T. 3 de ‘The killing’, personajes más complejos para un nuevo crimen


Mireille Enos y Joel Kinnaman investigan otro caso en la tercera temporada de 'The Killing'.Así como hay libros que se adaptan a la televisión o al cine, hay productos audiovisuales que perfectamente podrían convertirse en una novela, tanto por su trama como por las idas y venidas de su producción. No cabe duda de que uno de esos casos es The killing, versión norteamericana de la serie Forbrydelsen, que a principios de agosto finalizó su tercera temporada en Estados Unidos y que, tras dos cancelaciones y dos resurrecciones, finalmente verá una cuarta temporada a modo de epílogo que aporte una cierta coherencia a la conclusión, sobre todo, de los personajes. Y no deja de resultar curioso, la verdad, que un producto tan interesante como este haya tenido tantos problemas para seguir adelante, sobre todo teniendo en cuenta las numerosas producciones sin alma propia que circulan por los canales públicos y de pago.

Por cierto, lo de “alma propia” no es casualidad. Si la primera temporada se planteó como un remake puro y duro del original danés, la segunda dio un giro radical, no solo por alargar la trama de la primera parte (hay que recordar que en la versión europea cada caso es una temporada), sino por ofrecer una resolución radicalmente distinta, demostrando entre otras cosas que la serie tiene algo que ofrecer. Ahora, esta tercera temporada de 12 episodios va un paso más allá y narra un caso completamente distinto del original (al menos del que correspondería al segundo caso en Dinamarca) y se postula como una obra única, independiente y, sobre todo, muy interesante en sus propios giros argumentales. Para aquellos que no hayan visto todavía la temporada, esta comienza presentando a los personajes unos meses después de la conclusión del anterior caso de la joven desaparecida. Sarah Linden (Mireille Enos) trabaja en un puerto y Stephen Holder (Joel Kinnaman) tiene un nuevo compañero con el que debe iniciar la investigación del brutal asesinato de una joven prostituta. Pronto el caso queda relacionado con otro que Linden investigó hace años y por el cual un hombre está en el corredor de la muerte, uniendo de nuevo sus caminos para resolver el rompecabezas.

Evidentemente, y aunque la premisa inicial pueda parecer sencilla, esta nueva temporada de The killing posee todos los elementos que caracterizan a la serie, desde la compleja psicología del personaje de Mireille Enos (Guerra Mundial Z) hasta los oscuros recovecos de una investigación que tiene múltiples callejones sin salida, numerosos sospechosos y un trasfondo social y criminal mucho más complejo de lo que podría esperarse. Y al igual que en otras temporadas, el villano de la función queda oculto hasta el final, iniciando un juego con el espectador por adivinar la verdadera identidad que normalmente perderemos los que estamos a este lado de la pantalla. Este es, entre otros, el mayor aliciente de la producción. La facilidad de su creadora, Veena Sud (responsable también del original), para orquestar un sinfín de tramas secundarias con características para convertirse en principales pero sin llegar nunca a serlo es fascinante. Curas con un pasado oscuro, un hombre inocente y sospechoso al mismo tiempo en el corredor de la muerte, un joven con unos gustos sexuales un tanto especiales. Todos y cada uno de ellos de una profundidad moral y psicológica que normalmente no tienen secundarios de este tipo y, por tanto, todos con unas grandes posibilidades de convertirse en villanos.

Sin duda es este el otro gran atractivo de la serie, derivado del anterior. En todo momento de esta tercera temporada la serie se toma muy en serio a cada personaje. Apenas deja nada al azar, e incluso aquello que uno no llega a comprender o que puede parecer inconexo encuentra su explicación en la revelación del último episodio, por cierto mucho más impactante y perturbadora que la de la segunda temporada y, en cierto sentido, que las de la serie danesa. La calidad de los personajes, más allá de los protagonistas (de los que hablaremos a continuación), es lo que convierte a la serie, independientemente de sus tramas bien estructuradas o de un diseño visual que le debe mucho, muchísimo, a Seven (1995), en una de esas producciones que enganchan desde el primer momento, que mantienen al espectador esperando el siguiente capítulo para encontrar la solución del acertijo. Por cierto, y en relación a la película de Brad Pitt, decir a modo de detalle que el final de esta tercera temporada es un claro homenaje al final de aquella.

Intercambio de protagonismo

Aunque si hay algo realmente novedoso en esta temporada de The killing es el flujo de importancia y poder que se ha producido entre sus protagonistas. Si bien es cierto que el personaje de Enos sigue teniendo un peso específico e imprescindible en el caso a investigar, el personaje de Kinnaman sufre, por decirlo de algún modo, una evolución camaleónica para convertirse, psicológicamente hablando, en un rol muy similar al de su compañera. En otras palabras, la obsesión que caracterizó a Sarah Linden en temporadas anteriores queda ahora en manos de Stephen Holder. Un cambio que, personalmente, se agradece, entre otras cosas por Kinnaman demuestra un carisma pocas veces visto hasta ahora que lo convierte, por derecho propio, en el protagonista de la trama. No sé si atribuirlo a su aumento de peso (posiblemente para protagonizar RoboCop) o a la consciente importancia que se le otorga en la historia, pero desde luego hace sombra, casi literalmente, al resto del reparto. Y eso que no estamos hablando de malos actores.

Lo cierto es que, mientras en las temporadas anteriores la práctica totalidad del interés recaía en la protagonista, esta nueva tanda de capítulos reparte ese peso, permitiendo a la serie ganar en interés y crecer no solo dramáticamente, sino en complejidad. Queda así, por tanto, solventado uno de los problemas, por decir algo, que se daban antes: la proliferación de secundarios sin recorrido. El hecho de repartir un caso policial en dos temporadas obligaba a sacarse de la manga un sinfín de posibles villanos cuyo desarrollo era mínimo. Ahora, sin embargo, la limitación temporal y de personajes (por cierto, más tradicional dentro del género) obliga a una mayor evolución, a una presentación más profunda de sus motivaciones y de sus claroscuros. La mejor prueba de que se ha mejorado en este sentido es el personaje de Peter Sarsgaard (Blue Jasmine), el reo en el corredor de la muerte cuya trama personal en la cárcel corre en paralelo a la principal casi hasta el final. Por cierto, un final crudo, difícil y asépticamente bello en su resolución.

Su complejidad juega en todo momento con la idea de que existe algo más de lo que se cuenta en un primer momento sobre él, algo que se desvela progresivamente durante la temporada y en proporción directa a la proximidad de su ejecución. Es más, podría decirse que su arco dramático con los demás presos y los guardias es una serie en sí misma. Pero no es el único personaje interesante. El papel de Elias Koteas (Shutter Island) y, sobre todo, su pasado con el personaje de Enos, es uno de esos roles capaces de aportar algo casi con su mera presencia, por no hablar de la resolución que se le da al trío amoroso entre él, su mujer y Linden.

Todo ello, en definitiva, convierten a esta tercera temporada de The killing en una entrega mucho más completa y compleja que sus predecesoras, con un trasfondo social y criminal más interesante y con unos personajes mucho más desarrollados. El hecho de aprovechar al máximo las cualidades de los dos protagonistas ofrece, además, muchas más salidas narrativas al conjunto de la producción. El riesgo que se corre, claro está, es el de derivar en una serie típica con pareja de policías en el centro de la trama. Sin embargo, ni el tono general de la serie ni el futuro parece que lo vayan a permitir. Tan solo seis episodios es lo que tendrá la cuarta temporada, según las informaciones publicadas. Lo justo para resolver la complicada situación en la que terminan estos últimos 12 capítulos. Lo justo para cerrar como se merece una serie como esta.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: