‘A propósito de Llewyn Davis’: la Odisea nunca envejece


Oscar Isaac protagoniza 'A propósito de Llewyn Davis', de los hermanos Coen.Nadie puede dudar que, tras más de 20 títulos a sus espaldas, los hermanos Coen (Crueldad intolerable) han definido un estilo único y personal de hacer cine que les convierte, por derecho propio, en uno de los grandes referentes del séptimo arte. Dicho estilo no se basa únicamente en su lenguaje visual, sino en su forma de entender las historias, siempre con el drama de fondo pero con un cierto humor negro que se deja entrever incluso en la forma de desarrollar las historias. Su nuevo título es, en pocas palabras, una de esas pequeñas obras personales y, tal vez, no tan aclamadas y aplaudidas como sus grandes películas, pero sin duda es un producto que puede y debe ser disfrutado.

A propósito de Llewyn Davis posee, en líneas generales, todo lo que se le puede pedir a una película de este tipo. Con una clara influencia de la Odisea de Homero o, mejor dicho, de la obra de James Joyce inspirada igualmente en el clásico, los Coen presentan una visión clásica, algo deprimente pero indudablemente bella de una época y de un estilo musical que, al igual que el protagonista, no parecía ir a ninguna parte. Gracias a una espléndida fotografía que combina la frialdad y la dureza de la luz invernal con algunos rayos cálidos de falsa esperanza, los responsables de Barton Fink (1991) componen un relato en el que todo lo que puede salir mal sale mal; en el que no hay lugar para esa esperanza que todo espectador ansía encontrar al final del metraje.

Posiblemente no posea la fuerza dramática de otras películas. Es más, ni siquiera tiene el humor ácido y exagerado que sí existe en otras de sus obras. Pero eso no impide que estos hermanos directores y guionistas logren arrancar alguna sonrisa, gracias principalmente a lo absurdo de muchas de sus situaciones (el viaje en coche es sencillamente inmejorable) o a esa especie de homenaje a Buster Keaton (El maquinista de la General) que es el personaje principal, interpretado a la perfección por Oscar Isaac (Ágora) y que probablemente le reporte una nominación a los Oscar. La cantidad de varapalos que recibe, tanto físicos como emocionales, sin que modifique demasiado su semblante derrotista y deprimido (un reflejo más de la música que representa) señala a este protagonista como propiedad única de los Coen.

La película es, en el fondo, un relato sobre la supervivencia de un género y de unos músicos que, en los años 60, no parecían tener un objetivo claro. En cierto modo, el final de A propósito de Llewyn Davis refleja ese aspecto. Pero al igual que la odisea que vive el protagonista es una historia que nunca pasa de moda, este tipo de música nunca envejece. El argumento del film es un claro homenaje, de eso no cabe duda, pero a través de los ojos de estos directores se convierte en una trama entrañable, un poco trágica pero indudablemente bella. Una de esas películas, como decía al principio, personal y que debe disfrutarse con todos los sentidos.

Nota: 8/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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