‘Malavita’: el humor negro de una familia mafiosa


Michelle Pfeiffer, Robert De Niro, Dianna Agron y John D'Leo integran la familia mafiosa de 'Malavita', de Luc Besson.El cine siempre ha representado el mundo de la mafia como una familia en la que todos se protegen entre sí. Sin embargo, en este dibujo las mujeres y los hijos siempre quedan al margen de la violencia y los trapos sucios, al menos desde un punto de vista activo. Pero, ¿cómo sería una familia de mafiosos en la que hasta los hijos tienen unas cualidades únicas para el crimen organizado? En cierto modo, esto es lo que plantea Luc Besson (El profesional) en su nueva película, y aunque lo hace de manera algo sencilla desde un punto de vista formal, el humor negro que desprende el guión, en el que también participa, se impone al resto de elementos artísticos y técnicos… excepto a los actores.

Lo cierto es que la película se sustenta en la combinación de un libreto dinámico y con un ingenio muy divertido, y unos actores que, en líneas generales, aportan a sus respectivos papeles una entidad muy particular. Destacan sobre todo Dianna Agron, muy alejada del papel en la serie Glee que la ha hecho famosa, y John D’Leo (El luchador), un auténtico descubrimiento que convierte a un personaje más o menos secundario en lo más interesante del film gracias a la frescura y descaro a la hora de afrontar una especie de Robert De Niro en miniatura. Suyos son algunos de los momentos más hilarantes del relato, como ese primer encuentro con los matones del instituto, y suyo es también el punto de giro que desencadena el desenfreno de violencia y destrucción del tercer acto, uno de los mejores momentos narrativamente hablando y que tiene como protagonista una publicación escolar.

Pero no es oro todo lo que reluce. Incluso con algunas secuencias brillantes y una estructura de base realmente interesante (la historia se toma su tiempo para explicar todos y cada uno de sus detalles), existen aspectos sombríos en el conjunto, principalmente en el apartado de la planificación. En líneas generales, Besson apuesta más por una mediocridad formal que por algo nuevo o diferente. Como ya he dicho, salvo puntuales resoluciones originales, el resto de la narrativa audiovisual se abandona por completo al buen hacer de su reparto y a la chispa de sus diálogos, algunos realmente conseguidos. Por no hablar de la fuerza de su estrella, un De Niro que se da el lujo, incluso, de protagonizar su propio homenaje meta-lingüístico al asistir su personaje a una proyección de Uno de los nuestros (1990).

La sensación final que deja Malavita (por cierto, nombre del perro que aparece en el film) es la de un divertimento negro, a veces excesivo y otras un tanto ralentizado, que en ningún momento aspira a mucho más pero que podría haberlo sido. Que nadie entre en la sala esperando una película de gángsters al uso. Esta es una comedia acerca de la mafia, sí, pero desde el punto de vista de Luc Besson, con todo lo bueno y todo lo malo que eso conlleva. Lo importante, empero, es que una vez encendidas las luces lo que se recuerda son los momentos más hilarantes de un film que hace de la violencia epicentro de todo su humor. Eso, y que entretiene.

Nota: 6,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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