‘Lejos del mundanal ruido’: la belleza de aprender a conocerse


Carey Mulligan y Matthias Schoenaerts, en un momento de 'Lejos del mundanal ruido'.Si algo define el cine de Thomas Vinterberg (Submarino) es la naturalidad y sencillez con la que narra unas historias notablemente profundas que incitan a la reflexión social del espectador. Su último trabajo, una nueva adaptación de una novela de Thomas Hardy, mantiene esa pasión por tramas aparentemente tópicas y predecibles que esconden, no obstante, un análisis del ser humano a través de sus personajes y la forma con la que afrontan el mundo. Y lo hace, además, con una fórmula formal algo tosca pero indudablemente bella, más o menos como el mundo rural en el que se enmarca el film.

Porque si hay algo que puede resultar difícil de comprender es el desarrollo temporal de Lejos del mundanal ruido. La historia, aunque al principio pueda parecer lo contrario, se desarrolla a lo largo de varios meses en los que apenas cambian los personajes o el entorno físico. Si bien al comienzo puede generar algo de confusión, el recurso narrativo se revela necesario en su tercio final, cuando los acontecimientos se precipitan, sobre todo en lo relativo a los tres pretendientes de una Carey Mulligan (An education) espléndida. El resto de los componentes dramáticos del guión logran encontrar un equilibrio atractivo entre la previsibilidad y la incertidumbre, permitiendo al espectador disfrutar con la evolución de unos personajes cuyo final se conoce de antemano.

En este sentido, por tanto, lo más interesante de la cinta no es su desenlace, sino el viaje que realizan los personajes, sobre todo la protagonista. A pesar de estar rodeada por un elenco masculino a la altura, el verdadero peso de la trama recae sobre los hombros de Mulligan, no solo por ser el objeto de deseo de tres caballeros de distinta clase social y cataduras morales, sino porque es ella la única que evoluciona con claridad, pasando de una joven independiente y dispuesta a demostrar que sola puede conseguir lo que desee a una mujer capaz de aprender de sus errores y afrontar sus verdaderos sentimientos, incluso cuando eso suponga una contradicción interna. Y tal vez este sea, junto al previsible desarrollo de la historia, uno de los puntos débiles más importantes. El hecho de que los protagonistas masculinos no avancen al mismo ritmo (lo que no quiere decir que no evolucionen) hace que la cinta quede desnivelada en este campo.

Al final, Lejos del mundanal ruido se podría definir como un film hermoso en su forma y en su contenido. Una historia complaciente que no pide al espectador más que la reflexión sobre los deseos del ser humano y cómo cambian con los años hasta definirnos como individuos. Puede que no tenga grandes giros dramáticos, impactantes revelaciones o un final inesperado. De hecho, tampoco parece que lo persiga. Más bien, lo que trata es de contar una historia sencilla, íntima y mundana. Y en manos de Vinterberg está muy bien contada, lo cual ya es de por sí un motivo para disfrutarla.

Nota: 6,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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