mejor Dirección de Fotografía: Javier Agirre Erauso, por Handia.

Mejor Montaje: Laurent Dufreche y Raúl López, por Handia.

Mejor Dirección Artística: Mikel Serrano, por Handia.

Mejor Diseño de Vestuario: Saioa Lara, por Handia.

Mejor Maquillaje y/o Peluquería: Ainhoa Eskisabel, Olga Cruz y Gorka Aguirre, por Handia.

Mejor Sonido: Aitor Berenguer, Gabriel Gutiérrez y Nicolas de Poulpiquet, por Verónica.

Mejores Efectos Especiales: Jon Serrano y David Heras, por Handia.

Mejor Película de Animación: Tadeo Jones 2. El secreto del Rey Midas, de David Alonso y Enrique Gato.

Mejor Película Documental: Muchos hijos, un mono y un castillo, de Gustavo Salmerón.

Mejor Película Iberoamericana: Una mujer fantástica, de Sebastián Lelio.

Mejor Película Europea: The Square, de Ruben Östlund.

Mejor Cortometraje Documental: Los desheredados, de Laura Ferrés.

Mejor Cortometraje de Ficción: Madre, de Rodrigo Sorogoyen.

Mejor Cortometraje de Animación: Woody & Woody, de Jaume Carrió.

Diversidad en unos Oscar políticamente correctos


 La 89ª edición de los premios Oscar va a pasar a la historia por el fallo a la hora de entregar la estatuilla a la Mejor Película. Un error imperdonable para una organización que se caracteriza por el milimetrado e infalible diseño capaz de combinar humor, dinamismo y crítica política o social, según sea el caso. Pero eso no debería ocultar el verdadero análisis de una gala que, más allá de vestidos, de referencias veladas a Donald Trump o de guiños a actores, directores y películas, ha dejado varios premios dignos de mención, con un reparto de estatuillas que siempre es positivo pero que, en esta ocasión, tiene una interpretación más allá del puro cine.

En efecto, MoonlightLa ciudad de las estrellas (La La Land) han sido las grandes protagonistas. No seré yo quien cuestione la enorme calidad del film sobre un joven negro homosexual hijo de una madre drogadicta, pero lo que habría que valorar es si como película, como producto completo en el que se deben combinar música, imagen, planificación, actuación y un largo etcétera de elementos, la cinta de Barry Jenkins (Medicine for melancholy) es superior a la de Damien Chazelle (Whiplash). Para gustos los colores, claro está, pero personalmente creo que la complejidad narrativa, visual y formal de la segunda es, al menos este año, insuperable. Prueba de ello son los premios al Mejor Director, Mejor Fotografía o Mejor Actriz que ha conseguido, si bien este último podría estar algo sobrevalorado.

Hay otra lectura mucho más social y alejada del cine en su expresión más pura. Durante los últimos meses, incluso antes de que se conocieran las nominaciones, se hablaba de la poca diversidad social, cultural y racial de la anterior entrega de premios. Reconozco si esa presión habrá tenido algo que ver, pero desde luego ha sido mucha coincidencia que este año los actores secundarios hayan ido a parar a manos de actores afroamericanos y que tanto el Guión Adaptado como la Película sean para un film como Moonlight. Unos premios, en definitiva, políticamente correctos que reconocen la diversidad cuya ausencia tanto se notó en la 88ª edición.

No quiere esto decir, ni mucho menos, que no sean merecidos. Al contrario. El premio para Viola Davis por Fences no solo es merecido, sino que invita a cuestionarse el motivo por el que la actriz competía en la categoría de Secundaria cuando, en ciertos aspectos, lleva el peso narrativo del film en muchos de sus pasajes. Más extraño puede resultar el premio de Mahershala Ali (serie House of cards), más que nada porque su participación en la trama se limita a menos de un tercio del film. En cualquier caso, su labor es extraordinaria, por lo que no resta relevancia al logro de llevarse el primer premio de la noche.

Y entre ese variado reparto de premios, lo cual siempre es de agradecer, algunos previsibles. Que la música y la canción se las lleve un film musical parece obligado (algo funcionaría mal en caso contrario); que la cinta de animación sea para un film de Disney, pues más de lo mismo. Y que tanto el Mejor Actor como la Mejor Actriz se lo hayan llevado Casey Affleck por Manchester frente al mar y Emma Stone por La ciudad de las estrellas (La La Land), pues tampoco es algo demasiado inesperado, aunque en este caso puede que sí sea algo excesivo. En cualquier caso, si se compite en los Oscar es porque, en teoría, se está entre lo mejor del año, y con la experiencia de los Globos de Oro parecía que partían con ventaja.

En resumen, finalmente La ciudad de las estrellas (La La Land) no arrasó en los premios. Y a pesar de polémicas y errores varios, lo cierto es que los premios de esta edición de 2017 se han repartido entre las que, en esta ocasión sí, son las mejores películas de Hollywood del año. Por supuesto, faltan algunos títulos, pero ese es el problema de no poder reconocer a todos con un premio. Siempre quedarán las nominaciones, que considero son el verdadero reconocimiento al trabajo no solo de un actor, una actriz, un director o un guionista, sino al conjunto de films que hacen que los espectadores se enamoren del séptimo arte. En efecto, esta edición será recordada por el error en su premio más importante, pero también por la reacción tan elegante de un equipo técnico y artístico con el otro, confirmando, por si quedaba alguna duda, que ambas son extraordinarias películas.

A continuación os dejo la lista de Ganadores de la 89ª edición de los Oscar.

Mejor película: Moonlight.

Mejor director: Damien Chazelle, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor actor principal: Casey Affleck, por Manchester frente al mar.

Mejor actriz principal: Emma Stone, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor actriz de reparto: Viola Davis, por Fences.

Mejor actor de reparto: Mahershala Ali, por Moonlight.

Mejor película de animación: Zootrópolis.

Mejor película de habla no inglesa: El viajante, de Asghar Farhadi (Irán).

Mejor guión adaptado: Barry Jenkins & Tarell Alvin McCraney, por Moonlight.

Mejor guión original: Kenneth Lonergan, por Manchester frente al mar.

Mejor documental: O.J.: Made in America, de Ezra Edelman.

Mejores efectos visuales: Robert Legato, Adam Valdez, Andrew R. Jones and Dan Lemmon, por El libro de la selva.

Mejor fotografía: Linus Sandgren, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor montaje: John Gilbert, por Hasta el último hombre.

Mejor diseño de producción: David Wasco & Sandy Reynolds-Wasco, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor vestuario: Colleen Atwood, por Animales fantásticos y dónde encontrarlos.

Mejor maquillaje: Alessandro Bertolazzi, Giorgio Gregorini y Christopher Nelson, por Escuadrón Suicida.

Mejor banda sonora: Justin Hurwitz, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor canción original: Justin Hurwitz, Benj Pasek & Justin Paul, por City of stars [La ciudad de las estrellas (La La Land)].

Mejor mezcla de sonido: Kevin O’Connell, Andy Wright, Robert Mackenzie y Peter Grace, por Hasta el último hombre.

Mejor montaje de sonido: Sylvain Bellemare, por La llegada.

Mejor cortometraje: Sing, de Kristóf Deák.

Mejor corto animado: Piper, de Alan Barillaro.

Mejor corto documental: The White Helmets, de Orlando von Einsiedel.

‘Un monstruo viene a verme’ y ‘Tarde para la ira’ triunfan en los Goya


'Tarde para la ira' y 'Un monstruo viene a verme', triunfadoras en los Goya 2017.Uno de los comentarios que suele oírse tras conocerse la lista de premiados de los Oscar es que es una gala “amañada”, unos premios que se mueven más por las relaciones y el interés que por la propia calidad de actores, directores, películas y cuerpo técnico. Sobre todo si, como podría pasar este 2017, una película se lo lleva absolutamente todo. Pero más allá del alcance de esta afirmación, que puede tener su parte de verdad, la pregunta que me plantea es: ¿qué pasa con los Premios Goya? ¿y con la 31 edición, celebrada este sábado 4 de febrero? Pues aplicando esa misma teoría, desde luego que algo raro ocurre cuando dos películas se reparten la mayoría de los premios y, sobre todo, cuando una actriz triunfa en dos categorías diferentes.

Que Tarde para la iraUn monstruo viene a verme se hayan repartido los premios es algo que no debería sorprender a nadie, ya sea porque es algo habitual o porque eran las dos favoritas a los principales premios. Lo que sí llama más la atención es que la primera ha triunfado en las categorías que más relevancia tienen (Película, Dirección Novel, Guión, Actor Secundario), mientras que la segunda se ha quedado con los técnicos. Habrá quien defienda que J.A. Bayona (Lo imposible) ha logrado el premio a la Mejor Dirección, y desde luego es algo a tener en cuenta, pero lo cierto es que de competir en la misma categoría con Raúl Arévalo posiblemente este se habría llevado el gato al agua.

Y en medio de esta lucha de titanes la gala de los Goya dejó algunos reconocimientos que, aunque pueden pasar desapercibidos, es conveniente destacar las dos estatuillas que se ha llevado El hombre de las mil caras, una de las injustas perdedoras y casi olvidadas entre tanta ira y tanto monstruo. Asimismo, el reparto de otras categorías de peso entre películas más o menos pequeñas deja una puerta abierta, aunque sea poco, al reconocimiento del variado cine que se hace en España.

Con todo, lo que más puede sorprender es que Emma Suárez (Julieta) haya logrado dos premios por su labor de actriz en dos películas diferentes, uno como protagonista y otro como secundaria. Sobre todo cuando en esta última categoría otros nombres sonaban con fuerza como favoritos después de una trayectoria de premios. Que un actor que hace las veces de director y productor acumule varios premios en una noche es, hasta cierto punto, normal; que una actriz se lleve reconocimiento por partida doble lanza un mensaje cuanto menos extraño. Si los Goya premian lo mejor de cada año, ¿quiere esto decir que no ha habido mejor actriz que Suárez en ninguna categoría? Perdón, sí, en la Actriz Revelación.

En líneas generales, que dos películas se repartan 13 premios y que una actriz logre dos premios diferentes por un mismo trabajo (el de interpretación, me refiero, no el de una película) debería hacer reflexionar sobre el modo en que se eligen no solo las películas nominadas, sino a los ganadores. Aquí, en Hollywood y en cualquier otro lugar. Personalmente creo que un mayor reparto de premios suele ser un mejor síntoma de la salud de cualquier industria cinematográfica. Al fin y al cabo, los premios reflejan el mejor cine, y desde luego en un año no hay solo dos grandes películas.

Ganadores de la XXXI edición de los Premios Goya

Mejor Película: Tarde para la ira.

Mejor Dirección: J.A. Bayona, por Un monstruo viene a verme.

Mejor Dirección Novel: Raúl Arévalo, por Tarde para la ira.

Mejor Guión Original: Raúl Arévalo y David Pulido, por Tarde para la ira.

Mejor Guion Adaptado: Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, por El hombre de las mil caras.

Mejor Música Original: Fernando Velázquez, por Un monstruo viene a verme.

Mejor Canción Original: ‘Ai, ai, ai’, de Silvia Pérez Cruz, por Cerca de tu casa.

Mejor Interpretación Masculina Protagonista: Roberto Álamo, por Que Dios nos perdone.

Mejor Interpretación Femenina Protagonista: Emma Suárez, por Julieta.

Mejor Interpretación Masculina de Reparto: Manolo Solo, por Tarde para la ira.

Mejor Interpretación Femenina de Reparto: Emma Suárez, por La próxima piel.

Mejor Actor Revelación: Carlos Santos, por El hombre de las mil caras.

Mejor Actriz Revelación: Anna Castillo, por El olivo.

Mejor Dirección de Producción: Sandra Hermida Muñiz, por Un monstruo viene a verme.

Mejor Dirección de Fotografía: Óscar Faura, por Un monstruo viene a verme.

Mejor Montaje: Bernat Vilaplana y Jaume Martí, por Un monstruo viene a verme.

Mejor Dirección Artística: Eugenio Caballero, por Un monstruo viene a verme.

Mejor Diseño de Vestuario: Paola Torres, por 1898. Los últimos de Filipinas.

Mejor Maquillaje y/o Peluquería: David Martí y Marese Langan, por Un monstruo viene a verme.

Mejor Sonido: More Orts, Oriol Tarrago y Peter Glossop, por Un monstruo viene a verme.

Mejores Efectos Especiales: Félix Bergés y Pau Costa, por Un monstruo viene a verme.

Mejor Película de Animación: Psiconautas, los niños olvidados, de Alberto Vázquez y Pedro Rivero.

Mejor Película Documental: Frágil equilibrio, de Guillermo García López.

Mejor Película Iberoamericana: El ciudadano ilustre, de Gastón Duprat y Mariano Cohn.

Mejor Película Europea: Elle, de Paul Verhoeven.

Mejor Cortometraje Documental: Cabezas Habladoras, de Juan Vicente Córdoba.

Mejor Cortometraje de Ficción: Timecode, de Juanjo Giménez Peña.

Mejor Cortometraje de Animación: Decorado, de Alberto Vázquez.

Los Oscar dejan muchas sorpresas entre algunos premios previstos


'Mad Max: Furia en la carretera', 'El renacido' y 'Spotlight' ha sido las grandes triunfadoras de los Oscar 2016.Puede sonar demasiado evidente, pero la 88ª edición de los premios Oscar ha combinado sorpresas y reconocimientos previsibles casi a partes iguales. Vamos, como suele ocurrir año tras año. Pero más allá del carácter reivindicativo de algunos discursos, este año destaca porque las sorpresas han estado distribuidas de forma irregular. Eso cuanto menos. Que finalmente haya sido Mad Max: Furia en la carretera la cinta con más estatuillas (un total de seis) ya define a la perfección lo que representan estos premios en esta edición.

Desde luego, la mayor sorpresa la ha dado Spotlight, que se ha llevado solo Mejor película y guión original. No es infrecuente que esto ocurra, la verdad, pero sí resulta curioso que finalmente haya sido este film el premiado cuando este año ha habido cintas mucho más completas que habrían merecido algún reconocimiento más. Y hablando de reconocimientos, el premio a Mark Rylance por El puente de los espías cabría interpretarlo en dos sentidos. Por un lado, el reconocimiento a la labor de este actor, cuyo papel es relativamente pequeño en el film. Por otro, una especie de disculpa a Steven Spielberg (La guerra de los mundos) al no haber recibido más nominaciones para su última joya.

Por lo demás, pocas novedades bajo los focos de Hollywood. Posiblemente que Leonardo DiCaprio se haya llevado su merecido y esperado Oscar, discurso medioambiental incluido, sea de lo menos interesante de una noche que pasará a la historia por un detalle tal vez insignificante, pero indudablemente revelador: Alejandro González Iñárritu, director de El renacido, se lleva por segundo año consecutivo el Oscar a Mejor director, algo que ha ocurrido en muy pocas ocasiones. Y ha sido los latinos, ahora que está en boca de todo el mundo el racismo de Hollywood por no nominar a actores y directores afroamericanos, los que han acaparado este premio en las tres últimas ediciones. Y al igual que Iñárritu, Emmanuel Lubezki también repite, en su caso como Mejor fotografía por la cinta de supervivencia más angustiosa de los últimos años.

Otra curiosidad. A pesar de las grandes canciones que siempre han tenido las películas de James Bond, nunca habían ganado un Oscar hasta que llegó Adele y su maravillo ‘Skyfall’. Bueno, pues el siguiente film del agente secreto más famoso del cine vuelve a repetir hazaña, esta vez gracias a la voz de Sam Smith en ‘Writing’s on the Wall’. Y ya que estamos en la música, no hay que pasar de largo la mención a Ennio Morricone, autor de algunas de las grandes bandas sonoras del cine y que recibe, a sus 88 años (los mismos que tiene Oscar, por cierto), este premio por primera vez gracias a Los odiosos ocho. Al menos esta injusticia cinematográfica se ha resuelto a tiempo.

En definitiva, unos premios muy repartidos, es cierto, pero con un sabor de boca extraño. Que tantas y tan buenas películas sean reconocidas siempre es bueno, incluso imprescindible, pero en esta ocasión el reparto de estatuillas ha sido un tanto extraño. Que la denuncia sobre los abusos de la Iglesia Católica en Boston solo logre dos estatuillas parece más un intento por evidenciar la denuncia social que por reconocer sus méritos (muchos más que los de guión y película, si realmente se quieren reconocer). Y que solo Brie Larson haya sido premiada por La habitación limita notablemente la realidad dramática de este film. Todo ello invita a pensar, y eso es algo que cada vez parece confirmarse más, que las mejores películas del año no son las que reciben más premios. Ni siquiera las que reciben los premios más importantes. Son aquellas, si es que la calidad se puede medir de forma objetiva, que más candidaturas acaparan.

A continuación os dejo la lista de Ganadores de la 88ª edición de los Oscar.

Mejor película: Spotlight.

Mejor director: Alejandro González Iñárritu, por El renacido.

Mejor actor principal: Leonardo DiCaprio, por El renacido.

Mejor actriz principal: Brie Larson, por La habitación.

Mejor actriz de reparto: Alicia Vikander, por La chica danesa.

Mejor actor de reparto: Mark Rylance, por El puente de los espías.

Mejor película de animación: Del Revés (Inside Out).

Mejor película de habla no inglesa: El hijo de Saul, de László Nemes (Hungría).

Mejor guión adaptado: Adam McKay & Charles Randolph, por La gran apuesta.

Mejor guión original: Tom McCarthy & Josh Singer, por Spotlight.

Mejor documental: Amy, la chica detrás del nombre, de Asif Kapadia.

Mejores efectos visuales: Andrew Whitehurst, Paul Norris, Mark Ardington & Sara Bennett, por Ex_Machina.

Mejor fotografía: Emmanuel Lubezki, por El renacido.

Mejor montaje: Margaret Sixel, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor diseño de producción: Colin Gibson & Lisa Thompson, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor vestuario: Jenny Beavan, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor maquillaje: Lesley Vanderwalt, Elka Wardega & Damian Martin, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor banda sonora: Ennio Morricone, por Los odiosos ocho.

Mejor canción original: Jimmy Napes & Sam Smith, por Writing’s on the Wall (SPECTRE).

Mejor mezcla de sonido: Chris Jenkins, Gregg Rudloff & Ben Osmo, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor montaje de sonido: Mark Magini & David White, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor cortometraje: Tartamudo, de Benjamin Cleary.

Mejor corto animado: Historia de un oso, de Gabriel Osorio Vargas.

Mejor corto documental: A girl in the river: The price of forgiveness, de Sharmeen Obeid-Chinoy.

El ejercicio cinematográfico de ‘Birdman’ triunfa en los Oscar 2015


Alejandro González Iñárritu fue el gran triunfador de la 87ª edición de los Oscar.Sé que decir esto una vez se conocen los ganadores de la 87ª edición de los Premios Oscar puede parecer oportunista, pero yo también soy de la opinión de que durante el 2014 ha habido mejores películas que Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia), gran triunfadora de la noche al llevarse cuatro de las estatuillas más importantes, entre ellas Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión original. Sin ir más lejos, El gran hotel Budapest es una de las obras más originales, divertidas y completas del pasado curso cinematográfico. Ahora bien, ¿esto quiere decir que la cinta de Alejandro González Iñárritu no se merecía estos premios? No, ni mucho menos.

A lo largo de todos estos años en los que la mayor parte del mundo cinematográfico está pendiente de la frase “Y el Oscar es para…” no han sido pocas las ocasiones en las que una película ha sido reconocida, precisamente, por su carácter de película. Es decir, por el resultado final en base a la complejidad técnica. No creo que haya nadie que considere que El señor de los anillos: El retorno del rey fue la mejor película de 2003. Pero el esfuerzo técnico y artístico de semejante proyecto (de las tres películas, no de la última) merecía un reconocimiento de este tipo. Más o menos, y salvando las muchas distancias que separan a estos films, a Birdman le ocurre lo mismo. Rodar una historia en un único plano secuencia, con los movimientos de cámara, actores, iluminación y equipo que eso requiere, es una de las tareas más complejas que puede haber en el cine.

Claro que a eso se añade una historia con muchas lecturas, casi tantas como los espectadores que la han visto. Las referencias al pasado profesional de Michael Keaton (Batman) son incuestionables; la originalidad de su punto de vista, combinando fantasía y realidad hasta su desenlace en una propuesta formal sin cortes de montaje (al menos no evidentes), es difícil de lograr, y desde luego ninguno de los films candidatos la posee. De ahí también el premio a la Mejor Fotografía, sin duda uno de los trabajos más complejos de todas las cintas que se presentaban. No tanto por los contrastes o los juegos de color, sino por la necesidad de establecer una iluminación acorde a los escenarios sin oportunidad de modificarla entre plano y plano.

En definitiva, lo que ha ocurrido con la cinta del director de Babel (2006) es un justo reconocimiento a una película compleja en su forma y en su contenido, con unas referencias culturales y sociales que traspasan nuestra actualidad y con una originalidad fuera de toda duda. Para muchos no será el mejor film del 2014. Para muchos incluso sea un producto sin ritmo, tedioso y carente de atractivo. Pero como ejercicio audiovisual es el mejor. Al fin y al cabo, los que realizan las votaciones son profesionales que atienden más al logro en cada una de sus áreas que al resultado final (o al menos así debería ser).

Sin sorpresas

La gala no ha tenido, como en años anteriores, momentos memorables o discursos remarcables. Solo Patricia Arquette como Mejor Actriz Secundaria por Boyhood logró que su mensaje perdurara en los medios al día siguiente. Esa carencia estuvo motivada, en parte, por la previsibilidad de sus premios, sobre todo en las categorías principales. Los cuatro premiso a los intérpretes parecían conocerse de antemano durante semanas, lo que no quita mérito ni reconocimiento a la labor de Eddie Redmayne (La teoría del todo), J.K. Simmons (Whiplash), Julianne Moore (Siempre Alice) y la citada Arquette.

Quizá las mayores sorpresas las haya dado Whiplash, cuyos premios a Montaje y Mezcla de sonido suponen un reconocimiento a la tensión dramática que el director es capaz de lograr simplemente con exponer los ensayos de un aspirante a batería de un grupo de jazz. Los tres premios logrados la colocan como una de las grandes triunfadoras de la noche, tan solo por detrás del “empate técnico” que han tenido BirdmanEl gran hotel Budapest, ambas con cuatro estatuillas. El resto de películas han registrado un único premio, lo que viene a confirmar que estos tres films han sido lo mejor de 2014… al menos lo mejor que estaba nominado.

Porque, y a riesgo de ser reiterativo con algo que ya comenté cuando se hicieron públicas las nominaciones, ha habido algunas películas olvidadas en las categorías con más renombre, siendo la más perjudicada Perdida de David Fincher (El club de la lucha). Su única nominación a Mejor Actriz para Rosamund Pike (Mejor otro día) no solo es un agravio comparativo con otras películas de menor calidad que han tenido más nominaciones, sino que además viene a ser una especie de premio de consolación. Nominar en una categoría en la que no había ninguna posibilidad reconoce la labor de la actriz, es cierto, pero desmerece el conjunto de uno de los mejores thrillers dramáticos de la temporada.

Más allá de vencedores, vencidos y olvidados, los premios Oscar celebrados en este 2015 han resultado ser bastante previsibles. Poca o ninguna sorpresa han deparado las grandes categorías, que este año sí parecen haber seguido el camino marcado por los Globos de Oro hace algunas semanasBirdman ha sido la gran triunfadora, más por los premios que se ha llevado que por la cantidad de los mismos. En realidad, si uno repasa los premiados podrá comprobar que, en líneas generales, refleja el balance que ya presentaron los candidatos. Desde luego, esta edición de los premios de la Academia de Hollywood no pasará por la expectación generada.

A continuación os dejo la lista de Ganadores de la 87ª edición de los Oscar.

Mejor película: Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia).

Mejor director: Alejandro González Iñárritu, por Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia).

Mejor actor principal: Eddie Redmayne, por La teoría del todo.

Mejor actriz principal: Julianne Moore, por Siempre Alice.

Mejor actriz de reparto: Patricia Arquette, por Boyhood (Momentos de una vida).

Mejor actor de reparto: J.K. Simmons, por Whiplash.

Mejor película de animación: Big Hero 6.

Mejor película de habla no inglesa: Ida, de Pawel Pawlikowski (Polonia).

Mejor guión adaptado: Graham Moore, por The imitation game.

Mejor guión original: Alejandro. G. Iñárritu, N. Giacobone, A. Dinelaris Jr. & A. Bo, por Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia).

Mejor documental: Citizenfour, de Laura Poitras.

Mejores efectos visuales: Paul Franklin, Andrew Lockley, Ian Hunter & Scott Fisher, por Interstellar.

Mejor fotografía: Emmanuel Lubezki, por Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia).

Mejor montaje: Tom Cross, por Whiplash.

Mejor diseño de producción: Adam Stockhausen & Anna Pinnoc, por El gran hotel Budapest.

Mejor vestuario: Milena Canonero, por El gran hotel Budapest.

Mejor maquillaje: Frances Hannon y Mark Coulier, por El gran hotel Budapest.

Mejor banda sonora: Alexandre Desplat, por El gran hotel Budapest.

Mejor canción original: John Stephens y Lonnie Lynn, por ‘Glory’, de la película Selma.

Mejor mezcla de sonido: Craig Mann, Ben Wilkins & Thomas Curley, por Whiplash.

Mejor montaje de sonido: Alan Robert Murray & Bub Asman, por El francotirador.

Mejor cortometraje: The phone call, de Mat Kirkby.

Mejor corto animado: Feast, de Patrick Osborne.

Mejor corto documental: Crisis Hotline: Veteran Press 1, de Ellen Goosenberg Kent.

Premios Goya 2015: ‘La isla mínima’ se hace grande frente a ‘El niño’


Alberto Rodríguez recoge el Goya al Mejor Guión en la XXIX edición de los Premios Goya.Había poco margen para la sorpresa, y al final no ha habido ninguna. O casi ninguna. La 29ª edición de los Premiso Goya, que se entregaron en la noche de ayer, ha confirmado todas las quinielas posibles al dar como gran triunfadora a La isla mínima, thriller dirigida por Alberto Rodríguez (Grupo 7) que ha logrado 10 premios, entre ellos Mejor Película, Director, Actor, Actriz revelación y Guión original. Cinco premios principales que la consagran como la mejor película del 2014, pero que también dejan a su principal rival, El niño, como la gran perdedora. Cuatro galardones se lleva el thriller de Daniel Monzón (Celda 211). Al final encontraréis la relación de ganadores, pero entre tanto premio previsible y conocido ha habido algunas sorpresas que no hay que dejar pasar.

Quizá una de las más notables sea, precisamente, que El niño solo haya obtenido cuatro galardones “secundarios”, es decir, aquellos que no suelen ser recordados por los críticos cuando pasan los años. Siempre he considerado que una entrega masiva de premios a una única película en una única gala tiene algo de tendencioso, de querer reconocer por activa y por pasiva que un film es bueno de verdad, que está bien hecho y que, al menos en este caso, crítica, público y académicos están en perfecta sintonía. Pero de ahí a olvidar los logros del resto de films hay un paso. La película de Monzón, en comparación con sus principales rivales, ha salido muy mal parada. Obras como Magical Girl, 10.000 kmMortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo han tenido mucha mejor suerte en comparación no solo con este thriller, sino con sus propias posibilidades.

No quiere esto decir, ni mucho menos, que La isla mínima no lo merezca. Es una película brillante. Pero lograr 10 premios se antoja demasiado extenso para la calidad de los films que competían con ella. Y ya que mencionamos a Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, su Goya al Mejor Guión Adaptado ha sido una grata sorpresa que confirma el buen hacer de Javier Fesser (Camino) y compañía a la hora de trasladar el mundo de las viñetas a la gran pantalla, posiblemente en la película que el cine le debía a uno de los más famosos tebeos nacionales desde hace décadas. También hay que destacar que un film de terror como Musarañas se haya colado entre los ganadores. Ya fue digno de mención que se colara en las nominaciones, y que ahora logre un reconocimiento en forma de premio lo confirma.

De pijo andaluz

Aunque personalmente la mayor sorpresa es la de Ocho apellidos vascos. Como si de una premonición se tratara, Dani Rovira, maestro de ceremonias de esta gala, protagoniza un anuncio en el que repasa los papeles necesarios para ganar un Goya al Mejor Actor. Que si de periodista histérica, de preso estéril, de policía corrupto, de bruja, … Bueno, ahora a la lista habría que añadir “de pijo andaluz”. El premio al joven actor como Mejor Actor Revelación, sumado a los otros dos premios a los Actores Secundarios de la película más taquillera de la historia convierten al film en la cinta con más premios a su reparto de toda la gala. Y confirman la ausencia de Clara Lago (Primos) entre los nominados.

Estos tres premios conseguidos, tres de los cinco a los que optaba (y los tres más importantes, por cierto), reafirman esa idea de que la Academia quiere acercar posturas con el cine más importante de nuestro país, independientemente de que sea mejor o peor. Y puede sonar a crítica, pero lo cierto es que lo considero una postura acertada, más allá de que provoque situaciones como la de Ocho apellidos vascos. Al fin y al cabo, la labor de la Academia es la de apoyar la producción nacional, y dado que los poderes públicos ahora mismo luchan por acabar con ella de diferentes modos, la única forma es congeniando con los gustos del público, haciéndole ver que su apoyo tiene recompensa en forma de reconocimiento.

En el resto de categorías, pocas sorpresas. Que Relatos SalvajesIda lograrían sendos premios parecía algo predeterminado desde hacía semanas. Que los Actores principales serían los que han resultado ser finalmente se sospechaba casi desde el momento de estreno de las respectivas películas. En definitiva, esta edición de los premios de la Academia española pueden haber sido previsibles en su gran mayoría, pero han confirmado que el cine español pasa por un muy buen momento, reflejando con sus premios el que posiblemente haya sido el mejor año de la historia para la producción nacional y la recaudación. Y dado que estos galardones se otorgan a lo mejor y más exitoso del año, parecía claro que La isla mínimaEl niñoOcho apellidos vascos serían los títulos con más estatuillas. Y así ha sido.

Ganadores de la XXIX edición de los Premios Goya

Mejor Película: La isla mínima.

Mejor Dirección: Alberto Rodríguez, por La isla mínima.

Mejor Dirección Novel: Carlos Marqués-Marcet, por 10.000 km.

Mejor Guión Original: Rafael Cobos y Alberto Rodríguez, por La isla mínima.

Mejor Guion Adaptado: Javier Fesser, Cristóbal Ruiz y Claro García, por Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo.

Mejor Música Original: Julio de la Rosa, por La isla mínima.

Mejor Canción Original: “Niño sin miedo”, por El niño.

Mejor Interpretación Masculina Protagonista: Javier Gutiérrez, por La isla mínima.

Mejor Interpretación Femenina Protagonista: Bárbara Lennie, por Magical girl.

Mejor Interpretación Masculina de Reparto: Karra Elejalde, por Ocho apellidos vascos.

Mejor Interpretación Femenina de Reparto: Carmen Machi, por Ocho apellidos vascos.

Mejor Actor Revelación: Dani Rovira, por Ocho apellidos vascos.

Mejor Actriz Revelación: Nerea Barros, por La isla mínima.

Mejor Dirección de Producción: Edmon Roch y Toni Novella, por El niño.

Mejor Dirección de Fotografía: Álex Catalán, por La isla mínima.

Mejor Montaje: José M. G. Moyano, por La isla mínima.

Mejor Dirección Artística: Pepe Domínguez, por La isla mínima.

Mejor Diseño de Vestuario: Fernando García, por La isla mínima.

Mejor Maquillaje y/o Peluquería: Pedro Rodríguez, José Quetglas y Carmen Veinat, por Musarañas.

Mejor Sonido: Sergio Bürmann, Marc Orts y Oriol Tarragó, por El niño.

Mejores Efectos Especiales: Raúl Romanillos y Guillermo Orbe, por El niño.

Mejor Película de Animación: Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, de Javier Fesser.

Mejor Película Documental: Walls (Si estas paredes hablasen), de Miguel López Beraza.

Mejor Película Iberoamericana: Relatos Salvajes, de Damián Szifrón (Argentina-España).

Mejor Película Europea: Ida, de Pawel Pawlikowski (Polonia).

Mejor Cortometraje Documental: Paco de Lucía: La búsqueda, de Anxo Rodríguez Rodríguez y Lucía Sánchez Varela.

Mejor Cortometraje de Ficción: Café para llevar, de Patricia Font.

Mejor Cortometraje de Animación: Juan y la nube, de Giovanni Maccelli.

Nominados a los Goya 2014, el gran público y las historias modestas


Logo de los premios Goya 2014.Lo que ha ocurrido este año en las nominaciones de los premios Goya, que se anunciaron en la mañana de ayer, es cuanto menos curioso. No han sido pocas las voces que se han pronunciado ya acerca de la idoneidad de algunas candidaturas, de la ausencia de algunos nombres o de los errores que, al parecer, deben contener siempre este tipo de actos para que sean considerados propiamente nacionales (lo de incluir a un nominado que no corresponde lleva camino de convertirse en tradición). Como siempre hacemos desde Toma Dos, al final del texto encontraréis el enlace a los nominados, pero antes haremos hincapié en algunos aspectos cinematográficamente interesantes que dejó el acto.

Uno de ellos, posiblemente el que corresponde a un punto de vista más personal, es la marcada dicotomía que existe en las películas seleccionadas. Es cierto que todos los años grandes éxitos de taquilla se entremezclan con modestas producciones que normalmente encuentran el éxito una vez reciben esta atención. Este 2014, sin embargo, este fenómeno viene acompañado de un entorno social y cultural diferente. El cine español ha sufrido uno de sus peores periodos, reduciendo espectadores y recaudación. Salvo grandes títulos como La gran familia españolaLas brujas de Zugarramurdi, el resto de films han pasado de puntillas por la taquilla, llegando incluso a recibir un estreno muy, muy minoritario, como fue el caso de New York shadows, estrenada en junio y que tiene una nominación. Desconozco si realmente existe una motivación más allá de premiar la calidad de las películas nacionales, pero da la sensación de que las nominaciones se corresponden con una tendencia a reconocer más el éxito en taquilla que la calidad en sí misma.

La prueba más evidente es que las grandes películas destinadas a las categorías más importantes, si bien han tenido un gran éxito, no poseen la calidad que en años anteriores sí había. Esto no implica que sean malos films, ni mucho menos, pero no existe una comunión entre calidad y reconocimiento de crítica y público como si existió en ediciones anteriores. Bien es cierto que este año la cosecha cinematográfica no ha sido tan completa, pero resulta un poco extraño comprobar que la película fantástica de Álex de la Iglesia (Crimen ferpecto) tenga reconocimiento en su apartado técnico pero no en su guión (un delirio ácido y crítico con la naturaleza humana) o en su dirección. O la ausencia de nombres como el de Sergi López, cuyo trabajo en Ismael está al mismo nivel, al menos, que el de Juan Diego Botto (La mujer del anarquista), presente en la categoría de Actor Secundario por la misma película.

Igualmente, que 3 bodas de más se encuentre con 7 candidaturas, entre ellas Mejor Guión Original, no deja de ser una prueba más de que este pasado 2013 la producción fílmica no ha estado al mismo nivel que en ediciones anteriores. Siendo divertida como es, si hubiese coincidido en otra época posiblemente se hubiera quedado fuera de muchas de las categorías. En este sentido hay que destacar también ese efecto arrastre que siempre suele producirse en este tipo de eventos, tanto en España como en otros países. Dicho efecto, que consiste en otorgar nominaciones a una película simplemente porque es la que más tiene, ha encontrado su máximo referente este año en la película de Daniel Sánchez Arévalo, cuya comedia con el Mundial que ganó España como telón de fondo tiene una candidatura a los Mejores Efectos Especiales. Sobran las palabras si una comedia de este tipo se cuela en semejante categoría.

Menos olvidados

Es de justicia reconocer, empero, que con todo y con eso la Academia ha sabido este año reconocer, en líneas generales, el buen hacer de los cineastas, actores y demás responsables cinematográficos. Independientemente de que aquellos que no vivimos el séptimo arte desde dentro no comprendamos determinadas decisiones, las nominaciones a los Goya 2014 dejan menos olvidados que otros años. Por ejemplo, que un director y guionista como David Trueba haya logrado 7 nominaciones con Vivir es fácil con los ojos cerrados es una de las mejores noticias que podían anunciarse, no digamos si, de una vez por todas, reconocen el talento de este madrileño con sendos premios.

De hecho, la presencia de nombres propios llega al punto de incluir en las nominaciones películas como Los amantes pasajeros, última propuesta de Pedro Almodóvar que queda muy lejos de sus mejores obras. Durante la jornada de ayer llegué a escuchar en algún momento cierta extrañeza por el hecho de optar únicamente a Mejor Vestuario. Siendo sinceros, e independientemente de que posea algún que otro momento brillante, el film es muy irregular, un exceso en toda regla de un director que no necesita demostrar nada pero que tampoco parece querer reinventarse.

Finalmente, las categorías que posiblemente presenten menos conflictos sean las de animación y película europea. Mientras que la primera contiene joyas como Futbolín, la segunda recoge los grandes títulos del año, entre ellos Amor, de Michael Haneke; La caza, de Thomas Vinterberg; y la más reciente ganadora de los premios del Cine Europeo, La gran belleza, de Paolo Sorrentino. Dos categorías que reflejan muy bien la sensación que dejan las nominaciones en general desde un punto de vista puramente preferencial: este 2014 resulta extremadamente difícil hacer conjeturas sobre el triunfador de la gala que tendrá lugar el próximo 9 de febrero, sea por el motivo que sea. La lógica dicta que los premios deberían estar muy repartidos. A continuación encontraréis todos los nominados y las películas que competían por estar entre las elegidas.

Nominados a los Premios Goya 2014 (28ª edición)

Los premios Goya confirman su madurez en 2012


Supongo que todos aquellos que lean este artículo presenciaron el pasado domingo 19 de febrero la entrega de los premios Goya en los que Enrique Urbizu y su No habrá paz para los malvados se coronó como la triunfadora, merecida y esperada. Por tanto, no vamos a comentar tanto cómo fue la gala sino lo que supuso dicha gala para el cine español, a nivel de premios y de la propia organización.

Era un secreto a voces. La magnífica película del director de La caja 507 llegaba a la ceremonia con todas las papeletas para llevarse los principales premios, y así ocurrió. Mejor Película, Director, Actor, Guión Original, Montaje y Sonido. En total, seis premios que no sólo premian la producción, sino el trabajo de años y años de sus responsables. Así lo expresó José Coronado, que llevaba esperando dicho premio 25 años. No habrá paz para los malvados se impuso a la, por otro lado, gran perdedora de la noche, La voz dormida, espléndida adaptación del libro de Dulce Chacón sobre las presas del franquismo. Para que luego digan que sólo se produce en España cine sobre la Guerra Civil (y en este caso se merecía más premios de los que consiguió).

Pero por lo que posiblemente la gala de 2012 pase a la historia es por demostrar una madurez del cine español que, esperemos, evolucione a mejor en los próximos años. Atrás quedaron galas interminables con malos chistes, peores actuaciones y agradecimientos que parecían la lista de la compra. Bueno, esto último todavía coleó en algunos galardones, pero en realidad es lo de menos. La ceremonia dirigida con fuerza y solvencia por la primeriza Eva Hache se inspiró en el mejor ejemplo posible: los Oscars. Con cambios de vestidos continuo, el recordatorio a los fallecidos durante el último año o esos números musicales, los Goya de este año demuestran que en España somos capaces de cualquier cosa con trabajo y ganas de pasárselo bien, que es lo que debería ser al fin y al cabo una entrega de premios.

Con todo, la verdadera madurez se ha notado en los receptores de los premios. Sin ir más lejos, la Academia deja de homenajear a Almodóvar y sólo concedió cuatro premios a La piel que habito, ninguno a guión, película o director. Las películas más homenajeadas son dramas, historias con personajes oscuros que abordan diversas problemáticas de nuestro país actuales y del pasado. Puede que todo se deba a la sangre nueva que se va filtrando por las venas de la Academia. Sea como sea, que la tendencia iniciada en los últimos años y consolidada en esta edición se mantenga por muchos años.

Mateo Gil, el gran olvidado

Es cierto que este año era difícil que fuera reconocida su labor, pero en cualquier caso Mateo Gil, director de Blackthorn. Sin destino y guionista de la primera filmografía de Amenábar, puede que sea uno de los creadores más infravalorados de este país. Directores como J. A. Bayona (sin quitarle mérito, que lo tiene) parecen contar con más respeto que el responsable de Nadie conoce a nadie.

Su película sobre los últimos días de Butch Cassidy logró los galardones más técnicos, pero salió derrotada en los principales. Reconocimiento, por lo tanto, de la impecable factura de un western crepuscular que hace las delicias de seguidores y no seguidores del género con un magnífico Sam Shepard como protagonista. Otra vez será, y seguro que llegará más pronto que tarde.

En contraposición, uno de los premios menos coherentes fue el de Elena Anaya por su participación en el film de Almodóvar. Tal vez como consuelo, tal vez por justicia ante otras interpretaciones como la de Habitación en Roma, lo cierto es que el papel de Anaya en La piel que habito se antoja a un menor nivel que el de, por ejemplo, la madre de La voz dormida interpretada por Inma Cuesta.

Así mismo, otro de los puntos más polémicos fue dejar fuera de las nominaciones a la joven protagonista de Eva, película futurista de excelente factura técnica dirigida por Kike Maíllo (Goya al Mejor Director Novel) pero que pierde fuelle a medida que se sospecha la resolución de la trama. Según parece, la Academia ha decidido no nominar a los niños para no deformar su carácter y preservar su futuro (??), algo que no impidió premiar en el pasado a jóvenes protagonistas como Nerea Camacho por Camino. Un error, sin duda, no reconocer el talento, tenga la edad que tenga.

Buena animación española

Una de las pocas sorpresas, hay que decir que muy grata, fue Arrugas, que se llevó dos premios: Mejor Película de Animación y Mejor Guión Adaptado. La sorpresa, más bien, estuvo en este segundo galardón. Que una Academia como la española opte por una película de animación, de “dibujos” como despectivamente las llaman algunos, dice mucho a su favor y es un argumento más en la línea de esa maduración que mencionábamos antes. Y todo eso por delante de La voz dormida, Katmandú, un espejo en el cielo y La piel que habito.

Otro premio que dejó entrever las implicaciones políticas de muchos miembros de la Academia fue el de Mejor Largometraje Documental, que fue a manos de Isabel Coixet y su Escuchando al juez Garzón. Ya no sólo por el contenido del documental, sino por el discurso de agradecimiento de Coixet, más una arenga que un recordatorio de familiares y equipo técnico. Momento, por cierto, que un joven aprovechó para promocionar una producción.

En el campo de las producciones extranjeras, The ArtistUn cuento chino se alzaron con sendas estatuillas, lo que confirma la impresionante carrera de premios y halagos que recibe la primera, y lo maravillosa y dramáticamente divertida que es la segunda.

Las opiniones unánimes a favor de la gala muestran la buena acogida tanto de los premiados como del evento en sí. Una gala que contó con momentos estelares como el número musical inicial de Eva Hache, la intervención de Santiago Segura (quien medio en broma, medio en serio, criticó a la Academia) o el corto de animación para anunciar el premio al Mejor Largometraje en esa categoría. No hay nada como mirar a los maestros y aprender de sus años de experiencia. Eso sí, aportando un granito de arena totalmente nacional.

Mejor Película: ‘No habrá paz para los malvados’
Mejor Director: Enrique Urbizu, por ‘No habrá paz para los malvados’
Mejor Actor: José Coronado, por ‘No habrá paz para los malvados’
Mejor Película Europea: The Artist, de Michel Hazanavicius (Francia)
Mejor Película Extranjera de Habla Hispana: ‘Un cuento chino’, de Sebastian Borensztein (Argentina)
Mejor Documental: ‘Escuchando al juez Garzón’, de Isabel Coixet
Mejor Diseño de Vestuario: Clara Bilbao, por ‘Blackthorn. Sin destino’
Mejor Dirección Artística: José Pedro de Gaspar, por ‘Blackthorn. Sin destino’
Mejor Película de Animación: ‘Arrugas’, de Ignacio Ferreras
Mejor Actor Revelación: Jan Cornet, por ‘La piel que habito’
Mejor Actriz: Elena Anaya, por ‘La piel que habito’
Mejor Fotografía: Juan Antonio Ruiz Anchía, por ‘Blackthorn. Sin destino’
Mejor Dirección Novel: Kike Maíllo, por ‘Eva’
Mejor Guión Adaptado: Ángel de la Cruz, Ignacio Ferreras, Paco Roca y Rosanna Cecchini, por ‘Arrugas’
Mejor Guión Original: Enrique Urbizu y Michael Gaztambide, por ‘No habrá paz para los malvados’
Mejor Dirección de Producción: Andrés Santana, por ‘Blackthorn. Sin destino’
Mejor Actriz de Reparto: Ana Wagener, por ‘La voz dormida’
Mejor Sonido: Licio Marcos de Oliveira y Ignacio Royo-Villanova, por ‘No habrá paz para los malvados’
Mejor Banda Sonora: Alberto Iglesias, por ‘La piel que habito’
Mejor Canción: Nana de la hierbabuena, ‘La voz dormida’
Mejor Actriz Revelación: María León, por ‘La voz dormida’
Mejor Montaje: Pablo Blanco, por ‘No habrá paz para los malvados’
Mejores Efectos Especiales: Arturo Balseiro y Lluís Castells, por ‘Eva’
Mejor Maquillaje y Peluquería: Karmele Soler, David Martí y Manolo Carretero, por ‘La piel que habito’
Mejor Cortometraje de Animación: ‘Birdboy’, de Pedro Rivero y Alberto Vázquez
Mejor Cortometraje Documental: ‘Regreso a Viridiana’, de Pedro González Bermúdez
Mejor Cortometraje de Ficción: ‘El barco pirata’, de Fernando Trullols
Mejor Actor de Reparto: Lluís Homar, por ‘Eva’

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: