‘Thor: El mundo oscuro’: un entretenimiento con luces y sombras


Chris Hemsworth y Tom Hiddleston en un momento de 'Thor. El mundo oscuro'.Lo que ocurre en la Casa de las Ideas, nombre con el que se conoce a Marvel, desde que decidió apostar fuerte por las adaptaciones cinematográficas de sus cómics es cuanto menos curioso. Existen dos niveles bastante diferenciados, asociados normalmente a la fama de sus personajes. Algunas películas han ayudado a ensalzar esta especie de subgénero en el que se han convertido las películas de superhéroes; otros, por contra, demuestran los importantes vacíos que existen en estas tramas cuando el humor y la mediocridad se apoderan de los relatos. El caso de la primera Thor hace un par de años se quedó a medio camino, y su continuación no mejora demasiado, aunque hay que reconocer que posee los suficientes elementos para que casi dos horas de metraje se pasen en un suspiro.

El principal problema de Thor: El mundo oscuro reside en su guión, que adolece por completo de profundidad dramática, incluso en los momentos más teóricamente impactantes de la trama. Apenas existe sorpresa en sus giros argumentales, algunos de los cuales, por cierto, se ven venir de lejos si se conoce la naturaleza de los protagonistas, quienes se aferran a sus naturalezas inamovibles como si de un mapa de intenciones y personalidades se tratara, y en el que los buenos se distinguen con unos colores y los malos con otros (en pocas palabras, claros y oscuros). En este sentido, empero, hay que aplaudir la madurez con la que se trata al protagonista respecto al primer film, en el que se le presentaba algo más infantil y más insoportable. Por otro lado, tampoco ayuda demasiado la realización de Alan Taylor, director curtido en la televisión que, según parece, ha debido conseguir el trabajo gracias a su labor en la serie Juego de Tronos, de la que ha dirigido numerosos episodios.

Es aquí donde se encuentra el tendón de Aquiles, al menos visualmente hablando. La planificación es impersonal, correcta pero carente de una marca personal, de una visión que supere ese marco formal que tienen los artesanos de este oficio. Eso no es necesariamente malo, más bien al contrario. Sin embargo, en este caso concreto, con la aplicación de las tres dimensiones al resultado final, podría haber optado por algo más arriesgado, sobre todo con algunas ideas realmente originales del guión, como ese combate final que se viaja entre varios mundos. Todo ello evita que el espectador se zambulla en la riqueza visual de un film que, por otro lado, entretiene de principio a fin. Gracias a la combinación de humor y a la labor de los actores, todos ellos más que correctos en sus respectivos papeles, la película se convierte en un espectáculo puro y duro.

Habrá quien opine que la primera parte fue mejor que la segunda; otros pensarán lo contrario, y habrá quienes directamente la consideren irrelevante. Thor: El mundo oscuro mantiene el nivel de la primera, y por momentos la supera. Pero que nadie espere con esto nada más que una distracción palomitera que, en el fondo, podría haber sido mucho mejor. Hay que verla como lo que es: un eslabón más en ese macroproyecto de la compañía que consiste en llevar el mundo de los cómics a la gran pantalla. Siempre que no se espere más de ella, podrá disfrutarse sin grandes frustraciones. Incluyendo la ya tradicional secuencia final en los créditos, un guiño que posiblemente solo entenderán los fans.

Nota: 6/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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