‘El hombre de las mil caras’: el tuerto en el país de los ciegos


'El hombre de las mil caras', la historia de Paesa y Roldán dirigida por Alberto Rodríguez.Como película, técnicamente hablando, no es extraordinaria. Y desde luego su historia podría haber aprovechado mucho mejor algunos elementos narrativos. Pero lo nuevo de Alberto Rodríguez (La isla mínima) no es una gran película por el aspecto técnico, sino por el trasfondo dramático y reflexivo que contiene, y sobre todo por la radiografía de un país y sus debilidades.

Porque sí, como reza la frase promocional, El hombre de las mil caras es la historia del hombre que engañó a todo un país. Pero también es la historia de cómo un país ha permitido a lo largo de los años que los altos cargos sean corruptos con aparente impunidad. Y es la historia de cómo un gobierno puede llegar a caer si traiciona al hombre equivocado. Con todo esto, la historia de Paesa y Roldán adquiere un nuevo significado, más profundo que el mero thriller político y mucho más interesante que la simple exposición de hechos o, en este caso, del punto de vista del personaje magistralmente interpretado por Eduard Fernández (Marsella).

El problema de la película, si es que tiene alguno, es que la historia deja fuera de foco a personajes que podrían haber tenido más relevancia en la trama. Evidentemente, esto no es un problema de guión, de dirección o montaje, sino de la propia veracidad de los hechos, que obliga a mantener una fidelidad en el desarrollo. Asimismo, sus dos horas de metraje pueden parecer excesivas en algunos momentos en los que el argumento parece encallar (y solo parece, porque la resolución deja claro que este hombre ha engañado incluso a los espectadores actuales).

Pero todo ello son cuestiones menores en El hombre de las mil caras. En realidad, Alberto Rodríguez se confirma, si es que era necesario, como uno de los grandes directores de thriller de España. Su manejo de los tiempos, de la cámara y de los actores es brillante y poco dado a efectismos. Es interesante comprobar cómo un simple plano de Eduard Fernández con la mirada perdida en el infinito es capaz de transmitir tanto. Una película imprescindible tanto para aquellos que siguieron la persecución de Luis Roldán con interés como para aquellos que quieran conocer su historia un poco mejor.

Nota: 8/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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