‘Grimm’ alcanza nuevos territorios dramáticos en su 4ª temporada


David Giuntoli afronta los mayores retos como 'Grimm' en la cuarta temporada.Hay que reconocer que dentro de sus propios parámetros y su calidad Grimm está dando muestras de ser una de las mejores series de ciencia ficción del panorama actual. Sin hacer demasiado ruido pero con un proyecto dramático sólido, coherente y bien estructurado está logrando una serie de interesantes giros que complican una trama a priori sencilla. Si la tercera temporada ya confirmó este hecho, esta cuarta entrega es simplemente la máxima expresión de esa idea, con momentos dramáticos verdaderamente brillantes y un gancho final que cambia para siempre las tornas de esta serie creada por David Greenwald (serie Ángel), Jim Kouf (Operación elefante) y Stephen Carpenter (Escapando de la oscuridad).

En realidad, toda la trama de estos 22 capítulos modifica sustancialmente la dinámica que se venía viviendo en la serie. Nuevos personajes se unen al secreto del protagonista interpretado por David Giuntoli (6 month rule), quien por cierto sale bastante bien parado del reto dramático de su personaje. Otros roles deben hacer frente a su nueva naturaleza. Y otros parecen cambiar de bando poco a poco. En general, la impresión que queda es que todos los protagonistas, en mayor o menor medida, sufren una evolución en su dimensión más profunda, lo que genera a su vez la sensación de cambio en el concepto general de la ficción. No se trata, como parecía en la primera temporada, de buenos contra malos, de un policía contra los monstruos que habitan nuestro planeta. Lo que esta cuarta temporada confirma es que estamos ante una producción más elaborada, con numerosas tramas secundarias que enriquecen el mundo creado y que ofrecen matices que hacen más interesantes las decisiones y los acontecimientos que se narran.

Bajo este prisma destaca sobremanera el nuevo rol otorgado al personaje de Bitsie Tulloch (The artist). Quienes hayan leído las críticas de las anteriores temporadas de Grimm sabrán que, personalmente, considero su personaje como uno de los más flojos de la trama. Su integración en el conjunto dramático se ha limitado, en muchas ocasiones, a ser una suerte de damisela en apuros que aportaba más bien poco (salvo protagonizar situaciones de peligro) al argumento general. Por ello resulta sumamente gratificante comprobar cómo crece cuando es capaz de tener poder para decidir sobre la historia. Crece el personaje y crece la propia Tulloch. Su participación es decisiva tanto para un bando como para otro, llegando a extremos como el de quemar la caravana en la que el protagonista tiene toda la información de sus antepasados, o protagonizar algunas de las refriegas más violentas vistas en la serie. Su final, trágico como pocos, parece poner punto y final a un rol salvado de sus propias limitaciones.

El tratamiento otorgado a la trama principal, con las limitaciones propias de los personajes y de las características de la serie, es igualmente espléndido. La cuarta temporada ha sabido aumentar progresivamente la complejidad de los acontecimientos a través, precisamente, de una sucesión de conflictos que añaden nuevos giros dramáticos. Dicho de otro modo, se produce una escalada de dramatismo que lejos de resultar reiterativa o ridícula, conduce la trama hacia territorios que no habían sido explorados hasta ahora, como el ya mencionado cambio del personaje de Tulloch o las nuevas revelaciones de ese mundo de los wessen, esas criaturas a las que el protagonista ayuda o da caza, dependiendo del caso.

¿Demasiadas tramas secundarias?

Desde luego, la cuarta temporada de Grimm supone un antes y un después, generando un interés añadido a los acontecimientos de la próxima etapa, que comenzará a finales de octubre en Estados Unidos. Pero con todo y con eso, la serie no logra equilibrar lo suficiente algunas de las historias secundarias que completan el puzzle de esta serie. Puede que sea por la fuerza de la trama principal, que se lleva todo el interés y los esfuerzos. Puede, simplemente, que existan demasiadas tramas complementarias. Personalmente me inclino por la segunda opción, sobre todo si tenemos en cuenta la resolución dada a muchas de ellas, algo así como un final feliz con poca lógica y mucho de fuerza mayor (0 “esto es así porque conviene que sea así”).

El caso más evidente es el de la niña a la que se persigue desde la temporada anterior. Su papel como una suerte de macguffin durante buena parte de la temporada deja paso en el último episodio a una criatura que es capaz de tomar sus propias decisiones, de defenderse de sus agresores y de manipular su entorno para conseguir lo que quiere. El problema de ello es que, teniendo en cuenta lo que ocurre durante algunos capítulos antes, no encaja, ni dramática ni conceptualmente. Da la sensación de ser un mero recurso para dejar esa parte de la trama atada de forma positiva para que los héroes tengan una herramienta con la que poder contar en el futuro, sin tener en demasiada consideración la lógica seguida anteriormente.

Algo más coherente, aunque también irónico, es lo que sucede con el personaje de Sasha Roiz (Pompeya), cuya muerte y posterior resurrección generó una cadena de efectos secundarios que ofrecían múltiples respuestas y posibilidades, y cuyo final relacionado con Jack el Destripador es, cuanto menos, divertido. En este caso no se trata tanto de una opción apresurada como de una fórmula algo forzada por los acontecimientos, como si hubiera cierta prisa por dar salida a la situación generada capítulos atrás, aunque por otro lado alargar su trama hasta la siguiente temporada hubiera resultado excesivo. Sea como fuere, la labor de Roiz es lo suficientemente buena como para aportar un cierto grado de interés a la doble personalidad.

En definitiva, la cuarta temporada de Grimm confirma el ascenso de esta serie que ha sabido crecer desde un punto de partida un tanto manido y a todas luces arriesgado. Su capacidad para incorporar nuevos aspectos al mundo fantástico que propone y, de este modo, dotar de más complejidad a la trama ha permitido que la producción sea uno de los productos más entretenidos y recomendables de la ciencia ficción actual. La evolución de sus efectos digitales (que se nota, y mucho) ofrece una mayor variedad de criaturas y una mayor espectacularidad. El principal problema al que se enfrenta, debilidades incluidas, es lograr que la próxima temporada supere a ésta sin que muera en el intento.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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