‘Castle’ empieza a mostrar síntomas de fatiga en la sexta temporada


'Castle' y Beckett resuelven los casos más extraños en la sexta temporada.Ya se intuía en la pasada temporada y se ha confirmado en esta. La serie Castle está llegando, poco a poco, a su fin. Tras una cuarta temporada espléndida y una quinta temporada divertida, la sexta se ha revelado como un vehículo para ir atando todos los cabos sueltos que podían quedar en la trama. O mejor dicho en las tramas, porque si algo han tenido de bueno estos 23 episodios son las tramas secundarias y una profundización aún mayor en el humor y la originalidad de los casos policiales.

Por suerte, eso no ha impedido un desarrollo correcto de los principales temas de la serie ni ha restado interés a la temporada de esta serie creada por Andrew W. Marlowe (El fin de los días). De hecho, tener tantos episodios ha propiciado que los personajes hayan superado todo tipo de situaciones, convirtiendo sus arcos dramáticos en algo más que una repetición de momentos. Así, la protagonista interpretada por Stana Katic (La sombra de la traición) ha pasado por el FBI y ha resuelto, de una vez por todas, el drama de su pasado que, en buena medida, ha marcado toda la serie. Igualmente, las relaciones entre los principales roles han evolucionado notablemente, sobre todo la del protagonista con su hija.

Es fácil olvidar algunos momentos de una temporada tan larga en la que ocurren tantas cosas. Pero vista en perspectiva y revisados todos sus episodios, la sexta entrega de Castle evidencia una influencia bastante relevante de la actualidad y de algunos personajes conocidos y convenientemente disimulados. A esta consolidación de una tendencia que se ha ido implantando poco a poco (y que no resta originalidad a una serie caracterizada por casos extravagantes) se suma la incorporación más habitual de personajes muy secundarios, como es el padre espía del protagonista. Su presencia, además de proporcionar algunos de los mejores episodios, abre una puerta a nuevas tramas de temporada que sustituyan a la de la madre de Kate Beckett.

Con todo, la sensación de haber empezado el ocaso de la serie no deja de planear sobre las diferentes tramas que nutren la serie. Evidentemente, mientras siga siendo divertido, entretenido y original el producto puede estirarse todo lo que se quiera, pero el hecho de haber dado carpetazo al pasado de Beckett y de haber planteado la boda de los protagonistas (a pesar de ese final impactante que impide la celebración) parece apuntar a pocas temporadas más. Sus responsables tendrán que buscar nuevas bases dramáticas con las que nutrir la ficción si la intención es aguantar en lo más alto.

Secundarios de lujo

Al principio afirmaba que esta sexta temporada ha potenciado las tramas secundarias. Aquellos que sigan la serie de forma más o menos asidua sabrán que uno de los puntos fuertes y más estables desde el inicio de las aventuras de Richard Castle son los personajes secundarios, más concretamente los interpretados por Jon Huertas (Stash House) y Seamus Dever (Hollywoodland). Sus aportaciones a la trama, además de su propia definición sobre el papel, suelen servir para apoyar el humor, la intriga o el drama de la pareja protagonista.

En esta ocasión, empero, su labor ha ido un poco más allá, entre otras cosas por la necesidad de desviar la atención de una trama principal que, siendo sinceros, ha sido más floja que en ocasiones anteriores (los preparativos de la boda son entrañables, pero no dan para 23 capítulos). Así, la pareja secundaria de policías ha visto cómo sus propias historias han tenido protagonismo, más la de Dever que la de Huertas. No solo han sido el apoyo del personaje de Nathan Fillion (Percy Jackson y el mar de los monstruos) en los primeros compases de la serie, sino que han tenido sus propios episodios, convenientemente ubicados en mitad del desarrollo (concretamente, las tramas correspondientes al noveno y al undécimo).

Esta estrategia evidencia varias cosas. Por un lado, que los responsables de la serie son conscientes de las debilidades dramáticas en cada momento, algo esperanzador. Esto les permite recurrir a estas tramas secundarias en los momentos precisos, no sin haberlas anunciado antes con alguna frase, alguna ironía, etc. Pero por otro, confirma no solo que el contexto que rodea a los protagonistas es espléndido, sino que la producción cuenta con unos secundarios de lujo que son capaces de sostener sobre sus hombros los diferentes géneros que se entremezclan en los casos policiales.

Todo ello convierte a esta sexta temporada de Castle en una especie de reinicio. Habiendo cerrado todas las tramas principales, la serie se enfrenta ahora al reto de reinventarse o de caer en la repetición y monotonía más absoluta. Puede que la palabra monotonía no encaje con el espíritu de este escritor reconvertido en investigador, pero lo cierto es que si no fuese por la originalidad de los crímenes aportaría más bien poco. No quiere esto decir que en estos episodios haya perdido interés, al contrario. Es divertida y dinámica, sus casos tienen la complejidad necesaria y los personajes cuentan con el carisma de sus actores, y eso ya es mucho más de lo que encontramos en otras series.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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