‘The Leftovers’ opta por el cariz más humano y comprensible en su 2ª T


'The leftovers' aborda la pérdida de los seres queridos desde otro punto de vista en su segunda temporada.La primera temporada de The Leftovers dejó claras dos cosas: que la serie era una de las propuestas más originales y frescas de esa temporada, y que su misterio y el drama de los personajes hacían incomprensibles muchos de los momentos que se vivían en la trama. Pero una vez superado el choque inicial, la producción creada por Damon Lindelof (serie Perdidos) y Tom Perrotta (Juegos secretos) ha entrado en un desarrollo más coherente, más centrado en el presente de los personajes y no en sus consecuencias emocionales a raíz de la masiva desaparición de personas cuya explicación, por cierto, todavía tardará en conocerse.

La segunda temporada, de nuevo con un desarrollo en 10 episodios, tiene un arranque tanto o más sorprendente que el episodio piloto. Y aunque lo que podríamos considerar el primer acto del arco dramático posee una estructura algo inconexa, con saltos en el tiempo y personajes que en principio tienen poco o nada que ver entre ellos, el posterior avance de la trama no hace sino confirmar que esta etapa no solo es diferente, sino que resulta incluso más interesante. Y lo es porque, a pequeña escala, el espectador es capaz de vivir en primera persona la frustración y el miedo de una familia ante la desaparición de su hija.

Es este elemento uno de los que mejor pueden definir The Leftovers en su segunda parte. La serie opta por dejar a un lado ese carácter reflexivo e introspectivo que tanto caracterizó a la primera temporada para convertir el relato en una lucha constante entre el carácter violento y primario del ser humano y su comportamiento en sociedad. Con ese escenario idóneo llamado ‘Miracle’ (Milagro), Lindelof y Perrotta exploran todas las posibilidades de un pueblo “tocado” por Dios para salvarle de la desaparición masiva de personas. Eso, unido al carácter agnóstico del personaje de Kevin Carroll (Margaret), genera toda una corriente narrativa diferente, más dinámica y, en cierto modo, más interesante. La desaparición de su hija es, desde luego, el detonante de toda la trama, pero antes incluso se pueden percibir ciertos detalles sobre el carácter del personaje.

Aunque desde luego la muestra más evidente del cambio de estilo narrativo y conceptual es la secta Remanente Culpable. De blanco, fumadores y en completo silencio en la primera temporada, en esta segunda etapa, y con Liv Tyler (Un amigo para Frank) como principal rostro, modifican su comportamiento hacia un grupo más activo, más agresivo, y desde luego no tan silencioso. Algo que ya se pudo prever al final de la etapa anterior, que no por casualidad es similar al de estos 10 nuevos episodios, y que reflejan la dualidad de toda la serie en general entre el pacifismo y la guerra, entre el carácter calmado y reflexivo y la violencia que siempre representa el uso de la fuerza para lograr lo que se quiere. Que el cambio en esta secta sea algo positivo o negativo es cuestión de opiniones, pero a tenor de la evolución de la serie parece lógico pensar que ha sido para mejor.

Los del más allá

Ahora bien, este cambio no impide que The Leftovers siga teniendo un componente intrínsecamente intimista y reflexivo. El papel de Justin Theroux (Sácame del paraíso), cada vez más sólido como protagonista, mantiene su definición silenciosa, construida a base de miradas y de sentimientos reprimidos no solo hacia los que le rodean, sino incluso hacia aquellos que parecen conocerle mejor ya que, en esta ocasión, están dentro de su cabeza. El hecho de que este personaje ocupe, en cierto modo, el papel que tuvo su padre en la primera temporada, le hace evolucionar y abre la puerta hacia aspectos ignotos de este mundo tan peculiar como fascinante creado por Lindelof y Perrotta.

Es más, es gracias a él que la trama empieza a explicar algunos aspectos. O al menos, a eliminar posibilidades. El viaje que realiza el protagonista al más allá, original como pocos y desde luego una ruptura narrativa sumamente atractiva, deja algunas respuestas a preguntas cómo dónde están los desaparecidos o qué ocurre con determinados personajes. Claro que, al mismo tiempo, genera muchas otras incógnitas. Estos pocos episodios ambientados en un hotel, unidos a la estructura dramática del resto de la trama, más lineal y coherente, convierten a esta nueva etapa en un soplo de aire fresco, más interesante si cabe que la anterior y, a todas luces, más completa y compleja.

Aunque de nuevo, lo más interesante que deja esta temporada es el final o, mejor dicho, el futuro. Porque si el desarrollo, con clara influencia del cine negro y del suspense, deja al espectador con la sensación de comprender mejor lo que ocurre en ese pueblo salvado de las desapariciones, el final del último episodio abre un camino tan interesante como impredecible. Lejos de generar un gancho que deje a los espectadores expectantes ante el futuro incierto de los personajes, la serie opta por romper con el orden establecido durante todos los episodios (algo para lo que realmente nos preparan durante todos los episodios, aunque eso se comprende a posteriori), lo que en última instancia provoca un sentimiento contradictorio y una incertidumbre acerca del siguiente paso en el viaje de los protagonistas. En efecto, no es un gancho, pero su influencia puede ser mucho mayor.

El resumen más sencillo podría ser que The Leftovers mejora en todos los aspectos durante su segunda temporada. Menos aséptica narrativamente hablando, más emocional y visceral, la trama se nutre con personajes más mundanos y mucho menos reflexivos, pero no deja en ningún momento el espíritu que la convirtió en la revelación que fue en su primera temporada. Lo cierto es que sí, estos episodios ofrecen más en todos los sentidos, y lo hacen cambiando ligeramente algunas de sus máximas formales. Pero esta segunda etapa es mucho más. Es una continuación más que notable, y es la llave de un futuro que se antoja, al menos, atractivo. De mantener este camino podríamos estar ante una de las producciones más originales y diferentes de la televisión actual.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

2 Responses to ‘The Leftovers’ opta por el cariz más humano y comprensible en su 2ª T

  1. Fue fantástico el viaje al más allá del protagonista. La verdad que es una serie paranoica pero que engancha. Lo que sí me pareció bastante injusto es que se olvidaran de ella para los premios Emmys. En fin, esperaremos la 3ª temporada, a ver que tal… Un saludo!

    • Hola Edu! Tienes toda la razón… en todo. El viaje al más allá fue posiblemente el mejor momento de la temporada. Y viendo la calidad de algunos productos de los Emmy, llama la atención que propuestas diferentes no tengan algo más de repercusión. Un saludo!

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