‘Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?’: la familia Benetton


Algunos de los protagonistas de 'Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?'.El humor racial y cultural suele ser una apuesta segura. Explotar los aspectos más cómicos de los conflictos entre las religiones o entre las culturas es una estrategia que siempre aporta ironía y un cierto grado de ácida crítica a las absurdas rivalidades que se han mantenido siglo tras siglo. Pero es necesario hacerlo bien si realmente no se quiere caer en el tópico más previsible, y eso es algo en lo que la nueva película de Philippe de Chauveron (Les parasitos) falla. No mucho, pero sí lo suficiente como para no desquitarse de sus propias limitaciones.

Y es que Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? transita por todos los tópicos, estereotipos e hilarantes situaciones que uno pueda imaginarse en una comedia sobre una conservadora familia francesa cuyas hijas se casan con inmigrantes. Desde las discusiones religiosas hasta las propias personalidades de los protagonistas, todo está calculado para acentuar las características más definitorias de cada una de las culturas que aparecen en pantalla. El chino es amable, sonriente y complaciente; el árabe tiene un cierto toque macarra; el judío es simple y llanamente un egoísta que solo mira por su interés. Y el francés… bueno, es francés. Esta amalgama de representantes culturales provoca numerosas situaciones cómicas, es cierto, pero también es responsable de que en varios momentos el ritmo decaiga, sin duda debido a la poca definición de los personajes.

Con todo, la cinta cuenta con una moraleja ciertamente interesante, y es que la intolerancia y el racismo no es solo cosa de los europeos blancos de una determinada edad. Todos los personajes, a su manera, poseen una cierta intransigencia cultural que, además de crear el nexo de unión entre ellos, demuestra que cualquier cultura mal entendida genera racismo. Un mensaje que se deja ver sobre todo en su tercio final, cuando hace acto de presencia un personaje tanto o más racista que el rol interpretado por Christian Clavier (La familia no se escoge). Evidentemente, el choque está asegurado, pero eso no impide que se desprenda un cierto trasfondo interesante que dota a la película de algo más, de un contenido más allá de la mera sucesión de chistes y situaciones cómicas.

Unas situaciones que, por cierto, arrancan más de una carcajada. De este modo, Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? se revela como una comedia ligera, sin más intención que la de distraer durante todo su metraje a base de explotar con trazo grueso los aspectos más conocidos de las diferentes culturas que se dan cita en el guión, el cual por cierto no destaca demasiado por su originalidad. Pero entretiene, deja en el recuerdo algún que otro momento realmente divertido y, ante todo, no molesta. Podría haber sido mejor, por supuesto, pero en esta familia Benetton, como se la llama en un momento dado, predomina lo políticamente correcto.

Nota: 6/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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