‘Blackhat: Amenaza en la red’: perder el tiempo hackeando la nada


Chris Hemsworth es el protagonista de 'Blackhat: Amenaza en la red', lo nuevo de Michael Mann.Lo peor que le puede pasar a una película es que no aporte absolutamente nada. Ni bueno ni malo, nada. Y si eso ocurre en un film apadrinado, dirigido, escrito o producido por un nombre como el de Michael Mann (Heat), algo no cuadra. Y en efecto, algo no cuadra en su regreso a la gran pantalla tras seis años de ausencia. Este nuevo thriller ambientado en el mundo de la ciberdelincuencia tiene mucho potencial pero poco trabajo dramático, por no decir ninguno. Y el principal responsable de todo ello no es su director, sino su guionista, el debutante Morgan Davis Foehl.

En efecto, el libreto carece de pulso narrativo. Más allá de un comienzo altamente repetitivo que queda muy bonito visualmente hablando pero innecesario desde un punto de vista dramático, la cinta parece avanzar a trompicones, ofreciendo al espectador “paquetes” de historia que son presentados bajo formas muy diversas. El guión da vueltas sobre sí mismo durante buena parte del inicio del segundo acto, alargando en exceso las teorías y las explicaciones de la inteligencia del villano. La poca acción que ofrece la historia, lo único admirable del film (y eso es gracias a la labor siempre agradecida de Mann), sucede en dosis muy contadas, por lo que en ningún momento parece existir una continuidad en lo narrado, más allá de tener como nexo de unión la caza al hombre que lidera un Chris Hemsworth (La cabaña en el bosque) que o bien no sabe dónde se ha metido o es que su capacidad interpretativa no da para mucho más.

Pero es precisamente el villano lo que descoloca las posiciones adoptadas previamente. Se antoja un tanto infantil que la motivación de un cerebro criminal capaz de hacer las genialidades que se narran en la historia sea, simple y llanamente, el dinero. La trama, a través de sus teorías, dirige la atención en todo momento hacia algo más elevado y menos tangible. Por eso el resultado final produce emociones encontradas, dejando en el aire la pregunta: ¿y todo esto para esto? Pues sí, todo esto para esto. Dos horas y cuarto de metraje que no solo son excesivas, sino que parecen mucho más por esa incomprensible necesidad del guionista de dar vueltas sin parar sobre una misma idea para ralentizar el avance.

Al final, Blackhat: Amenaza en la red es un thriller sin demasiada sustancia, una cinta cuyo suspense se va diluyendo hasta convertirse en una cinta de acción al uso aunque con menos acción de lo que cabría esperar. Ni el reparto logra estar a la altura (tampoco es que se pueda hacer mucho con estos personajes) ni el guión sabe manejar los tiempos y las herramientas del género. Al final, curiosamente, lo mejor de todo es la agilidad con la que su director maneja las pocas secuencias de acción que tiene el film. Eso y la fotografía, que vuelve a definir ese particular estilo que Mann ha adoptado en la última década. Pero eso no es suficiente.

Nota: 4/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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