‘Le Mans ’66’: Dos hombres y su destino


El mundo del motor y la velocidad siempre ha tenido en el cine un romanticismo y un atractivo muy definidos. La rivalidad entre pilotos y compañías, las tensiones en los equipos, la adrenalina de ver el marcador de la velocidad llegar al máximo posible. Todos ellos son elementos que definen a este género. Pero la nueva película de James Mangold (Logan) tiene algo más. Un algo más que se sustenta en un reparto extraordinario.

Porque Le Mans ’66, más que una película de velocidad o la rivalidad de las compañías Ford y Ferrari por ganar las 24 horas de Le Mans, es una historia de dos hombres enfrentándose a todo y a todos para lograr no solo ganar a Ferrari, sino construir el coche más rápido de ese momento. En este sentido, Mangold construye un relato casi épico sustentado en el conflicto entre dos amigos que, a pesar de sus diferencias, se respetan, se aprecian y, sobre todo, se enfrentan juntos a un poder que está por encima de sus posibilidades. Los tira y afloja en su lucha personal trasladados al conflicto con los mandamases representan una de las mejores muestras del delicado equilibrio entre el desarrollo del futuro y el conservadurismo del pasado, pero sobre todo la lucha entre aquellos expertos en un determinado campo y los que tienen otros intereses.

Curiosamente, las carreras no son lo más atractivo del film. Es cierto que son parte fundamental y aportan un añadido muy interesante al conjunto, sobre todo la brutalidad y espectacularidad de algunas de ellas, pero Mangold no apuesta por ellas de una forma evidente. Es más, hay varios momentos de las pruebas deportivas que se narran más como una parte ínfima de esa relación entre los dos protagonistas (inmensos Christian Bale –La gran apuesta– y Matt Damon –Suburbicón-) que como un punto fundamental del relato. Y eso se nota en el lenguaje narrativo, espectacular por necesidad pero no apasionante. Y esto no debería de verse como algo negativo, o al menos no como algo demasiado negativo. La película no es un carrusel de veloces vehículos y motores al máximo, sino, como digo, es la historia de una amistad y de dos hombres queriendo hacer historia.

Dicho de otro modo, Le Mans ’66 no es una historia sobre pilotos. No es un relato sobre una rivalidad sobre una pista y cómo eso se traslada a velocidades de vértigo. Y puede que esto para muchos sea ya una decepción, pero nada más lejos de la realidad. Mangold construye un interesante relato sobre dos hombres que hicieron historia luchando contra la adversidad interpretados por dos actores extraordinarios acompañados de un reparto en estado de gracia. Sí, el film se hace un poco largo en sus dos horas y media. Posiblemente le sobren algunos momentos del metraje, y esto tal vez es lo que no lo convierte en una obra sobresaliente. Pero en todo caso estamos ante una historia que relata la Historia desde un punto de vista diferente, más humano.

Nota: 7,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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