‘Trash: Ladrones de esperanza’: en busca del entretenimiento


Los protagonistas de 'Trash. Ladrones de esperanza' vivirán una aventura que cambiará sus vidas.Hay películas cuyo mayor atractivo no reside tanto en su originalidad como en la factura técnica y artística que presentan. Es cierto que, con estas armas, es muy complicado que lleguen a considerarse grandes films, pero en cualquier caso se convierten en historias interesantes y entretenidas. Si además dejan un ápice de crítica o de reflexión, mejor que mejor. Más o menos esto es lo que Stephen Daldry, director de películas como The reader (El lector) (2008) o Billy Elliot (2000), presenta en su nuevo film y, consciente de las limitaciones propias de la obra, compone un mural de una sociedad marcada por los profundos contrastes sociales y económicos.

La verdad es que Trash: Ladrones de esperanza no tiene nada que la distinga de otros relatos similares. Unos niños forzados a crecer y a buscarse la vida por su cuenta, una intriga política y policial, corrupción, secundarios de lujo, … El desarrollo dramático del film, en buena medida determinado por la novela en la que se basa, camina en todo momento por cauces seguros y habituales, evitando siempre toda deriva provocativa. Desde este punto de vista, por tanto, la película podría considerarse predecible, y en algunos casos hasta monótona. Sin embargo, y como decía antes, una película no consiste únicamente en un guión original.

Y es aquí donde Daldry demuestra su talento. Más allá de la labor de los tres pequeños protagonistas, lo más interesante y divertido del film, el director logra un delicado equilibrio entre el thriller y el drama social para componer una historia que combina sabiamente acción e intriga en un marco bellamente captado como es Brasil. A través de un objeto tan sencillo como una cartera el espectador inicia un viaje que comienza con unos planos intercalados de lo más sugerentes y provocativos y que se desarrolla como si de una cinta de suspense se tratara. Esta estructura es lo que logra convertir al film en algo más que una mera recopilación de situaciones, y es lo que en definitiva provoca una cierta reacción emocional.

Se trata, por tanto, de una historia de superación y de esperanza, como reza el título. Trash: Ladrones de esperanza es consciente de sus propias debilidades, pero sabe aprovechar sus fortalezas para inclinar la balanza hacia el lado positivo. El carácter amable y picaresco de sus tres jóvenes protagonistas, la maldad de los villanos y la siempre notable presencia de secundarios como Rooney Mara (Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres) y Martin Sheen (Infiltrados) son los ingredientes perfectos para esta aventura con dosis de suspense. Tal vez no es un film inolvidable, pero tampoco lo intenta; simplemente es una película para disfrutar.

Nota: 6,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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