‘Fences’: a las duras y a las maduras


Denzel Washington y Viola Davis protagonizan 'Fences'.Las adaptaciones de obras de teatro pueden ser un arma de doble filo. Si están bien realizadas se convierten automáticamente en grandes films, pero una deficiente adaptación puede resultar en un producto tedioso repleto de diálogos interminables sin un objetivo claro. Por suerte para todos, la adaptación de la obra de August Wilson dirigida y protagonizada por Denzel Washington (John Q) pertenece a la primera categoría. Y digo “por suerte” porque, a pesar de todo, tiene ciertos momentos pertenecientes a la segunda categoría.

Narrativamente hablando, Fences es una historia medida al milímetro. La presentación de personajes, la exposición de conflictos, los puntos de giro, … todo está planificado para conducir al espectador por un drama que, más que lacrimógeno, es un auténtico proceso de reflexión sobre la vida y la madurez, hacia dónde nos llevan nuestras decisiones y la capacidad que tenemos de aceptar lo que nos toca o lo que elegimos vivir. Desde luego, la evolución de la historia es simplemente magistral, ahondando poco a poco en los problemas de esta familia y derribando esas vallas de las que habla el título y que, en el fondo, representan el muro que se construye (y se ha construido) entre los personajes. En este sentido, y aunque el trabajo de Washington es excepcional, destaca el papel de Viola Davis (Hermosas criaturas), magistral en todos y cada uno de los registros y asumiendo el cambio que se produce en su personaje como lo que es: un proceso de sinceridad con ella misma.

El problema, si es que se quiere buscar uno, es el habitual en este tipo de films. Sus largos diálogos pueden invitar a la evasión de la mente, con el consecuente riesgo de perder el hilo de los acontecimientos. Y es inevitable el bache de ritmo que sufre hacia el comienzo de su segundo acto. Por suerte, Washington, en su faceta de director, es capaz de solventar buena parte de estos problemas gracias a una puesta en escena que busca, ante todo, evitar siempre que puede un encopetado academicismo para ofrecer movimientos de cámara tan elegantes como sumamente expresivos, dotando al film de algo más que una mera traslación del teatro a la gran pantalla.

Desde luego, Fences es una de las películas del año. Con un reparto excepcional dando vida a unos personajes tan fuertes como débiles, tan carismáticos como miserables, la película bucea en los sentimientos encontrados que genera el hecho de conocer poco a poco las diferentes caras de un relato que comienza como la historia de una familia normal y corriente para convertirse en una explosión de miedos, medias verdades y mezquindades, principalmente de un hombre incapaz de ver todo lo bueno a su alrededor y con tendencia a la destrucción de aquellos que le quieren. Una película densa, es cierto, pero sumamente enriquecedora.

Nota: 7,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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