‘Mortdecai’: el engaño de la comedia sin pretensiones


Johnny Depp es 'Mortdecai' en la nueva película de David Koepp.La dificultad de la comedia radica en el delicado equilibrio de arrancar la risa del espectador. Tan fácil es quedarse corto y no provocar una sonora carcajada como pecar de exceso y saturar, normalmente por una reiteración de gags que pierden poco a poco su gracia. Y eso normalmente depende más del guión que del director. Por eso una película como Mortdecai promete tanto y entrega tan poco. Sí, su historia es inteligente, sus personajes atractivos y sus actores notables, pero nada de eso importa si el ritmo dramático no es el adecuado.

Y es que la película tiende constantemente a caer en la repetición, en el constante vaivén de viajes, persecuciones y conflictos maritales que termina por perder buena parte de la esencia que se intuye en sus primeros minutos. La frescura de su planteamiento desaparece paulatinamente hasta convertir al film de David Koepp (La ventana secreta) en una predecible historia de truhanes, de farsantes y de aventuras. Y hablando de Koepp, uno no puede sino preguntarse qué hubiera sido de este guión si lo hubiera cogido este autor de alguno de los mejores títulos de aventuras de los últimos años. Su labor se nota en algunos recursos visuales, pero no es suficiente para mantener el interés en lo más alto a lo largo del metraje.

Pero si el fondo no termina de funcionar a pleno rendimiento, la forma lo hace a las mil maravillas. Comenzando por unos diseños de vestuario y de producción muy atractivos, y terminando por un montaje aparentemente aséptico pero con ciertos toques interesantes, la película se presenta ante el espectador como un producto ciertamente completo. A esto contribuye, no cabe duda, el espectacular reparto, en el que destacan especialmente Paul Bettany (El sicario de Dios) y Ewan McGregor (Big Fish), ambos en roles que parodian los típicos personajes de películas similares. El carácter radical de los personajes, todos ellos con unos toques surrealistas que son de lo mejor del film, es lo que reporta al conjunto el verdadero interés, fundamentalmente porque verles en pantalla es ya de por sí un placer.

Aunque ni siquiera esto impide que Mortdecai peque de ingenua en muchos planteamientos dramáticos y, sobre todo, en su desarrollo argumental. Si bien la forma en que se combinan las tramas es correcta, la insistencia en las mismas chanzas y en los mismos recursos agranda los problemas hasta hacerlos insalvables, algo que se nota sobre todo en su ecuador. Y es que si el guión no es lo suficientemente elaborado, la forma en la que se viste importa poco. Al final lo que queda es un film simpático, sin grandes logros pero con un reparto de lujo que logra funcionar a la perfección.

Nota: 5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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