‘Capitán América: El soldado de invierno’: lo llaman seguridad en lugar de miedo


Chris Evans repite como el superhéroe de Marvel en 'Capitán América: El soldado de invierno'.Más y mejor. Esa es la filosofía de toda segunda parte que se precie. Y si estamos hablando de superproducciones con superhéroes de por medio, lo normal es que se traduzca en más acción, más explosiones y más combates, sin que eso tenga necesariamente que ir acompañado de un mejor argumento. Por fortuna para esta continuación de Capitán América: El primer vengador (2011), posee todos los ingredientes para ser una digna sucesora, incluyendo una temática que, al igual que la primera entrega, ofrece algo más que una simple ensalada de bofetadas. Y por cierto, ¡qué bofetadas!.

Porque no nos engañemos, una aplastante mayoría del público que acuda a ver Capitán América: El soldado de invierno buscará, ante todo, entretenimiento y acción, ya sea en 2D o en 3D. Y eso, le pese a quien le pese, está garantizado desde el primer minuto. Su secuencia inicial, muy bien narrada por Anthony y Joe Russo (Tú, yo y ahora… Dupree), es toda una declaración de intenciones de lo que luego vendrá: una espiral de acción cada vez más magnificada (incluyendo una batalla aérea entre grandes naves y pequeños guerreros) combinada con acierto con una trama de espionaje, mentiras y secretos que, para los más fieles seguidores, posiblemente no ofrezca grandes dificultades. La cinta, salvo algún bajón de ritmo habitual en este tipo de films, mantiene el nivel de su predecesora.

Aunque como digo, hay algo más, pero también algo menos. Coincidencia o no (me inclino a pensar que no), el mensaje implícito y explícito de esta continuación se ajusta a la realidad que vivimos como un guante. Los constantes debates entre seguridad y privacidad, entre defensa y miedo, remiten a una problemática real que hace a la trama más interesante de lo que podría interpretarse en un primer momento. Es evidente que la acción se impone sobre todos los demás elementos, pero eso no impide que el espectador pueda encontrar algo más que golpes y explosiones en aquellos momentos en los que el film se toma un respiro. Es una lástima, sin embargo, que dichos momentos no estén acompañados de una solidez interpretativa algo mayor. Si bien es cierto que tanto Chris Evans (Puncture) como Robert Redford (Juego de espías) o Samuel L. Jackson (Cleaner) se encuentran notablemente cómodos en sus respectivos roles, la participación de Scarlett Johansson (The Spirit) o Anthony Mackie (Destino oculto) enturbia notablemente el conjunto, la primera por una fatiga más que evidente y el segundo por una falta de acomodo al personaje que, esperemos, se solucione en el futuro.

Del mismo modo, Capitán América: El soldado de invierno apenas deja hueco para desarrollar el pasado del villano más allá de su identidad y su conexión con el resto de personajes. Aunque no lo parezca, sus puntos débiles afectan lo suficiente a la trama como para que esta no logre despegar más allá de un buen entretenimiento. Tampoco es que la propia cinta busque algo más, es cierto, pero teniendo en cuenta el nivel que han adquirido este tipo de producciones se antoja necesario algo más de contenido dramático. Sea como fuere, un espectáculo más que digno que sigue la línea iniciada por aquella primera película y que, en su secuencia post créditos, pone las bases para el próximo mega evento de Marvel.

Nota: 7/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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