‘Sleepy Hollow’ afronta un futuro incierto en una 3ª T. de transición


Tom Mison y Nicole Beharie continúan su lucha en la tercera temporada de 'Sleepy Hollow'.Cuando una serie pierde su objetivo, cuando su desarrollo, aunque coherente, parece no seguir una dirección concreta, se nota. Y se nota en una película, en una serie de televisión y, en general, en cualquier narrativa. El caso de Sleepy Hollow es muy significativo. Después de dos temporadas que, aunque gusten más o menos, han tenido una coherencia dramática más que notable, su tercera etapa se ha entregado a una serie de pilares dramáticos cuanto menos cuestionables, introduciendo nuevos roles cuya función es más bien presencial y eliminando otros fundamentales para el buen funcionamiento de esta ficción creada por Phillip Iscove, Alex Kurtzman (The Amazing Spider-man 2: El poder de Electro), Roberto Orci (serie Fringe) y Len Wiseman (Underworld: El despertar).

Y todo ello con unos villanos creados para la ocasión que no solo no tienen nada que ver con lo narrado hasta ahora, sino que su participación en la trama se limita a los 18 episodios que componen este arco dramático. Esta amalgama de componentes, es cierto, permite a la serie generar algunos momentos interesantes, situando a los protagonistas ante retos y situaciones al menos tan fantásticos como los vividos en la segunda temporada, pero también provoca la sensación de estar ante un desarrollo quebrado, sin demasiado sentido más allá de derrotar al villano de turno. Es algo que ya se empezó a ver en los capítulos de la anterior etapa y que ahora se puede incluso palpar.

El mejor modo de apreciar estos problemas es analizar la presencia de los nuevos personajes secundarios. Más allá del núcleo duro de protagonistas de Sleepy Hollow, en esta tercera temporada han tomado relevancia una serie de roles que orbitan en torno a los héroes con mayor o menor fortuna, pero todos ellos simple y llanamente son meras excusas y recursos para generar giros argumentales, en algunos casos algo forzados. Que una lucha secreta contra criaturas y monstruos mitológicos comience a tener tantos implicados ya resulta algo extraño, pero si además resulta que personajes secundarios que apenas aparecen tienen conocimiento de ello el secretismo empieza a ser casi un espejismo. Me refiero, por supuesto, al rol interpretado por James McDaniel (Sacrifice), padre de las hermanas protagonistas cuyo pasado resulta estar íntimamente ligado a los fenómenos fantásticos que se suceden episodio tras episodio.

A todo esto se suma un cierto descontrol en criaturas y villanos. El irregular devenir de los protagonistas deja en evidencia la falta de un objetivo claro no solo en el futuro de la serie, sino en el de los propios héroes. Y eso, al final, lo que lleva es a una desconexión con la historia, que pierde interés a pasos agigantados. Ni las muertes relevantes ni el final de la temporada logran giros argumentales atractivos, sobre todo porque la propia ficción ya se encarga de anunciar sustitutos, lo cual, por cierto, suele salir mal cuando se ha intentado. Y es que el problema no es de carisma de sus protagonistas o de sus actores. No, el problema es mucho más profundo, conceptual si se prefiere, y está sujeto a las deficiencias arrastradas de temporadas previas que no se han solucionado o, al menos, no se han minimizado.

¿Y ahora qué?

Todo esto deja en una situación complicada a Sleepy Hollow. No solo ha descendido su calidad y el consecuente interés del público en la serie (ha registrado algunos de los datos más bajos de la temporada televisiva), sino que ha engrandecido algunos problemas de calado, lo que dificulta en gran medida el desarrollo normal de la trama. La solución habitual para este tipo de encrucijadas suele ser hacer borrón y cuenta nueva. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con Homeland en su tercera temporada, logrando un más que notable éxito. Pero el problema de esta serie era la deriva que habían tomado sus personajes. En el caso que nos ocupa es un problema argumental.

Habiendo perdido, como parece que ha perdido, el sentido final, esta ficción no puede mantener su carácter fantástico simplemente con recursos a elementos de la mitología o de las actuales religiones para ofrecer una nueva retahíla de criaturas a las que tienen que combatir los héroes. La serie todavía duda entre una estructura episódica al más puro estilo policíaco, o una trama estructurada por temporadas en la que cada acción tiene su consecuencia al final. La tercera temporada ha puesto de manifiesto, más que nunca, esa dualidad, y aunque su conclusión parece optar por la segunda opción, la sensación final que deja es la de una aventura de corte fantástico en la que cada caso corresponde a un episodio, sin que en muchas ocasiones tenga una influencia directa sobre el resto de la trama.

Cambiar personas, como de hecho se va a hacer en la próxima etapa, parece más una huída hacia adelante motivada por un desarrollo de los acontecimientos que no ha podido controlarse, o al menos preverse. Y puede salir bien. De hecho, puede ser la solución, pero siempre y cuando esté acompañada por una mejor definición de la trama, abandonando algunos vicios inherentes a su historia y recuperando, si es que es posible, la frescura de su primera temporada con historias nuevas con un calado y un trasfondo emocional lo suficientemente profundo para hacer que los personajes no se conviertan en unidimensionales, como ha ocurrido en estos episodios.

La tercera temporada de Sleepy Hollow, por tanto, puede verse desde varios puntos de vista diferentes. Por un lado, como una historia de transición, como un desarrollo algo desorientado pero necesario para reconducirlo el barco con nuevos personajes al frente. Por otro, como un descontrol del desarrollo argumental que ha obligado a redefinir algunos conceptos y a eliminar por el camino aquello que se consideraba un lastre. Y por otro, como una temporada que perfectamente podría haber puesto fin a la serie, aunque no habría hecho justicia con lo que se ofreció en los primeros episodios de la temporada inicial. Y hay muchas más interpretaciones, claro está, pero todas invitan a pensar que el futuro de la serie es incierto, pues incluso aunque se puedan solventar los problemas, recuperar la confianza de los espectadores es otro cantar.

Anuncios

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: