‘Pan: Viaje a Nunca Jamás’: los adultos olvidaron ser niños


Hugh Jackman se enfrenta a la leyenda de 'Pan'.A medida que nos hacemos mayores se nos obliga a elegir entre mantener el niño que llevamos dentro, con todo lo que eso conlleva, u olvidarnos para siempre de la fantasía, la emoción y los recuerdos que nos hicieron felices cuando todavía sabíamos lo que era la inocencia. Por eso películas como lo nuevo de Joe Wright (Expiación) tienen tantas posibilidades. El problema es que muchas veces están concebidas por adultos que han olvidado que los niños, aun siendo niños, no son tontos.

Y ese es precisamente el insalvable escollo de Pan: Viaje a Nunca Jamás. La cinta posee la aventura, el dinamismo y hasta cierta ironía en sus personajes. Las secuencias de acción están rodadas con elegancia y mano firme, lo que sin duda denota que tras las cámaras no hay ningún primerizo. Visualmente hablando, el film posee hallazgos interesantes, desde esas sirenas con colas traslúcidas hasta el modo en que se representa la muerte, en lo que es un festival de color sumamente original.

Pero la película falla en los primordial: el guión. Más allá de que la historia parece incompleta al no terminar en el punto de la historia que todos conocemos a través de J. M. Barrie, los personajes son sumamente planos y arquetípicos. Sus pasados no se desarrollan lo suficiente como para entender sus motivaciones, y desde luego las relaciones creadas entre ellos tienen más que ver con la necesidad narrativa y dramática que con una coherente evolución. A todo ello es necesario sumar unos diálogos más bien pobres, que tratan a los más pequeños de la casa como si fueran incapaces de apreciar una información algo más elaborada.

Todo ello hace que Pan: Viaje a Nunca Jamás no llegue a despegar en ningún momento, manteniendo un perfil más bien bajo. En la forma, es cierto, es un espectáculo sin igual, fascinante por momentos y hermoso en todo su recorrido. En el fondo, es una obra vacía, una serie de propuestas que no encuentran un recorrido lógico, y que deja demasiadas tramas abiertas para una hipotética continuación. La verdad es que sorprende ver a actores como los que tiene el film en roles tan arquetípicos, sin trasfondo dramático y llamados a ser meras herramientas al servicio de un guión sin garra. Una lástima.

Nota: 5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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