‘Magia a la luz de la luna’: el peligro de repetir un truco de magia


Coin Firth y Emma Stone protagonizan 'Magia a la luz de la luna', de Woody Allen.El miedo de todo mago es que la gente descubra la técnica que se esconde detrás de un truco que ha repetido una y otra vez a lo largo de los años. Esta frase, que el propio Woody Allen (Manhattan) utiliza en su última película, define con precisión el carácter general de esta historia de magos, médiums y charlatanes de tres al cuarto en plenos años 20. Porque sí, la trama es divertida, como la mayoría de sus historias. Y sí, los personajes mantienen un buen nivel. Pero lo que se cuenta, lo que ocurre delante de la cámara, es lo que ya ha ocurrido en películas anteriores. Y tras todos estos años, el truco empieza a verse.

O lo que es lo mismo, la cinta se vuelve previsible más o menos desde el final de la primera mitad. Esta historia de engaños y de descubrimiento de la magia que supone vivir una vida que no entendemos (en su sentido más metafísico, claro está) termina revelándose como una comedia romántica al uso en la que el engaño se descubre mucho antes de lo que debería, generando constantes suspicacias y, lo más importante, impidiendo que el espectador termine de creerse la relación entre los personajes principales, interpretados magníficamente por Colin Firth (Un largo viaje) y Emma Stone (Rumores y mentiras). Así, el viaje de autodescubrimiento de este Woody Allen reconvertido en mago que es el protagonista termina siendo, más bien, un paseo sin grandes obstáculos.

Eso no impide, sin embargo, que la cinta no pueda disfrutarse. Existen momentos realmente conseguidos en los que el humor ácido e inteligente de su director y guionista impregna hasta los detalles más nimios de la trama. Diálogos como la confesión de amor del protagonista a uno de los secundarios es uno de los ejemplos más claros de la sutileza del autor para abordar los procesos emocionales e intelectuales de sus creaciones. Y si a eso le sumamos algunos hallazgos visuales realmente interesantes, el resultado que obtenemos es una cinta que, a pesar de su previsibilidad y de su visible decadencia a medida que pasan los minutos, en ningún momento resulta insultante o peligrosamente desdeñable.

La verdad es que Magia a la luz de la luna viene a confirmar que de Woody Allen solo cabe esperar lo que cabe esperar. Es una redundancia, lo sé, pero es que sus films empiezan a ser redundantes. Su humor y sus personajes, aunque en contextos diferentes, tienden a diferenciarse poco unos de otros. Así, todo depende de la trama que utilice; si esta es original o interesante, la cinta se elevará por encima del resto, pero en caso contrario quedará relegada a un mero escalón más en esa especie de récord que parece querer batir con la realización de una película por año. Tal vez ese sea el problema, que no dedica el tiempo suficiente a desarrollar las historias. Sea como sea, este film no cubre las expectativas como cabría esperar.

Nota: 5,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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