5ª T de ‘Falling Skies’, un final épico lejos del tono general de la serie


La quinta temporada de 'Falling Skifs' narra el enfrentamiento final entre humanos y aliens.Falling Skies, la serie creada por Robert Rodat (El patriota) y amparada por Steven Spielberg (El puente de los espías) es una producción extraña y diferente en la parrilla televisiva actual. Extraña porque la ciencia ficción, salvo la destinada a adolescentes con las hormonas revolucionadas, no suele funcionar más de una o dos temporadas (y los ejemplos son innumerables). Y diferente porque su equilibrio entre extraterrestres e Historia ha supuesto un soplo de aire fresco para unas tramas que, de otro modo, se habrían vuelto tediosas.

Pero curiosamente, su quinta y última temporada ha apostado por alejarse de ese carácter histórico de muchas líneas argumentales y centrarse directamente en el aspecto más fantástico, exponiendo la crueldad de la guerra alienígena en toda su magnitud. Desconozco si es algo premeditado o si han sido necesidades de una conclusión precipitada, pero lo cierto es que estos 10 episodios dejan un sabor agridulce en el espectador.

El arco narrativo principal de esta última temporada de Falling Skies es un ataque directo a los pilares formales de la serie, al menos en lo que a definición de personajes y tono se refiere. Los humanos, con Tom Mason a la cabeza (interesante Noah Wyle -serie Urgencias– en el cambio de registro) se vuelven mucho más agresivos y directos, cambiando por completo las tornas del combate que ha durado cinco años en televisión. La presencia de varias razas alienígenas y de más grupos de humanos convierte a la serie en un auténtico campo de batalla, más que en una historia de supervivencia, como se había definido hasta ahora.

Esto no impide, por supuesto, que no haya lugar para explorar los diferentes aspectos de la guerra, desde los rincones más aislados del conflicto, en los que parece que el dolor no ha llegado nunca, hasta la conversión de humanos para dinamitar el bando de los héroes desde dentro. El problema es que, dada la necesidad de finalizar la historia en esos 10 capítulos, estas situaciones se limitan a unos pocos episodios, impidiendo un desarrollo dramático adecuado que permita conocer el trasfondo de los personajes implicados y sus decisiones.

Explicación muy humana

Aunque puede parecer que la conclusión de Falling Skies no tiene mucho que ver con el resto de la serie, nada más lejos de la realidad. De hecho, la evolución de esta última temporada se sustenta en varios pilares con los que los espectadores se pueden identificar, en línea con lo narrado en anteriores etapas. La evolución del protagonista y de otros personajes obedece a las pérdidas y el dolor de estos años, lo que a su vez genera conflictos dentro del grupo.

Las decisiones, más militares y menos “humanas”, permiten explorar nuevas facetas de los héroes, pero también argumentar nuevos enfrentamientos dentro de los humanos, enriqueciendo las enemistades que ya existían y que, en realidad, se habían ido disolviendo poco a poco con la evolución dramática de la serie. En este sentido, es interesante comprobar el final que cada personaje tiene, acorde a su forma de vivir y a su forma de evolucionar durante estos episodios.

Pero sin duda lo más humano es la explicación de la invasión extraterrestre que centra la serie. Y este es el aspecto que más controversia puede generar. Sin desvelar demasiados detalles, los motivos que llevan a esta raza a destruir a la humanidad son, cuanto menos, muy humanos, y desde luego alejados de lo que suele verse en este tipo de producciones, ya sean en televisión o en pantalla grande. Ni recursos minerales, ni raza conquistadora. Ni siquiera una guerra interplanetaria que, por casualidad, llega a nuestro planeta. Los motivos son más mundanos, más vengativos, y desde luego más dramáticos. Personalmente, y aunque pueden parecer algo excesivos, suponen un soplo de aire fresco que, en cierto modo, son el broche adecuado para una serie basada en la familia y los lazos afectivos.

Falling Skies termina igual que empieza, con un relato de cómo se originó la guerra y de cómo terminó. Un relato que servirá, en un futuro, a las generaciones de los humanos supervivientes. Un relato que tiene su grueso en una serie capaz de aguantar cinco temporadas siendo fiel a su planteamiento inicial de unificar fantasía y conceptos históricos que han definido al ser humano. La impresión general, aunque esta última temporada haya podido parecer algo apresurada, es la de una serie que ha sabido crecer en complejidad e interés, que ha sabido introducir nuevos matices e integrarlos en un todo armónico. Y eso, en una ficción de estas características, es todo un logro. Tal vez no sea una excepcional producción, pero desde luego es muy recomendable.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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