‘El sótano de Ma’: este sótano es de cartón piedra


Hay películas cuyo truco se ve a kilómetros. Películas en las que el cartón piedra es tan evidente que se convierte en el centro de todas las miradas, restando peso a otros elementos como los actores o el lenguaje que utiliza el director. Pues bien, a la última película de Tate Taylor (Pretty ugly people) le ocurre exactamente eso, solo que en lugar de un decorado excesivamente falso lo que se descubre casi antes de entrar en la sala es el meollo de la intriga, lo que destruye por completo el sentido final de la trama.

Así, El sótano de Ma solo ofrece al espectador algún que otro susto con efecto sonoro incluido, un final algo desagradable (tampoco mucho, que tiene que tener clasificación para adolescentes) y, eso sí, unos actores adultos que aportan la entereza que necesita la película incluso cuando ya está todo al descubierto. Y lo cierto es que no son pocos estos elementos, pero desde luego no suficientes para sostener el interés de la película, que por otro lado se desarrolla con una corrección formal envidiable, introduciendo los elementos del pasado de forma inteligente y transitando por todas las fases de los personajes que suelen poblar estas historias.

Pero nada de eso impide que el espectador deduzca en apenas unos minutos el sentido de toda esta pantomima montada por el rol de Octavia Spencer (Familia al instante), que por cierto vuelve a demostrar la extraordinaria actriz que es con un rol muy alejado de su registro habitual. El gran problema de la cinta, y es fundamental, radica en el supuesto suspense que rodea a la protagonista es destruido por el propio planteamiento de los elementos dramáticos. Desde el momento en que la protagonista busca el pasado de los jóvenes (es más, desde que ve la furgoneta en la que viajan), ya es de suponer, a grandes rasgos cuál será el desarrollo posterior. Esto resta peso dramático al conjunto de la historia, convirtiendo un potencial thriller en una mera propuesta de terror suave. Muy suave.

Estamos, por tanto, ante un quiero y no puedo de Taylor. El sótano de Ma pasa a convertirse en un título menor, en una curiosidad cinematográfica en tanto en cuanto tiene un reparto de altura pero un guión fallido en el que, eso sí, los efectos sonoros y la violencia final son indispensables. Pero eso no es suficiente, al menos no para lo que plantea inicialmente. Octavia Spencer logra aportar a su papel la profundidad suficiente como para que el espectador se pregunte si todo es por venganza, por deseo de un amor no correspondido o por un trauma adolescente. Pero esa es la única intriga del metraje, que para ser de unos ajustados 99 minutos tiene momentos de depresión narrativa y dramática. Una lástima, porque el planteamiento de la historia ofrece muchas posibilidades, incluyendo una versión más gore o algo más al estilo de Carrie (1976). Pero el camino elegido ha terminado por restar credibilidad a todo.

Nota: 5,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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