‘No confíes en nadie’: mucho actor para poca trama


Nicole Kidman y Colin Firth protagonizan 'No confíes en nadie'.Cuando una historia es sólida y sus personajes están bien construidos por regla general la labor de los actores se ajusta a lo que se espera de ellos. Pero cuando la trama resulta predecible y sus actores se encuentran por encima de las expectativas el contraste es tan notable que termina por ser lo más destacado del conjunto. El segundo largometraje de Rowan Joffe (Brighton Rock) para la gran pantalla peca precisamente de eso. Desconozco el trasfondo que posee la novela en la que se basa, pero la adaptación realizada por el realizador no alcanza lo que podría esperarse de ella.

Y es que su historia acerca de una mujer que borra sus recuerdos de los últimos 20 años cada vez que se acuesta posee reminiscencias a mil y una películas de características similares, pero sin la originalidad de las mismas. Esto se traduce en un guión sin demasiadas sorpresas, que intenta sin éxito desviar la atención del villano de turno para generar cierta tensión dramática que solo se sostiene por los actores. A estos problemas dramáticos contribuye, sin duda, la elección de la información que se va ofreciendo con cuentagotas y los momentos utilizados para ello. Por ejemplo, los personajes secundarios sobre los que recaen las sospechas son exculpados rápidamente. Y teniendo en cuenta que apenas son dos, los juegos de intelecto que propone No confíes en nadie caen por su propio peso al redirigir de forma involuntaria la atención sobre el verdadero villano.

Lo que distingue a esta trama de telefilms vistos en la hora de sobremesa es el reparto que posee, muy superior a lo que finalmente propone la película. Nicole Kidman (Grace de Mónaco) recupera su mejor versión, en muchas ocasiones recordando a lo que ya logró en Los otros (2001). Y Mark Strong (El topo) vuelve a demostrar que necesita muy pocos minutos en pantalla para comerse una escena. Pero es Colin Firth (Condenados) el que sorprende al afrontar un papel muy distinto a lo que suele hacer, evidenciando una versatilidad que le convierte en uno de los mejores actores de su generación. Son ellos los que soportan el verdadero peso de la narración y los que logran tapar algunos agujeros dramáticos generados al forzar el desarrollo de una trama que tiende a desviarse de lo verdaderamente importante.

El mejor resumen de No confíes en nadie es que hay muy poca trama para tanto actor. O viceversa. La sensación que queda en el espectador es la de estar ante una historia sin grandes alicientes, con un punto de partida interesante pero que pierde fuerza de forma rápida hasta convertirse en una especie de drama con madre coraje incluida. Eso por no hablar del modo en que se afronta la amnesia, primero de forma global y luego de forma selectiva. Es gracias a los actores que el interés se mantiene, hasta el punto de interesarse más por los motivos que les han llevado a aceptar el proyecto que por el proyecto en sí. Un thriller sin demasiado brillo que permite a sus protagonistas brillar por sí mismos.

Nota: 5,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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