‘Suburbicon’: lo que se esconde bajo el racismo


Una de las primeras cosas que se explica a la hora de escribir un guión es que el subtexto es fundamental. Los personajes, y por extensión la película, deben contar algo que no sea lo que se ve a simple vista. Conseguir esto es todo un arte, no tanto porque sea complicado encontrar el equilibrio entre lo que se cuenta y lo que realmente se quiere contar, sino porque lo que se ve en pantalla muchas veces no va acorde al verdadero contenido de la trama. Todo esto es lo que se puede descubrir bajo la cándida apariencia de lo nuevo de George Clooney (Buenas noches, y buena suerte) como director, aunque al igual que el pueblo en el que se desarrolla la acción, todo en la cinta parezca prefabricado.

Tal vez sea porque son los hermanos Coen (Fargo) dos de los firmantes del guión. Y es que más allá del interés del libreto, sobre todo en su tratamiento, el argumento está plagado de lugares comunes, sobre todo de la filmografía de estos directores. Eso termina por generar una sensación de estar ante algo conocido, ante unos personajes que aportan poco a una historia ya contada. Y lo que es peor, ante un final que se intuye y se puede prever con cierta antelación. Todo ello puede provocar que, a primera vista, este drama con tintes de comedia negra que se desarrolla en Suburbicon resulte un poco decepcionante, y hasta cierto punto lo es. A ello se suma que el desarrollo dramático tanto de la trama principal como del contexto social en el que se enmarca no son todo lo fluidos que cabría esperar, lo que genera unas depresiones en el ritmo narrativo que invitan a desconectar de la historia.

Sin embargo, este film tiene muchas lecturas. Para empezar, el paralelismo entre la sociedad racista y el protagonista al que da vida un espléndido Matt Damon (Tierra prometida). Ambos acusan siempre a elementos externos de sus propios errores, de sus propios complejos. Asimismo, la creciente violencia contra la familia afroamericana que se muda al barrio es directamente proporcional a la violencia que desencadenan las decisiones de este padre de familia. Y por último está la relación entre dos niños que no entienden el mundo de los adultos, ni sus odios infundados ni sus intrigas. Todo ello genera un trasfondo social sumamente interesante, una metáfora sobre ese odio al otro, ese miedo a lo externo que, en realidad, procede de nuestras propias debilidades y de nuestros propios complejos.

Se puede decir que Suburbicon, el pueblo, es el todo. Y Suburbicon, tan solo una parte que ejemplifica ese todo. Dicho de otro modo, la familia que protagoniza esta trama es el reflejo de una sociedad aparentemente perfecta que, en cuanto se introduce un elemento que, bajo su punto de vista, distorsiona esa perfección, saca a relucir los instintos más bajos y mediocres para atacar a lo que es diferente y disimular así sus propias mezquindades. Y aunque la narrativa y el tratamiento pueden resultar algo irregulares, el contenido es sumamente revelador. Se dice que una película debe ser capaz de ofrecer al espectador algo más de lo que ve a simple vista. Bueno, el tándem Clooney-Coen desvela lo que realmente se esconde tras el racismo.

Nota: 6/10

Anuncios

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: