Los fantasmas del pasado de ‘Ray Donovan’ surgen en su 1ª T


Liev Schreiber y Jon Voight en un momento de la primera temporada de 'Ray Donovan'.He de confesar que hacía tiempo que no veía una producción de las características de Ray Donovan en la pequeña pantalla. Bueno, ni en la pequeña ni en la grande. Estamos tan acostumbrados a personajes con tan pocos secretos que cada vez más nos entregamos a una narrativa fluida, constante y basada en el impacto de una resolución inesperada. Pero en sí mismos, los protagonistas tienden a presentarse de forma frontal, directa y sin grandes misterios para el espectador. Incluso aquellos que son villanos por definición. Es por eso que esta serie creada por Ann Biderman (Enemigos públicos) es tan interesante. Si bien es cierto que su planteamiento es bastante corriente, sus personajes, auténtico corazón del conjunto, tienen más sombras que luces, convirtiéndolo en un auténtico juego de conflictos y pecados sin perdonar.

Su trama, como decimos, es bastante corriente. Un hombre que trabaja en Holllywood arreglando los problemas de famosos (y no me refiero a un publicista precisamente) ve cómo su relativamente tranquila vida se tuerce cuando su padre sale de la cárcel después de 20 años y decide ir a la ciudad. Se destaparán entonces toda una serie de secretos familiares que tienen sus raíces en Boston y que están marcados por la violencia, los abusos y el engaño. En definitiva, un thriller tradicional que perfectamente habrían firmado alguno de los maestros del género de los años 90. Lo interesante de esta primera temporada de 12 episodios reside, empero, en la forma que tiene Biderman de plantear la trama, a medio camino entre la acción y el diálogo, y no dejando nunca que uno enturbie la labor del otro.

En efecto, en Ray Donovan, que toma el nombre del protagonista, hay lugar para la violencia. Alguna realmente brutal, como es el asesinato de un agente del FBI. Al fin y al cabo, es una historia ambientada en un mundo brutal y despiadado que trata de hacerse un hueco en la élite de una ciudad que no entiende otra forma de vida que no sea el exceso de riqueza. Pero más allá de eso, lo destacable es el intrincado entramado que se forma alrededor del protagonista cuando los secretos, poco a poco, salen a la luz. Unos secretos que, afortunadamente, se narran de forma tradicional, es decir, a través de diálogos, de comportamientos y de decisiones, algunas tan erróneas que generan problemas mayores.

Podría decirse que es una serie con numerosas tramas principales y pocas secundarias. O con muchas secundarias pero casi ninguna principal, como se prefiera. En realidad, el desarrollo dramático está planteado de tal modo que importa poco. Todo gira en torno al protagonista (magnífico Liev Schreiber, visto en El mayordomo) y todo está, al final, relacionado. El secreto que pesa sobre su conciencia y la de su jefe directo, el conflicto con su padre, la persecución del FBI, sus problemas familiares. Todo gira en torno a un único concepto, o al menos eso se intuye a lo largo de la temporada. Un concepto que queda revelado, en parte, en unos muy buenos últimos episodios que modifican notablemente la percepción de todo lo ocurrido con anterioridad, y sobre todo definen claramente las motivaciones del protagonista, bastante oscuras durante todo el arco narrativo, lo que no hace sino agrandar el interés por conocer los porqués de muchas de sus decisiones.

Un núcleo poco interesante

Desde luego, si hubiese que dar un calificativo a Ray Donovan sería “oscuro”. Sí, es una serie oscura, plagada de intrigas, de secretos y de corrupción. La forma de mostrarlo, siempre con medias tintas y sin llegar nunca a mostrar del todo sus cartas, es lo que la convierte en interesante. Curiosamente, su núcleo es lo menos relevante de todo. El diseño del mundo en el que vive Donovan, a medio camino entre el lujo y la violencia, entre la élite y la clandestinidad, es simplemente perfecto, pero no así la forma de presentar a su mujer y sus hijos.

Es más, de algún modo la serie pierde interés en esta primera temporada cuando el protagonismo de la trama recae sobre las historias secundarias de la mujer (Paula Malcomson) y los hijos, interpretados por Kerris Dorsey (En la cuerda floja) y Devon Bagby. No tanto por sus interpretaciones, correctas si se compara con el resto, como por el tratamiento que se hace de sus personalidades. Mientras que los más jóvenes asisten al descenso a los infiernos de un padre que ve cómo su pasado vuelve para pedir una segunda oportunidad, la mujer simplemente se convierte en una especie de histérica psicótica cuyos cambios de humor son, en muchos momentos, injustificados. Da la sensación de que no existe una definición clara de su papel en toda la trama, ofreciendo bandazos dramáticos que no llevan a ninguna parte.

Afortunadamente, su presencia es más o menos secundaria. Salvo por algún episodio en el que toman relevancia (y que ralentiza notablemente el devenir de la trama), en general la serie apuesta más por el pasado bostoniano del protagonista, sus hermanos y su padre. Y es todo un acierto, tanto por la profusión de elementos que contiene, y que ya hemos comentado, como por los actores. Dejando a un lado una magistral interpretación de Jon Voight (Mission: Impossible) que le ha dejado un Globo de Oro, la labor de Eddie Marsan (Jack el caza gigantes) y Dash Mihok (El lado bueno de las cosas) es brillante. Ambos logran transmitir los problemas físicos y psicológicos que arrastran unos personajes marcados por la violencia y los abusos, el primero a través del boxeo y el segundo de carácter sexual y religioso. Tal vez la mejor prueba resida en el último episodio, cuando ambos cambian sutilmente su presencia física en pantalla, evidenciando sin palabras que han logrado superar un traumático pasado a pesar de las secuelas que les deja.

Esta primera temporada es, en definitiva, un muy buen ejercicio de intriga y violencia. Los pecados del pasado que acosan a Ray Donovan y su familia adquieren un protagonismo progresivo hasta convertirse en el leit motiv del desarrollo dramático, en el auténtico motor de la serie. Lo bueno es que el espectador no descubre nada de esto hasta el último episodio, intuyendo siempre que hay algo más de lo que se muestra. Lo peor es que no todos los elementos dramáticos e interpretativos están equilibrados. El final de esta entrega deja, además, pocas vías de desarrollo. Sí, hay algunos caminos por explorar, pero el primero ha sido tan impactante, tan profundo y dramático, que es complicado alcanzar el mismo nivel en la segunda temporada ya proyectada.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

2 Responses to Los fantasmas del pasado de ‘Ray Donovan’ surgen en su 1ª T

  1. Alejandra Álvarez dice:

    Tengo muchas ganas de ver Ray Donovan 2 su final me dejó intrigada y ya queiro saber que es lo que pasa.

  2. grisislas dice:

    Genial la serie de Ray Donovan!! Una historia sin límites, con tópicos bastante interesantes y que los puedes transportar a la vida cotidiana, no sé, simplemente es una idea fresca e innovadora! A esperar la siguiente temporada, que ya está a nada de estrenarse, saludos!

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