‘#Chef’: un buen menú para el paladar digital


Jon Favreau escribe, dirige y protagoniza '#Chef', en la que podemos ver a John Leguizamo.Jon Favreau, mundialmente aclamado gracias al éxito de Iron Man (2008) y Iron Man 2 (2010), es uno de esos directores que se han desarrollado en proyectos pequeños, sin pretensiones y con una clara vocación de puro entretenimiento. Por eso, cuando regresan al mundo que les vio nacer siempre se produce una cierta expectación por ver si son capaces de adaptarse a las exigencias de un guión y de un rodaje de dimensiones mucho más modestas. En el caso que nos ocupa el resultado de esta fábula sobre la madurez, la búsqueda personal y las relaciones que se crean y se destruyen entre fogones es óptimo, debido fundamentalmente a que los actores desprenden un carisma y una comodidad que traspasa historia, personajes y pantalla.

El director, autor también del texto, construye, o mejor dicho deconstruye, la vida acomodada de este #Chef para reflexionar sobre la necesidad de disfrutar con lo que nos rodea, desde el trabajo hasta los amigos o la familia. El camión, que no es otra cosa que un símbolo de su pasión por la comida, se convierte de este modo en nexo de unión para todas las piezas que componen la rota vida del protagonista, quien toca fondo a raíz de una mala crítica en un blog. Este último aspecto, por cierto, es el otro gran pilar de la obra. El punto de inflexión que supone el texto publicado en ‘El paladar digital’ introduce en la historia la importancia de la tecnología y las redes sociales en nuestras vidas, representadas en este caso por el joven Emjay Anthony (No es tan fácil) y cuya influencia en el devenir de la historia se revela clave además de tremendamente creativo a nivel visual.

Hay que reconocer, sin embargo, que el guión presenta una serie de problemas que no terminan de ser resueltos. Más allá de las concesiones que le pide al espectador, y que tienen que ver fundamentalmente con el trasfondo de algunas relaciones, lo relevante está en que sufre un bache narrativo durante el comienzo del segundo acto, cuando el personaje se encuentra sin rumbo. Es en este momento cuando la trama pierde cierta relevancia, además de interés, lo que termina por perjudicar el conjunto. Pero incluso esta irregularidad queda paliada por la espectacular labor de un reparto que disfruta con lo que hace, ya sean un minuto o una hora. Por supuesto, la relación de los personajes de Favreau, Anthony y John Leguizamo (Moulin Rouge) en el camión es imprescindible, pero quizá el mejor ejemplo se encuentre en la secuencia que protagoniza Robert Downey Jr. (Salidos de cuentas), uno de los momentos más hilarantes y surrealistas de todo el metraje.

Una película como #Chef no debe ser vista con demasiadas expectativas. Para bien o para mal, no promete más de lo que puede abarcar, ni pretende ser otra cosa más que una comedia entrañable que, eso sí, despierta un apetito voraz. Gracias a un reparto impecable y a una originalidad visual interesante, sobre todo en su último tramo, la película supera sus problemas narrativos para mostrar que la verdadera felicidad no se halla en una buena crítica o en la cocina de un exitoso restaurante, sino en aquello que realmente nos hace disfrutar cuando lo llevamos a cabo con los nuestros. Puede que sea necesario superar determinadas irregularidades en el guión, pero al igual que con un buen plato, la espera merece la pena.

Nota: 6,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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