‘Cincuenta sombras de Grey’: repetir una idea no la hace mejor


Dakota Johnson y Jamie Dornan forman la pareja protagonista de 'Cincuenta sombras de Grey'.Sí, soy una de las pocas personas a este lado del mundo que no ha leído la trilogía de E.L. James. Y sí, soy una de las muchas personas que, sin haberla leído, se ha acercado a una sala de cine para tratar de comprender el fenómeno. Más allá de secuencias subidas de tono (Shame era mucho, muchísimo más explícita), de amores imposibles o de gustos sexuales muy peculiares, lo interesante en esta crítica es saber si, como relato audiovisual, merece realmente toda la expectación generada a su alrededor. La respuesta debería inclinarse más por el no.

En líneas generales, desde todos los puntos de vista Cincuenta sombras de Grey es una película mediocre que en muchos sentidos podría pasar por un telefilm. Es cierto que la puesta en escena es elegante, pero el pulso narrativo de Sam Taylor-Johnson (Nowhere boy) carece de la tensión que debería haber aportado a la relación de los protagonistas. Claro que para poder encontrar dicha tensión habría que tener un guión construido a medida que evoluciona dicha relación, cosa que no sucede. La historia carece de giros narrativos o de sucesos que realmente renueven la atención del espectador. Todo se sucede, por decirlo de algún modo, de forma progresiva, lo que termina por resultar monótono, más si se tiene en cuenta que la última media hora se asemeja a un bucle en el que las secuencias se repiten una y otra vez.

Los personajes y sus diálogos no ayudan a ofrecer una buena imagen de este drama erótico que trata de explorar el lado traumático de un personaje que, al final, ni se desvela ni evoluciona. Los actores protagonistas hacen lo que pueden, y lo cierto es que es mucho. Jamie Dornan (Shadows in the sun) asume su papel de galán controlador de forma natural, aunque sin duda el mayor atractivo en este sentido es Dakota Johnson (Eternamente comprometidos), cuyo personaje evoluciona a lo largo del excesivo metraje alcanzando una madurez interesante que la actriz es capaz de adoptar como propia. El problema reside, fundamentalmente, en el poco trasfondo dramático de su relación, sobre todo si tenemos en cuenta el carácter dominante y sumiso de la misma.

Quiero pensar que los fans de Cincuenta sombras de Grey la encuentren fascinante, incluso apasionante. Pero para alguien ajeno a la habitación roja de los juegos de Christian Grey puede resultar un film carente de ritmo, con una insistente intención en repetir ideas, conceptos y situaciones, hasta el punto de alargar el tramo final sin sentido aparente. Eso sí, la curiosidad de verla es incuestionable, casi tanto como la calidad de su banda sonora o la buena labor, cada uno en su rol y de forma separada, de los actores protagonistas. Pero sin una buena historia este castillo de naipes no aguanta en pie. Sin un buen guión esta trama carece por completo de interés dramático.

Nota: 4/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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