‘Toc Toc’: la intrascendencia de los trastornos


El humor suele ser una buena terapia para casi todo. Y por eso tal vez la nueva película de Vicente Villanueva (Lo contrario al amor) funciona tan bien. Sí, es cierto que se basa en una obra de teatro, y con eso tiene buena parte del camino hecho al contar con una trama muy dinámica y acotada a pocos personajes y un único escenario. Pero más allá de eso, el director ofrece una particular visión principalmente a través de sus actores.

Y es que, como en cualquier obra de teatro, en Toc Toc lo fundamental son los actores. Todos ellos brillantes, cada uno con las manías de su personaje llevadas al máximo, los seis protagonistas conforman un mosaico único y caótico, un compendio de trastornos obsesivos compulsivos que terminarían con la paciencia de cualquiera, pero que gracias a esa sala de espera reconvertida en terapia de grupo logra crear un extraño y divertido equilibrio entre todos ellos. Desde luego, en el conjunto destaca un Paco León (Embarazados) inmenso, capaz de hacerse con la escena desde el primer minuto en que entra por la puerta.

Quizá el mayor problema, si quiere verse así, es su intrascendencia. En efecto, la cinta es un divertimento puro carente de nada más que una buena dinámica narrativa y una concatenación de gags que mantienen la sonrisa permanente en el espectador, arrancando en más de una ocasión la risa pura y dura. Esto, por supuesto, no es algo necesariamente malo. Al contrario, en determinadas situaciones es algo muy positivo. Pero el problema que esto provoca es que, cuando la trama necesita abordar el trasfondo de la historia más allá del humor, la cinta pierde de forma estrepitosa su ritmo y deja al descubierto sus carencias de fondo en cuestión de argumento o trasfondo de personajes.

Dicho esto, Toc Toc se puede definir simple y llanamente como una comedia al uso, una diversión en imágenes que distrae, y de qué modo, durante hora y media, pero que tiende a olvidarse tan rápido como se consume. Que esto sea algo bueno o malo depende del espectador y, sobre todo, de la predisposición que tenga a la hora de ver la cinta. Pero lo que es indudable es que puede haber momentos en que la risa no le deje oír los diálogos, sobre todo si esta historia de trastornos se ve en compañía.

Nota: 6/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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