‘Chappie’: cómo educar a un robot sin morir en el intento


Dev Patel es el creador de 'Chappie'.No cabe duda de que Neill Blomkamp (Elysium) ha creado, con apenas tres películas, un universo propio. Un universo definido por la diferencia de clases, la rebelión de los que menos tienen y la evolución humana mediante la tecnología, sea esta terrestre o alienígena. El problema es que es un universo tan definido, tan claro, que sus films empiezan a ser demasiado parecidos entre ellos. Su última incursión en este mundo mantiene sus pautas, pero añade otras que lejos de dotar al conjunto de un aspecto diferente, genera unos problemas narrativos y dramáticos que merman el desarrollo de la historia.

Y es que Chappie comienza siendo una especie de reflexión sobre la vida, sea esta artificial o biológica, para terminar con una especie de testimonio sobre el siguiente paso en la humanidad, pasando entre medias por un homenaje a RoboCop (versión 1987) que aporta los momentos de mayor acción del conjunto. Todo ello provoca que las bases asentadas para la primera línea argumental se vean trastocadas para adaptarlas a la segunda, reinterpretándose para esa conclusión final que vuelve a dejar en el espectador una sensación agridulce, como ya ocurriera con Distrito 9 (2009). El film termina por desequilibrarse, apostando por las emociones en su primer tercio y por la acción más exagerada en su recta final.

El mayor problema de la cinta es, sin duda, el guión. En todos los sentidos. Desde el desarrollo dramático, que no termina de completarse y que, por tanto, impide una honda identificación con los personajes, hasta los propios roles, un tanto tópicos y autoparódicos que no logran aportar la seriedad necesaria, al menos los secundarios más importantes. Es cierto que Blomkamp vuelve a demostrar su buen hacer en las secuencias de acción y en el diseño de ese mundo en el que la evolución está a la vuelta de la esquina. El director es capaz de crear algunos momentos realmente entretenidos, sobre todo en el transcurso del aprendizaje de ese robot con conciencia de niño. Pero eso no impide que la película se desinfle poco a poco hasta pasar por un mero entretenimiento.

Da la sensación de que Chappie podría haber sido algo más, de que la necesidad de dotar a la historia de grandes efectos de acción ha censurado la originalidad que podría haber derrochado. Esta es la diferencia entre aquel primer film de Blomkamp y este tercer proyecto: el presupuesto con el que han contado ambas. Eso, y que el trasfondo social se va diluyendo entre secuencias de acción, robots y teorías científicas sobre el trasvase de conciencias. Al final, por tanto, lo que podría haber sido una interesante reflexión acerca de la soberbia de jugar a ser Dios, de cómo funciona la evolución y del papel fundamental de los grupos sociales en el comportamiento del individuo se queda en un puro y llano entretenimiento. Es más de lo que podrían decir muchos, pero menos de lo que debería haber dicho este film.

Nota: 6/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: