‘Una vida en tres días’: una historia de amor con un pasado turbulento


Kate Winslet y Josh Brolin se enamoran en 'Una vida en tres días', de Jason Reitman.La exigencia es una cualidad que se adquiere con los años. A medida que pasa el tiempo tendemos a ver el mundo de una determinada forma y a tratar de enmarcar todo dentro de los parámetros que consideramos ideales. Y cuando algo no se ajusta, aunque genere buenas sensaciones, tendemos a ocultarlo o a minusvalorarlo. Pero el mundo es mucho más complejo. Curiosamente todo esto, de un modo u otro, está presente en el nuevo film de Jason Reitman (Juno), uno de esos dramas románticos que sin ser perfecto no puede, ni debe, ser despreciado.

Podríamos decir que el principal motivo para ser visto es su pareja de actores principales, ambos logrando la química que se pide en este tipo de tramas. Empero, la labor de Kate Winslet (Vacaciones) y Josh Brolin (Planet Terror) no se limita exclusivamente a eso. Su forma de abordar unos personajes tan complejos, marcados por un pasado trágico, es ejemplar, pues lejos de entregarse a un dramatismo que derroche emotividad se limitan a contener las emociones, dejándolas aparecer simplemente a través de miradas y, lo más importante, a través de sus reacciones ante los desafíos que se plantean. Claro que no es este el único acierto del film. La forma en que se introduce al espectador en esos traumas pasados es tan bella como sutil, tan impactante como reveladora. Reitman juega inteligentemente con los tempos del relato, revelando poco a poco y únicamente a través de unas pocas imágenes todo un mundo de información.

Con todo, la película no alcanza un alto grado de intensidad emocional para lo que podría haber sido o, si se prefiere, para el planteamiento inicial. Habrá quien considere que su desarrollo posterior se torna previsible y algo tópico (y es cierto). Otros optarán por echar la culpa al director o a los actores, que llegados un punto de la trama parecen no lograr avanzar al mismo ritmo que en minutos anteriores (y también hay algo de verdad en esto). Sin embargo, uno de los mayores escollos con los que se encuentra el desarrollo dramático, y que determina al resto, es el hecho de que el guión no logra presentar de forma coherente y clara la relación romántica que se establece entre los protagonistas. Sí, el espectador intuye lo que ocurre, y a grandes rasgos se entienden las motivaciones, algunas mejor que otras. Pero ese es el problema, que obliga al público a rellenar demasiados huecos con muy poca información, lo que a la larga genera cierta incomodidad.

No es que sea este un problema insalvable, pero sí lo suficientemente importante para que Una vida en tres días no consiga despegar como podría parecer en sus primeros minutos. Igualmente, el hecho de que el narrador (del que se abusa un poco) explique todo aquello que no logra contarse con imágenes no ayuda demasiado. De todas formas, es una película que entretiene y que, cuando se digiere unos minutos después, resulta enternecedora y bella. No es perfecta, y como decía al inicio no se ajusta a lo que los estándares sociales consideran una gran obra. Pero gusta, y eso no tiene nada de malo, al contrario.

Nota: 6/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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