‘El secreto de Marrowbone’: secretillos de hermanos


El thriller español con dosis de terror parece haberse estancado en un formato y una fórmula que no tienen visos de poder evolucionar mucho más allá de las historias más o menos complejas que narra. Sergio G. Sánchez, guionista de films como El orfanato (2007), se pone ahora tras las cámaras en un producto que, con sus elementos positivos, no es capaz de alejarse de un cierto déjà vu, de una sensación de haber visto, al menos en parte, esta historia.

Y eso es fundamentalmente porque su estructura narrativa recuerda poderosamente a las de otras historias previas, con un comienzo esperanzador, un acontecimiento rupturista y un salto temporal que permite jugar con la idea que el espectador puede tener sobre la verdadera condición de los personajes. A partir de aquí, la forma de vestirlo. En El secreto de Marrowbone dichos ropajes juegan en todo momento al despiste, creando una trama notable en sus inicios que tiende a desinflarse una vez se descubre, o al menos se intuye, parte de ese secreto que da nombre al título. Con todo, el pequeño universo creado en torno a estos cuatro hermanos ayuda a consolidar el desarrollo dramático, desvelando las piezas en los momentos precisos de la trama para aportar un tono más trágico al conjunto.

El principal problema al que se enfrenta la trama es el propio espectador. O mejor dicho, la cultura y el bagaje audiovisual que tenga. Porque este thriller, visto sin otros films de referencia como el escrito por el propio Sánchez, puede resultar convincente, sólido y apasionante en algunos momentos, sobre todo una vez se desvela el misterio y se conocen los entresijos de lo ocurrido en la casa en la que transcurre el grueso de la acción. Sin embargo, tener en mente la narrativa de todas las historias previas hace prever prácticamente cada uno de los giros argumentales del guión, lo que deja poco margen para la originalidad salvo, en todo caso, un formato algo diferente en lo que a motivaciones y sucesos se refiere.

Todo esto provoca sentimientos encontrados en El secreto de Marrowbone. La obra, como tal, es un thriller correcto, interesante por momentos, con un reparto solvente y una trama bien construida sobre unos puntos de giro sorprendentes. El problema es que todo eso ya se ha visto antes. La cinta aporta poco a historias ya contadas incluso por el propio director, cuya labor tras las cámaras tampoco resulta sorprendente. Esto provoca un cierto desasosiego, una sensación de previsibilidad que no debería existir, y la idea de que, en el fondo, estamos ante un producto poco original en un mundo que tiende a explotar los géneros y las tramas hasta que ya no tienen más jugo que sacar.

Nota: 6/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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