‘El secreto de Adaline’: un romance que no envejece


Michiel Huisman y Blake Lively protagonizan 'El secreto de Adaline'.La mejor forma de no sufrir decepciones es no esperar ni ilusionarse demasiado con el futuro. Es una premisa pesimista, pero en el caso de la película que nos ocupa puede convertirse en algo beneficioso. Atendiendo al reparto, a la trama y al género nada invita a pensar que estemos ante un film que marque a toda una generación, y desde luego esa no es su intención. Sin embargo, y tal vez todo se deba a la falta de expectativas, el resultado es mejor del previsto, sobre todo por el reparto, la trama y el género.

Habrá quien piense que estamos ante la enésima película romántica para adolescentes con un cierto toque de fantasía para amenizar el producto. Nada más lejos de la realidad. El secreto de Adaline, si bien tiene un desarrollo previsible y que transcurre por escenarios mil y una veces explorado (la fiesta en la que se conocen los protagonistas, el fin de semana en casa de los padres, el secreto inconfesable, …), presenta una factura técnica y artística sobria que logra una narrativa eficaz, capaz de mantener el pulso y el interés en la historia y ofrecer cierta curiosidad en su forma de resolver algunas de las situaciones planteadas por el componente fantástico.

Especial mención merece el reparto al completo, desde una sólida Blake Lively (Linterna verde), quien demuestra que es algo más que una cara bonita, hasta Harrison Ford (Medidas extraordinarias), quien parecía haber olvidado cómo atraer a los espectadores. Es gracias a la labor de los actores que la película adquiere un cierto nivel superior con respecto a películas que podríamos considerar primas hermanas, y desde luego son ellos los que soportan buena parte del peso narrativo cuando la historia se enfanga, como es el caso de la reiterada voz narrativa que se empeña, en muchas ocasiones, en explicar sucesos que se ven en pantalla.

No es el único error que comete El secreto de Adaline. Su previsibilidad juega constantemente en su contra, y los dilemas morales de la protagonista tienden a repetirse a medida que pasan los minutos, perdiendo con ello eficacia dramática. Pero a pesar de todo, este drama romántico se revela como una propuesta entretenida, sin mayor intención que apelar a las emociones más sensibles de los espectadores y hacerlo con la honradez y la sencillez que le aportan el conocimiento de sus propias limitaciones y de su condición de producto comercial. Eso, aunque no sea una cualidad extraordinaria, tampoco tiene nada de malo. Los amantes de este tipo de films se apasionarán con ella. Los demás simplemente disfrutarán de casi dos horas de un romance que no envejece y que pasa de generación en generación.

Nota: 6/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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