‘Toro’: un miura contra una mafia con aires de ‘Padrino’


Luis Tosar y Mario Casas, hermanos criminales en 'Toro'.A la salida del cine en el que pude disfrutar de la nueva cinta de Kike Maíllo (Tú y yo) escuché un comentario cuanto menos curioso: “Cada vez se hacen mejor las españoladas”. Más allá del carácter irónico de la cita, es interesante el trasfondo. El cine español ha sabido importar las claves de género, desarrolladas por maestros norteamericanos, a la cultura ibérica, a eso con lo que nos identificamos los españoles, aunque sea un estereotipo. Y en este sentido, este thriller de acción es un representante perfecto.

Porque Toro, a pesar de sus problemas narrativos y de su escueta definición de personajes, atrapa al espectador durante poco más de hora y media para dejarle sin respiración. El ritmo frenético y la espectacularidad de algunas secuencias imprimen al desarrollo una adrenalina única que permite sobrellevar las pocas carencias que tiene el film. A esto se suma una estética patria única, con la devota religiosidad de fondo y con la corrupción, la extorsión y la violencia como ingrediente principal. Con clara influencia de la saga ‘El Padrino’ (la entrega de la medalla de la orden al comienzo es casi calcada al comienzo de la tercera película), la cinta avanza a través de piezas narrativas que llevan a los protagonistas de un lugar a otro en una carrera hacia adelante motivada por el odio, la venganza y la familia.

Y hablando de protagonistas, son ellos precisamente los que desvirtúan un poco el carácter general de la película. Los actores, todos ellos espléndidos, hacen lo que pueden con unos personajes poco definidos. Desde luego, para las necesidades de la cinta es más que suficiente lo que se ve en pantalla, pero la ausencia de una mejor comprensión del pasado que une a Mario Casas (Mi gran noche), Luis Tosar (Ma ma) y José Sacristán (El muerto y ser feliz) resta peso dramático a una historia que podría haber dado mucho más de sí. Sea como fuere, lo cierto es que la cinta deja algunos momentos inolvidables, como la llegada del protagonista a su casa después de haber atacado frontalmente a su antiguo jefe. El juego de las sombras, la sangre y el resultado final es simplemente genial.

Desde luego, Toro es un buen ejemplo de cine español moderno. Para algunos será españolada, para otros un thriller americano a la española, y para otros simplemente una historia reconocible, con buenos actores y un ritmo inmaculado. Evidentemente, tiene errores, pero ni mucho menos son mayores o más graves que los que suelen tener las cintas norteamericanas, si es que tienen que ser modelo de algo. Estamos ante un notable thriller cuya historia de venganza y redención conecta a un nivel que trasciende las fronteras culturales. Y eso, en definitiva, es lo que ha logrado el cine español. Por cierto, un detalle para los amantes de ‘Assassin’s Creed’: la hoja oculta ya empieza a tener su influencia en el cine.

Nota: 7/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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