La 1ª T de ‘Resurrection’ se enreda entre los personajes y sus pasados


Un niño será el primero en volver a la vida en 'Resurrection'.No es extraño encontrar series cuya primera temporada dura poco. Realmente poco si lo comparamos con la duración normal de una serie (13 o 24 episodios dependiendo del formato). Esto normalmente responde al grado de confianza que existe en el éxito del producto, algo ajeno totalmente a la calidad del mismo. La nueva serie de la ABC, Resurrection, se podría enmarcar en este grupo: una temporada de 8 capítulos que, casi por sorpresa, parece que ha confirmado su segunda temporada.

Su trama, basada en la novela ‘The returned’, de Jason Mott, parte de una premisa cuanto menos curiosa. Un niño norteamericano es encontrado en China solo. Cuando un agente de inmigración se encarga de llevarle con sus padres, que viven en un pequeño pueblo de Estados Unidos, descubre que el pequeño en realidad murió hace más de 30 años. Mientras el agente decide investigar qué está ocurriendo un hombre y una mujer, ambos fallecidos, llegan al pueblo en las mismas condiciones que el pequeño.

Si de la sinopsis anterior alguien deduce un cierto tono fantástico o concesiones al terror, que se quite la idea de la cabeza. Evidentemente, Resurrection juega con ciertos toques de ciencia ficción que van más allá de la propia premisa del regreso a la vida, como son las habilidades que los “retornados” parecen tener. Sin embargo, la producción protagonizada por Omar Epps (serie House) deambula por derroteros mucho más dramáticos y, en cierto modo, más realistas. Y destaco lo de “deambula”.

En efecto, uno de los mejores aspectos de esta primera temporada es la definición de los personajes a raíz de la presencia del pequeño Jacob (Landon Gimenez). Las posturas de cada personaje, que en todo momento se hallan entre la incredulidad, el miedo y la aceptación, componen un mosaico interesante de personalidades que ofrecen nuevas vías de dramatización, como es el caso del sheriff interpretado por Matt Craven (Disturbia), quien por cierto aporta mucho a su papel tan solo con la mirada. La contrapartida de esto, empero, reside precisamente en la cantidad de roles influenciados por estos personajes devueltos a la vida, sobre todo a medida que van apareciendo más.

Más resucitados, menos desarrollo

Y es que la profusión de personalidades en la trama impide un desarrollo normal del carácter dramático de la serie, amén de plantear algunos aspectos fantásticos que no avanzan, al menos en estos primeros 8 episodios. Si uno analiza el episodio piloto y lo compara con el cierre de temporada las diferencias son importantes. Esto no sería algo negativo si no fuera porque los nexos de unión entre ambos momentos son mínimos.

Por ejemplo, el personaje de Epps llega al pueblo con la intención de investigar lo que ha ocurrido para que un niño haya vuelto a la vida. El final de esta tanda de capítulos de Resurrection revela no solo que no investiga, sino que hace casi las veces de agente de policía, encargado de proteger/dar consejo/perseguir criminales. Del mismo modo, algunas pinceladas de ciencia ficción, como la conexión entre todos los retornados, se queda en mero apunte, aunque esto más bien parece algo que se abordará en profundidad más adelante.

Por aportar un símil literario, esta serie es una obra de Stephen King (La tienda) descafeinada. Al igual que las novelas del maestro del terror, la serie utiliza la excusa del fenómeno inexplicable para sacar a relucir las miserias y los secretos de los habitantes de un pueblo (los más interesantes hasta ahora, repito, son los del sheriff). El problema es que los turbios pasados son, simple y llanamente, pasados. Y son demasiados. El espectador al final necesita de un esquema donde cada habitante se ubique en función de su postura ante los resucitados y en función a sus actos del pasado. Algo que, por cierto, se complica a medida que surgen más personas resucitadas (el final en este sentido es a lo grande).

Al final, Resurrection es una obra irregular en su temporada de estreno. Sus momentos más interesantes vienen protagonizados por los personajes que más tienen que ocultar en medio de la incertidumbre generada por los retornados. Es lógico. El problema es que esos roles son pocos en comparación con el resto, al menos hasta que la ficción adquiera algo más de desarrollo. Una serie menor que entretiene por momentos y no desagrada en general, aunque a estas alturas el nivel televisivo exige más que todo eso. Podríamos achacarlo a los pocos episodios, pero otras series han logrado más con menos.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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