‘Carol’: el minimalismo de una relación prohibida


Rooney Mara y Cate Blanchett protagonizan 'Carol'.Suele decirse que la comedia es el género más difícil en el cine. Encontrar el tono exacto y saber lo que hace reír suele ser una tarea ardua. Pero cintas como lo nuevo de Todd Haynes (Safe) evidencian que el drama exige de un calculado desarrollo en su contenido y en su forma para evitar caer en los excesos o, lo que puede ser más importante, no lograr transmitir lo que viven los personajes. Es en ese equilibrio donde se mueve esta historia de amor entre dos mujeres que pide al espectador una atención especial al subtexto dramático, pero que a cambio le ofrece una trama cargada de emoción.

Puede parecer a simple vista que el argumento, por cortesía de la escritora Patricia Highsmith, sea demasiado simple. Y en realidad, el desarrollo de la trama no presenta grandes conflictos dramáticos durante buena parte del metraje. Sin embargo, esa aparente ausencia de acción es el caldo de cultivo idóneo para explorar las emociones de dos mujeres muy diferentes a las que les une un amor inconcebible en los años 50. Las miradas, los sutiles gestos de ambas y el lenguaje que ocultan los diálogos que mantienen son en realidad los elementos utilizados (y magníficamente aprovechados) por Haynes para explorar las emociones que desprende el film.

Aunque es su tercio final, el que corresponde al clímax y el desenlace de la historia, el realmente cautivador. Si durante toda la trama tanto Cate Blanchett (Cenicienta), una de las pocas damas que quedan en Hollywood, como Rooney Mara (En un lugar sin ley), cuyo papel es simplemente brillante, trabajan sus emociones en el ámbito más personal posible, es en este último tramo de la historia cuando ambas ofrecen su mejor versión, potenciando la carga dramática de unos personajes que se ven obligados a asumir su verdadero ser ante una sociedad que las considera, como mínimo, inmorales.

De este modo, Carol se aleja de tratamientos tradicionales para apostar por el intimismo de una relación que debe ocultarse a plena luz del día en la América de los años 50. Es esa necesidad de mantener en las sombras un secreto “inconfesable” lo que lleva a Haynes a abordar la relación con cierta distancia, acercándose a medida que avanza la historia hasta entrar de lleno en las consecuencias sociales y personales de la decisión de las protagonistas. Una película de emociones contenidas que cautiva por una puesta en escena elegante y sobria, por unas actuaciones incomparables y por una sencillez y un minimalismo abrumadores.

Nota: 7,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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