‘Proyecto Rampage’: de gorilas, lobos y cocodrilos mutantes


Nadie sabe cuál es el secreto del éxito de una película, pero desde luego lo que el espectador detecta al instante es si lo que está viendo es algo sincero o un mero truco de manos. Me explico. Una película que trata de ser más de lo que en realidad es siempre será vista como pretenciosa, como algo irreal. En cambio, una propuesta que conoce sus limitaciones, que se ajusta a sus necesidades y que ofrece todo lo que puede dentro de esos límites, incluso con sus debilidades, dejará un recuerdo más o menos bueno. Y esto, en cierto modo, es lo que le pasa a lo nuevo de Dwayne Johnson (Un espía y medio).

Siendo completamente sinceros, Proyecto Rampage es una obra más bien simplona, con un guión previsible casi desde el primer minuto, un desarrollo lineal que camina por escenarios ya explorados y con unos personajes arquetípicos que no se salen de su definición ni un solo milímetro. En definitiva, un film sin grandes atractivos dramáticos y, si se rasca un poco sobre su superficie, sin grandes contenidos argumentales. Y ni siquiera la labor de los actores, encomiable en el intento de dar consistencia a unos roles más bien endebles, es capaz de hacer olvidar esa sensación de cierto desasosiego.

Ahora bien, comprendiendo todo esto, su director Brad Peyton (El exterminador) opta por lo fácil y directo, es decir, potenciar al máximo los elementos espectaculares del film. Sin que los efectos especiales sean, valga la redundancia, especiales, la apuesta visual y narrativa del director imprimen un ritmo al conjunto que no frena nunca, ni siquiera en esos momentos en los que es necesario tomar aire para contar, aunque sea someramente, el poco guión que tiene. Esto, unido al carisma de Johnson y a ciertos toques de humor (algunos más logrados que otros) convierten a esta cinta en un entretenimiento aséptico, en una evasión de casi dos horas en la que monstruos, héroes y villanos se dan cita para destruir medio mundo y parte del espacio.

Y funciona. La verdad es que Proyecto Rampage funciona, al menos en este sentido. El humor que desprenden Johnson y el gorila gigante creado digitalmente suponen el contrapeso perfecto para las intensas secuencias de acción. La falta de guión se suple con el carisma del protagonista, al menos en parte, y la ausencia de un argumento sólido se disimula con el ritmo que el director imprime al film y con un final, todo hay que decirlo, espectacular. Así las cosas, lo nuevo de Johnson es lo que es, y no trata de engañar a nadie. Buscar algo más que el entretenimiento sería algo ingenuo. Esperar que no haya una secuela en un plazo de tiempo razonable también.

Nota: 6/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: