‘The girl’ ofrece la cara más amarga de Hitchcock


Toby Jones y Sienna Miller protagonizan 'The girl'.El fenómeno de producir dos películas sobre un mismo tema y estrenarlas en un periodo de tiempo prácticamente inexistente no es nuevo. Sin embargo, siempre suelen ser ficciones. Por eso es curioso lo que durante el 2013 ocurrió con la figura de Alfred Hitchcock, pues dos películas trataron de abordar la relación del director con sus actrices. Dos películas que cubren entre ellas un periodo de tiempo de unos cuatro años y que, aunque abordan rodajes diferentes, ofrecen una imagen más o menos similar del famoso maestro del suspense. Una de ellas, Hitchcock, ya fue comentada en este espacio. Ahora le toca el turno a The girl, tv movie dirigida por Julian Jarrold (La joven Jane Austen) y protagonizada por Toby Jones (Los Juegos del Hambre) y Sienna Miller (Casanova).

Así pues, si la cinta protagonizada por Anthony Hopkins (Noé) analizaba el rodaje de Psicosis (1960), ésta se centra en los de sus siguientes películas, Los pájaros (1963) y Marnie, la ladrona (1964), y lo hace de una forma bastante más cruda y menos complaciente. Basada en el libro de Donald Spoto, que recoge los testimonios de los protagonistas de aquellos meses, la cinta presenta a un director obsesivo que busca a su alrededor lo que nunca podrá conseguir. Un hombre que trata de valerse de su posición para alcanzar unas metas personales que, de otro modo, no podría lograr.

Me refiero, evidentemente, a una relación romántica con sus actrices, bellas mujeres rubias que, en este caso, están personificadas en Tipi Hedren, muy bien interpretada por Miller. La forma de presentar al personaje de Hitchcock es, en una palabra, escalofriante. Incluso más que sus propias películas. Más allá de la caracterización de Jones, que abordaremos más adelante, lo más interesante del film en todos los aspectos es el trabajo del actor para involucrarse con un papel ciertamente desagradable. De hecho, uno de los momentos más impactantes del metraje se produce cuando tortura física y psicológicamente a su actriz durante el rodaje de una secuencia en la que un grupo de auténticos pájaros la atacan.

El rostro impasible de Jones/Hitchcock ante la misma toma una y otra vez (lo que debería haber sido un día se convirtió en más de tres) y la cada vez más demacrada y destrozada emocionalmente Miller /Hedren son las dos caras de una misma moneda, o de un mismo acontecimiento si se prefiere. Todo provocado por el rechazo de ella no solo a sus insinuaciones, sino a sus acciones (literalmente Hitchcock se tira sobre ella en la parte trasera de un coche). Por si esto no fuera poco, la tortura se mantuvo durante el siguiente papel. La forma en que el director explica a la actriz los secretos de su personaje remiten indudablemente a una vejación personal por el simple hecho de rechazarle.

A vueltas con el maquillaje

Desde luego, la forma en que The girl aborda esta relación es mucho más directa que la que utiliza Hitchcock. Desconozco cuánto hay de verdad en lo que narra la película, aunque teniendo en cuenta que se basa en testimonios y memorias de Hedren y otros personajes que asistieron a los acontecimientos, algo de cierto debe de haber. Sobre todo porque su “melliza” estrenada en el cine viene a definir al director de una forma más o menos similar aunque menos contundente.

Pero no se debe olvidar que estamos hablando de una película planteada para televisión, y a pesar de los nombres que la respaldan, eso se nota. Fundamentalmente en su puesta en escena, aunque en general en todos los aspectos. Jarrold se limita a narrar la historia de la forma más correcta posible, evitando recursos complicados y aproximándose más a un cine más artesanal. Eso no impide para que, en determinados momentos, juegue con los fueras de campo o con la propia cinta original en la que se basa, de la que toma algún que otro plano.

Y si algo comparte con la cinta protagonizada por Hopkins es el maquillaje. Se puede decir que en ambos casos ha sido un talón de Aquiles que, más que restar credibilidad, lo que hace es que el espectador desconecte con la historia. Evidentemente, viendo uno y otro es inevitable decantarse por uno, pero en líneas generales siguen un patrón similar. En el caso que nos ocupa, y a pesar de la buena labor de Jones, da la sensación de que el maquillaje varía de un momento a otro, de que el físico tan característico del director por momentos adelgaza y por momentos engorda.

En definitiva, The girl se antoja una especie de hermana menor de Hitchcock, ya sea porque una llegó más tarde o porque los nombres que la sustentan son menos relevantes. Eso no impide, o no debería impedir, encontrar en esta película para televisión algunos hallazgos interesantes, principalmente en su definición del carácter del director y las relaciones con sus actrices. Si se hace el experimento de analizar una detrás de otra la experiencia es mucho más enriquecedora. Se deja ver, y en algunos momentos incluso estremece. Y eso es algo que no pueden decir todas las producciones, sean de cine o no.

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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