‘Rogue One: Una historia de Star Wars’: pues eso, una historieta


Los rebeldes tendrán que robar los planos de la Estrella de la Muerte en 'Rogue One: Una historia de Star Wars'El recorrido de Star Wars a lo largo de los años ha sido sumamente irregular. Habrá quien defienda hasta sus últimas consecuencias esta saga, pero lo cierto es que la calidad dramática y narrativa de las siete películas hechas hasta ahora no siempre ha estado a la altura. El nuevo intento de expandir el universo galáctico creado por George Lucas con films que complementen la línea argumental principal (y que recauden más dinero, que eso nunca está mal) es producto de esa irregularidad.

Posiblemente el gran problema de Rogue One: Una historia de Star Wars sea precisamente ese, que es una historia. Y más o menos previsible, sobre todo para los fans. Y dado que es algo conocido pero relativamente nuevo, todo en ella genera esa sensación. Desde el clásico comienzo de la saga hasta la música, pasando por personajes y decorados, el desarrollo de la trama contiene referencias constantes a aquel primer film clásico, incluyendo la recuperación de dos actores en formato digital. El problema es, precisamente, dicho desarrollo. La cinta, aunque no pierde el tiempo con desvíos narrativos innecesarios, sí tiende al tedio en muchos momentos debido a unos diálogos que, por desgracia, dan vueltas sobre los mismos conceptos.

Y desde luego, Gareth Edwards (Monsters) no es George Lucas o J.J. Abrams, y eso se nota. Si bien es cierto que la batalla final, a medio camino entre el espacio y la playa, es uno de los mejores momentos (junto a los cinco minutos en los Darth Vader demuestra su poder), el director no es capaz de mantener el pulso narrativo con la solidez que cabría esperar. Asimismo, es incapaz de librarse de la sensación de estar ante una trama autoconclusiva, con personajes cuyo futuro está limitado a los títulos de crédito finales. Es algo que los fans, casi con toda probabilidad, esperan, pero eso no significa que el resto de espectadores no puedan sorprenderse con algún que otro giro argumental.

Lo que desprende Rogue One: Una historia de Star Wars es, precisamente, la sensación de un producto que podría haber sido mejor de lo que es. Parece más bien un homenaje necesario para recuperar el recuerdo de los acontecimientos ocurridos en aquel film de 1977 (y de algunas de la segunda trilogía) que una película independiente con vida propia. Todo en ella está pensado para encajar con lo narrado en esa primera película, ya sean personajes como ideas (la esperanza se repite varias veces a lo largo del metraje), y eso, si no se desarrolla con algo de amor propio, tiende a convertirse en un lastre para cualquier película.

Nota: 6,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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