‘Mejor otro día’: el suicidio como salida a una vida sin motivación


Imogen Poots, Pierce Brosnan, Toni Collette y Aaron Paul protagonizan 'Mejor otro día'.Podemos hablar de que los actores de una película son mejores o peores, de que un director se ha limitado a poner la cámara delante de la acción, o de que el desarrollo de una trama es incoherente. Pero al final lo que une todos los elementos que conforman una obra audiovisual, aquello que da sentido a lo que se ve en pantalla, es la motivación por sacar adelante algo en lo que todos creen. O al menos en lo que todos están comprometidos. Y si bien es cierto que no se puede destacar nada excesivamente malo en la nueva película de Pascal Chaumeil (Los seductores), también es justo decir que hay una ausencia total de motivación en la historia, los actores y el director, por mencionar solo los tres pilares más visibles de esta historia.

En efecto, esta trama sobre cuatro desconocidos que coinciden en la azotea de un edificio para suicidarse en Nochevieja no tiene nada de original a pesar de su interesante punto de partida. El devenir narrativo de su argumento transita por escenarios típicos, por secuencias plagadas de clichés visuales e interpretativos. Nada hay en Mejor otro día que busque algo de sorpresa y que provoque, por tanto, un giro argumental más o menos interesante. Los secretos de los personajes, interpretados por cuatro actores de cierto nivel (algunos más que otros) que se limitan a pasearse delante de la cámara, apenas logran mantener la atención del espectador, quien puede desvelarlos con algo de atención y experiencia en este tipo de historias.

Precisamente esta es la principal consecuencia de esa falta absoluta de ritmo: el espectador es capaz de descubrir los arcos dramáticos de los personajes casi desde el primer minuto, lo que sería un auténtico desastre si no fuera porque la película, a pesar de todos sus defectos, al menos tiene la decencia de no subestimar sus propias posibilidades, lo cual la convierte en un distraído producto de poco más de 90 minutos que se deja ver. Como dejaba entrever al inicio, Chaumeil se limita a contar la historia de la forma más tradicional posible, sin buscar en ningún momento la vitalidad en los planos o la originalidad en los planteamientos narrativos. De este modo deja todo el peso de la trama en el propio guión, que se beneficia en algunos momentos y sale muy perjudicado en la mayoría de los retos narrativos.

De este modo, Mejor otro día se erige como un producto sin alma, una cinta que no insulta pero que tampoco plantea ningún reto, ni emocional ni intelectual. Distrae, que no es lo mismo que entretener. Con un director que apenas aporta un punto de vista diferente y unos actores que, dicho vulgarmente, han cobrado el cheque y se han vuelto para casa, la película deambula por tierra de nadie sin que sus momentos cómicos lleguen a sacar una carcajada, y sin que sus momentos dramáticos emocionen del todo. Previsible en casi todos sus aspectos.

Nota: 5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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