‘El amanecer del Planeta de los Simios’: el peligro de volverse humano


César deberá hacer frente a la rebelión en 'El amanecer del Planeta de los Simios'.Son contadas las ocasiones en las que una secuela supera a su predecesora, pero cuando eso ocurre uno tiene la sensación de estar ante algo diferente y único. Sobre todo si la primera entrega ya es de por sí notable. Le ocurrió, por ejemplo, a la trilogía de Batman realizada por Christopher Nolan (Origen), y le ocurre a este reinicio de uno de los mayores clásicos del género. El origen del planeta de los simios (2011) fue una de esas películas que han ganado presencia con los años, dejando un mejor sabor de boca cada vez que se revisa. Su continuación, en la que solo perduran los simios, confirma que estamos ante, al menos, una notable revisión de la historia. Y recalco “al menos” porque solo el tiempo dirá si en realidad estamos ante un clásico moderno.

Como digo, El amanecer del Planeta de los Simios supera a su predecesora en todo. Es, en resumen, todo lo que se espera de una secuela. Más acción, más épica y un guión más complejo que ahonda en los matices de los personajes y en su evolución dramática, dando protagonismo a las criaturas animadas digitalmente y dejando a los actores de carne y hueso como meras comparsas, casi espectadores en primera fila de la revolución y previsible guerra que determinará el futuro de la Humanidad. Y es esto lo más atractivo del film. La capacidad de director y guionistas para adentrarse en la estructura social simiesca es fascinante desde el primer minuto, con esa primera secuencia de la cacería que, en pocas palabras, deja sin aliento. El desarrollo posterior de la historia no hace sino confirmar una idea que ya se planteó en la primera película y que ahora alcanza su máxima expresión: la inteligencia es la mayor arma que existe. Es por ella que los simios dejan de ser animales para convertirse en humanos, y es por ella que se inicia una guerra que nadie quiere, pero que resulta inevitable.

La lectura que realiza Matt Reeves (Déjame entrar), quien por cierto sabe cuando aportar su estilo narrativo, acerca del conflicto que crece dentro de la familia de los simios es brillante. La familiaridad con la que lo aborda, asemejando a los animales con los humanos (o viceversa, según se mire), resulta tan inquietante como esclarecedora en relación con las motivaciones humanas, el odio, la violencia de la intolerancia y el miedo a lo desconocido. Es cierto que los humanos se antojan secundarios en la trama, pero la idea conceptual de que son ellos los que provocan la epidemia, y por extensión su propia aniquilación, planea sobre las algo más de dos horas de metraje que, a diferencia de otras historias, pueden resultar incluso cortas. Ver a los simios cometer los mismos errores que los humanos por los mismos motivos debería hacer reflexionar al espectador sobre lo que se ve en pantalla.

Todo esto no sería posible, claro está, sin un trabajo de efectos y diseño gráfico simplemente perfecto. Los detalles de los simios alcanzan un grado tal que en ningún momento se llega a dudar de las emociones, pensamientos e intenciones que rondan la mente de todos y cada uno de los animales. Y de esto tienen buena parte de culpa los actores, comenzando por Andy Serkis (King Kong), a quien se debería empezar a reconocer su labor como intérprete, mucho más compleja y completa bajo un traje lleno de sensores que la que consiguen muchos de los actores actuales. Algunos de los momentos, como las conversaciones entre César y su hijo, son estremecedoras. Esto permite, al mismo tiempo, que la interacción entre humanos y criaturas digitales sea mucho más coherente y creíble, permitiendo el flujo emocional que conforma la relación principal entre los humanos protagonistas y el verdadero corazón de la producción: César. El hecho de que la historia comience y acabe con un plano detalle de sus ojos es la mejor prueba de que esta trama no versa sobre la lucha entre hombres y simios, sino que narra la vida de un único individuo.

La conclusión más evidente es que El amanecer del Planeta de los Simios es una buena película. Una muy buena película, más bien. Su facilidad para aunar espectáculo (el ataque a San Francisco es de lo mejor del film) y contenido emocional demuestra que las grandes producciones pueden ser grandes películas si se hacen con coherencia y con un cierto sentido dramático. Pero más allá de todo esto, la película confirma que estamos ante un nuevo fenómeno cinematográfico de la ciencia ficción que no se limita a continuar con lo narrado en el anterior film, sino que gracias a su independencia de aquel es capaz de complementarlo para narrar una historia más grande que ambas películas. El hecho de que esta nueva aportación a la saga posea un ritmo imparable que obliga a mantener la vista fija en el devenir de los personajes no hace sino confirmar la sensación de que estamos ante algo diferente, algo nuevo. Ante el amanecer de un nuevo Planeta de los Simios.

Nota: 8,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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