6ª T. de ‘The Walking Dead’ (y II), ¿quién caza a quién?


Jeffrey Dean Morgan pone en serios aprietos a los protagonistas de la sexta temporada de 'The walking dead'.Como parecía lógico, la segunda parte de la sexta temporada de The Waling Dead se ha convertido, por derecho propio, en una de las mejores etapas de la serie. Lógico porque, conociendo un poco la narrativa del cómic, la producción tenía que afrontar definitivamente al mejor villano que ha salido de la mente de Robert Kirkman. Pero también porque los primeros ocho episodios sientan las bases de un futuro que, aunque con breves pinceladas, se antoja difícil, trágico y violento. La duda que podía quedar era el modo en que esto se llevaría a cabo y, sobre todo, si sería efectivo.

El resultado es un crescendo dramático sin parangón. El contraste entre el final de la primera parte y el comienzo de esta segunda es el mejor ejemplo. Estos nuevos ocho capítulos dejan sin respiración casi desde el comienzo, afrontando uno de los momentos más trágicos de toda la historia y que, personalmente, nunca llegué a pensar que fuese a realizarse en televisión. Un acontecimiento que, en realidad, marca la pauta de todo el desarrollo posterior, dejando a un lado el desarrollo de personajes para centrarse en los aspectos más violentos, gore y salvajes de esta compleja producción.

Desde este punto de vista, la sexta temporada de The Walking Dead diferencia, posiblemente más que ninguna otra etapa, las dos partes en su historia. Frente a los dilemas morales y sociales que implica juntar a personajes transformados por las circunstancias con otros engañados por una falsa seguridad, esta nueva etapa ahonda en la lucha entre grupos sociales, en la necesidad de sobrevivir a toda costa luchando por lo que uno cree que le pertenece.

Esto permite, por supuesto, un cierto desarrollo dramático que abre las puertas a un mundo mucho mayor, más rico en personajes e indudablemente más interesante. Sin embargo, el estudio de dichos personajes queda relegado a un segundo plano, ya sea porque no hay tiempo para explorarlos más a fondo o, simplemente, porque esa es una tarea que se afrontará más adelante. En cualquier caso, esa cierta “carencia” se suple con la tensión dramática que aumenta episodio a episodio y que, al final, llega a ser casi insoportable.

Entre salvajes anda el juego

Pero sin duda lo mejor que ofrece esta sexta temporada de The Walking Dead es su capacidad para introducir poco a poco, como si de un tratamiento médico se tratara, los nuevos enemigos del grupo protagonista. Y lo hace, a diferencia de lo que ocurrió con el Gobernador o con otros villanos, de forma sutil, casi casual, como si la coincidencia quisiera que se encontraran en una carretera.

A través de secuencias más o menos cortas, el guión inicia un patrón que sitúa a los personajes interpretados por Andrew Lincoln (Pago justo), Norman Reedus (Sky), Steven Yeun (Orígenes), Danai Gurira (Almas condenadas) y el resto de protagonistas en el centro de una telaraña en la que los papeles de cazador y presa se intercambian lenta pero inexorablemente. Un pequeño encuentro con tres personajes a los que salvar, un cruce en una carretera, un breve ataque, … Todos y cada uno de esos momentos generan una corriente que desemboca en ese espléndido final no apto para cardíacos que, en efecto, genera frustración, pero que confirma a Jeffrey Dean Morgan (Watchmen) como un Negan irremplazable.

Claro que al igual que se introduce a este nuevo grupo de salvajes (por cierto, palabra clave de aquí en adelante en esta serie), la trama aprovecha esa necesidad de huir hacia adelante en la historia para presentar nuevos héroes y dejar abierta la puerta a los que están por llegar. Aunque el impacto de esta segunda historia, que corre en paralelo con la principal, queda relegada a mera sombra ante el impacto que supone la presentación de los ‘Salvajes’ de Negan, entre otras cosas porque estos últimos parecen carecer de piedad o de una organización social que no esté marcada por la violencia y el sadismo.

Sin duda, el final de la sexta temporada de The Walking Dead es polémico y deja un gancho que debe ser bien manejado por los creadores de la serie para mantener el nivel conseguido en esta segunda parte de la temporada. Dicho de otro modo, la paliza mortal que propina Negan, rodada de forma magistral, por cierto, debe eliminar del reparto a un personaje relativamente importante, tal y como ocurre en el cómic. Pero eso centrará otro análisis. Por ahora, es posible que estemos ante una de las mejores etapas de esta magnífica ficción.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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