‘Expediente Warren: El caso de Enfield’: el terror más documentado


'Expediente Warren: El caso Enfield', más terror en el caso más documentado.La segunda parte de estos casos paranormales basados en las aventuras del matrimonio Warren deja claras dos cosas. Uno, que se puede hacer un cine de terror alejado de sustos fáciles, de efectos de sonidos y con una historia profunda y sólida. Y dos, que James Wan (Saw) es posiblemente el mejor director de terror de esta generación. Y no lo es porque conozca las claves del género, que también, sino por un lenguaje visual tan fresco y diferente que resulta fascinante.

Así, esta nueva aventura deja en evidencia que lo fundamental en cualquier película, sea del género que sea, es contar con una coherencia narrativa y unos personajes que, aunque sea por poco, no sean unidimensionales. La trama, ambientada en Reino Unido, enfatiza en todo momento los conflictos personales y matrimoniales de la pareja a la que dan vida Patrick Wilson (Zipper) y Vera Farmiga (La huérfana), siendo determinantes en la forma de afrontar el caso de ambos investigadores y en las diferencias de las que hacen gala, sutiles pero justificadas. Son ellos, junto a las situaciones que vive la familia protagonistas, los que aportan más dramatismo a una trama, por otro lado, notablemente previsible, con elementos ya vistos en otras cintas de similares características y con un final tan agradable como verídico.

Precisamente ese halo de realismo que imprime el hecho de que sea el caso paranormal más documentado de la historia es lo que genera un escalofrío aún mayor. Más allá de levitaciones y de fantasmas, más allá de demonios y monstruos, la estructura narrativa del conjunto adquiere una coherencia inusitada que se ve acrecentada por la magnífica labor de Wan, quien vuelve a recurrir a la profundidad de campo y a los naturales movimientos de cámara para dejar claro que el miedo está en los espacios mundanos, en los detalles cotidianos. La forma de narrar el primer encuentro entre el matrimonio Warren y el poltergeist es simplemente brillante, y algunos hallazgos visuales de la trama, detalles sin demasiada relevancia a priori, no hacen sino consolidar la idea de que estamos ante un producto notable.

Producto que, para muchos, es sensiblemente mejor que su primera entrega. Expediente Warren: El caso de Enfield es todo lo que se le puede y debe pedir a una secuela: más de todo, pero sobre todo más historia, más trama. Y es por ello que la cinta eleva el terror a un estado casi subconsciente en el que el espectador se sumerge en la historia para hacerse partícipe de la investigación, y no tanto del drama familiar. Aunque parezca banal, este detalle en el punto de vista es crucial para entender que la cinta genera un terror que cala hasta los huesos, pero en ningún momento pone al espectador en el centro de las posesiones, sino que le sitúa en el limbo de creer o no creer lo que ven sus ojos. De él depende que esa noche no duerma.

Nota:7,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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