‘Basada en hechos reales’: obsesión sin objetivo


Es muy difícil mantener un alto nivel narrativo durante toda una carrera. Da igual que sea un director de cine, un escritor, un músico. Lo normal es que ni todas las creaciones sean iguales ni tengan el mismo atractivo para el público. Y Roman Polanski (Chinatown) es el último ejemplo de esto. El film que acaba de estrenar, una historia de obsesión, intriga y algo de locura (o bastante locura, según se mire) ofrece al espectador muchas y muy interesantes preguntas, pero pocas respuestas, y ello es fundamentalmente debido al guión y a un montaje y una dirección de actores algo toscos, posiblemente hecho a conciencia para destacar el carácter transgresor de la historia.

Y aunque esa puede ser una base del thriller (plantear preguntas y resolverlas, aunque siempre dejando un pequeño resquicio para la duda), en Basada en hechos reales ese delicado equilibrio no llega a conseguirse, al menos no en su tramo final. Bien planteada en un comienzo, la cinta de Polanski tiende a perderse en su propia obsesión, en su propia oscuridad sin llegar nunca a salir de la espiral que ella misma crea. En este sentido, el arco argumental se identifica claramente con el viaje de la protagonista, pero lejos de resolverlo opta por dejarlo llegar hasta sus últimas consecuencias sin que haya, precisamente, consecuencias. Dicho de otro modo, lo que se narra en pantalla no termina de encajar en ningún marco dramático. La relación entre las dos protagonistas, ambas espléndidas, queda totalmente indefinida, a medio camino entre la amistad, la obsesión, los celos y la locura.

Es esta indefinición la que termina por perjudicar, y mucho, al desarrollo normal de la trama. Si bien es cierto que todo parece caminar hacia una historia de obsesión y locura, la falta de definición del personaje de Eva Green (La brújula dorada) impide aclarar las motivaciones de este, por otro lado, perturbador rol. El final, por ende, podría querer sembrar la duda de que todo forma parte de un proceso mental del personaje de Emmanuelle Seigner (Reparar a los vivos). A lo largo del segundo acto existen numerosos momentos en que la obra podría haber optado por alguna de las muchas hipótesis que plantea, pero en su lugar el guión opta por mantener esa incertidumbre hasta que es demasiado tarde para poder tomar una decisión, y eso termina por jugar en su contra.

El resultado es una obra perturbadora, inquietante y por momentos casi hasta terrorífica que, sin embargo, no encuentra su verdadera esencia. Con algunos momentos que recuerdan a Misery, sobre todo en su tramo final, Basada en hechos reales se queda a medio camino de todo, desde la narrativa de Polanski al tratamiento del argumento y de los personajes. Lo mejor, sin duda, son sus protagonistas, pero ni siquiera su labor es capaz de compensar el vacío que dejan el resto de elementos que componen este thriller.

Nota: 6/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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