‘Mr. Holmes’: los estragos de la culpabilidad


Milo Parker e Ian McKellen protagonizan 'Mr. Holmes'.La mejor prueba de que el personaje de Sherlock Holmes ha trascendido la literatura, la historia y hasta su propia dimensión de investigador privado es el alto número de relatos, ya sean escritos o audiovisuales, que han surgido en torno a su figura y que han ampliado el universo creado por Arthur Conan Doyle, ubicando al famoso investigador privado en entornos muy diferentes al de las novelas. Evidentemente, algunos de esos productos son mejores que otros. Por eso resulta gratificante encontrarse con una historia tan intimista, personal y deductiva como la que protagoniza Ian McKellen (El código Da Vinci), quien por cierto no solo está espléndido en la piel de Holmes, sino que es capaz de representar la decadencia del cuerpo a través de los años simplemente con su interpretación.

Quizá lo más interesante de Mr. Holmes, y eso es algo que también hay que reconocer al resto de los actores (en especial al joven y casi debutante Milo Parker) y al director, Bill Condon (Dioses y monstruos), sea la relación entre los dos protagonistas, un anciano y un niño que ve en él la figura paterna que nunca tuvo y el maestro que siempre había necesitado. La necesidad mutua que surge entre ambos roles es el auténtico motor del film, más allá del caso a resolver que, todo sea dicho, es más sencillo de lo que suele ser en estos casos pero es indudablemente más interesante en tanto en cuanto afecta directamente a Holmes y sus propias capacidades mentales.

La ternura de la relación, además, es la que permite desarrollar el resto de tramas secundarias, lo que termina por componer un relato que pivota sobre varios tiempos narrativos y, a la vez, sobre varias investigaciones que corren de forma paralela pero que, gracias a las abejas, encuentran nexos de unión que ayudan a dar una explicación conjunta a los sucesivos misterios que se plantean. Puede parecer que el argumento, en líneas generales, es excesivamente simple. Y desde luego algunos roles secundarios necesitan de una definición más precisa. El segundo, sin duda, es un lastre notable; el primero, sin embargo, debe ser entendido como una necesidad dramática. Complicar el misterio a resolver habría puesto en duda la solidez de la relación entre personajes, auténtico corazón de la trama.

Dicho esto, Mr. Holmes se revela como una historia tierna, ajena en cierto modo al universo literario de Conan Doyle pero muy influido por sus personajes y sus aventuras. La cinta, en realidad, es un testimonio sobre la vejez, sobre los errores y cómo estos pueden llegar a obsesionar hasta el punto de boicotear nuestros propios recuerdos. Y es un testimonio hermoso, elegante y brillantemente interpretado. En otras palabras, es una reflexión sobre la lucha de la mente contra sus propias limitaciones, y sobre el modo en que la pasión de los que nos rodean puede devolvernos aquello que creíamos perdido. Una nueva faceta del personaje para sus más fieles seguidores.

Nota: 6,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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