‘Terminator: Génesis’: el presente de un pasado alterado por el futuro


Arnold Schwarzenegger vuelve a ser el T-800 en 'Terminator: Génesis'.A primera vista la saga ‘Terminator’ puede ser entendida como un mero entretenimiento de viajes en el tiempo, robots de última tecnología y la ya tradicional guerra entre la Humanidad y las máquinas. Pero esta historia creada por James Cameron (Mentiras arriesgadas) va mucho más allá: es una reflexión sobre el destino, sobre la fútil lucha del hombre contra algo que ocurrirá irremediablemente. Por eso esta entrega/reinicio/remake dirigida por Alan Taylor (Mi Napoleón) deja con un sabor de boca tan agridulce, pues combina lo mejor y más tradicional de la saga pero trata de dar un final que no solo no concuerda, sino que además rompe por completo con todo lo visto a lo largo de las dos horas de metraje.

La verdad es que toda película con viajes en el tiempo es un ejercicio de funambulismo muy peligroso. Exige por parte de director y guionista un control de todo lo que ocurre y de todo lo que se dice para que concuerde no solo con el presente, sino con el futuro que todavía está por llegar y con el pasado que todo el mundo conoce. Dicho de otro modo, ofrecer un final que no mantenga intacto el pasado, el presente y el futuro rompe por completo con el desarrollo dramático de la historia. Por ello no tiene mucho sentido la secuencia final de Terminator: Génesis, y por eso no parece muy coherente el giro que da el film hacia su tercio final.

Y es que la película va de más a menos. Con un comienzo espectacular y brillante, la cinta se anuncia como una especie de homenaje a los dos primeros títulos de la serie, ambos clásicos indiscutibles. La presencia de los robots de ambas cintas, algunos guiños a momentos inolvidables y ciertos diálogos cargados de ironía parecen convertir a esta nueva entrega en una referencia constante a lo mejor de este universo. Pero es cuando debe tomar las riendas de su propia historia cuando la cosa empieza a torcerse. Su objetivo de rizar el rizo lleva a sus responsables a crear una trama que no aguanta ni siquiera una mínima reflexión, no digamos ya una “sesuda” discusión sobre la viabilidad de lo visto en pantalla. A esto tampoco ayuda demasiado el reparto, no tanto porque no sean los actores idóneos sino porque sus personajes tienen un punto autoparódico que no termina de encajar bien en el mito de Sarah Connor y Kyle Reese.

Todo ello por no hablar de algunas preguntas sin respuesta que plantea la película. Es cierto que Terminator: Génesis aborda una línea temporal diferente, y como tal tiene libertad para desarrollar la trama a su antojo. Y hasta cierto punto, sale victoriosa del intento. Pero el problema es que está planteada como una historia tradicional y estándar, en la que el final feliz es de obligado cumplimiento y en la que los héroes logran el objetivo completo, esto es, acabar con la amenaza en el pasado, en el presente y en el futuro. Y eso, más que le pese a alguno, no es Terminator.

Nota: 5,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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