‘Mamma Mia! Una y otra vez’: ¿cómo puedo resistirme a ti?


Lo principal a la hora de hacer una historia es tener algo que contar. Puede parecer algo simple, pero las salas de cine están repletas de películas sin historia, limitadas únicamente a una sucesión de escenas de acción, chistes de dudosa gracia o canciones sin un nexo en común. Y si eso ocurre en films originales, qué no pasará en las secuelas, precuelas, remakes y demás producciones. Por eso el regreso de la música de ABBA es algo tan gratamente disfrutable, porque en todo momento está donde debe estar.

Y eso es, ni más ni menos, que en el entretenimiento inocente y musical que ya tuvo la original. Las canciones del famoso grupo vuelven a fundirse con una historia fresca, dinámica, cargada de humor y drama. Porque, a diferencia de la primera parte, Mamma Mia! Una y otra vez tiene un notable lado dramático, fundamentalmente por la presencia siempre constante del personaje de Meryl Streep (Ricki), que aporta un tono algo más lacrimógeno al conjunto y provoca una continua nostalgia que no logran ni muchos actores o actrices, ni muchas películas. Y para ejemplo, el final en la iglesia, tan bello como enternecedor y emocionante. Es el clímax, en realidad, de un camino creciente sembrado de emotivas referencias que funciona como un reloj para arrancar las lágrimas y, posteriormente, dibujar la sonrisa en los labios del espectador. Un cúmulo de emociones que demuestran que esta cinta tiene entidad por sí sola.

Pero esta segunda parte es, ante todo, espectáculo. Conteniendo algunos números musicales que nada tienen que envidiar a la original (el restaurante y la llegada de los barcos a la isla son los dos mejores ejemplos), la cinta dirigida con acierto por Ol Parker (Ahora y siempre) no pretende ser nunca más de lo que puede esperarse de ella. Sin grandes giros argumentales, con algunos momentos muy previsibles y, todo hay que decirlo, posibles fallos de guión relativos a la continuidad con la primera parte, el relato funciona gracias a la frescura de sus protagonistas (Lily James –Cenicienta– está espléndida), a una narrativa sin altibajos y a la facilidad para combinar el pasado y el presente del relato. Todo ello aderezado con un final cuya guinda del pastel lleva el nombre de Cher (Pegado a ti).

Habrá quien diga que Mamma Mia! Una y otra vez es más de lo mismo. Y sí, es más música, más ABBA, más paisajes idílicos y más entretenimiento. Pero también tiene algo nuevo que permite mantener la frescura, algo diferente que la convierte en una producción propia, capaz de funcionar de forma independiente y con el dinamismo que tuvo la cinta original. Una más que digna secuela que hace las delicias de los fans de la película y es capaz de arrancar la sonrisa y el ritmo a cualquier espectador. ¿Cómo resistirse a eso?

Nota: 7/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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