‘En el ojo de la tormenta’: la eterna búsqueda del tornado


Richard Armitage y Sarah Wayne Callies deberán sobrevivir 'En el ojo de la tormenta'.Es muy difícil, y esto puedo asegurarlo por propia experiencia, discernir correctamente lo que necesita un guión cuando se está desarrollando la preproducción del mismo. Esto implica que puede producirse una interpretación errónea, lo que a su vez lleva a crear una película que en todo momento se encuentra por encima de sus posibilidades. En cierto modo, la segunda película de Steven Quale (Destino final 5) presenta este problema… entre muchos otros. Lo que se ha vendido como un espectáculo visual y una experiencia cinematográfica en todos los sentidos termina siendo un film de perfil bajo que logra alcanzar algo de lo que promete en su clímax. Pero en ningún caso la tensión o la emoción se adueñan de la pantalla.

O lo que es lo mismo, apenas ocurre nada hasta el tercio final, cuando la madre de todos los tornados hace acto de presencia. El planteamiento de En el ojo de la tormenta es similar al de otras cintas de catástrofes naturales, con la pequeña e insalvable diferencia de ser una serie B (por no decir serie Z). Y si algo bueno tiene la serie B es que puede permitirse el lujo de ciertos excesos; excesos que aquí brillan por su ausencia, salvo tal vez el de la pareja de amigos que vienen a ser la representación fiel del paleto norteamericano con suerte. Pero más allá de esto la historia carece de drama o de tensión. Esta debilidad hace que las actitudes de los personajes, bastante planos y tópicos, se antojen irreales, por mucho que sean necesarias para el avance del argumento.

El perfil bajo de la película no se refiere, por tanto, al hecho de que sea una serie B, sino a que los conflictos que deberían llevar a la trama a un clímax impactante brillan por su ausencia. Es de esperar que los efectos visuales tengan una calidad más bien pobre; e incluso es comprensible que los personajes no sean más que meras excusas para exponer poderosas imágenes de tornados de fuego o de grandes vehículos volando por los aires. Pero lo que no parece de recibo es el hecho de que todo ello solo ocurra en su tercio final, obligando al espectador a asistir a un intento de desarrollo de personajes innecesario. Tampoco ayuda al conjunto el hecho de que Quale trate de dotar al conjunto de un estilo found footage, o lo que es lo mismo, de documento de vídeo casero encontrado tras una catástrofe. Que la trama salte de este formato al convencional secuencia a secuencia genera confusión, por no hablar de que estéticamente hablando es algo que chirría.

La verdad es que lo mejor de En el ojo de la tormenta es su campaña de marketing. Eso, y el trabajo de sonido, que logra hacer temblar las salas de cine sin necesidad de la cacareada experiencia en 4D que iban a proporcionar algunos cines. La trama, carente de tensión dramática, se ralentiza en su planteamiento, lo que retrasa el verdadero interés de la historia e impide que este se reciba con los brazos abiertos. Tal vez esto habría sido correcto, e incluso necesario, en un film con personajes interesantes y actores de un mayor peso dramático, pero en una serie B como esta el secreto está en el exceso. Eso es lo que se ha promocionado de la película, y es lo que esta no tiene.

Nota: 4/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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