‘La gran familia española’: un novio para dos hermanas


Los integrantes de 'La gran familia española' se preparan para la boda.La trayectoria de Daniel Sánchez Arévalo, director de esta comedia con el fútbol como telón de fondo, es digna de análisis. A pesar de que sus películas son exitosas en líneas generales, su figura como director no goza del mismo bombo que, por ejemplo, si tienen otros directores jóvenes que están despuntando en el cine español. Y lo irónico es que muchos de ellos no son necesariamente mejores. Todo esto viene a cuento porque su última película, La gran familia española, tiene la posibilidad de ser elegida para representar a España en las candidatas a Mejor Película de Habla No Inglesa de los próximos Oscars. Y méritos tiene, sobre todo por la historia.

Y no me refiero al hecho de que recupere el gol de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica, algo que por cierto inyecta una esperanza muy necesaria en los tiempos que corren, sino a los enredos familiares, a los secretos y a esa extraña ley por la cual toda familia tiene algún miembro poco normal. La forma de retratar a estos cinco hermanos que homenajean al film Siete novias para siete hermanos (1954), cada uno con sus problemas, sus neurosis y sus mentiras, es brillante en su concepción, pero lo es aún más en su desarrollo, provocando mil y una situaciones que más que la carcajada fácil crean y acumulan una serie de situaciones hilarantes. Tal vez los actores no estén todos a la altura, pero en líneas generales logran sus objetivos, destacando entre ellos Roberto Álamo (Un buen día lo tiene cualquiera) y Antonio de la Torre (Lope). Las secuencias que comparten ambos son algunas de las mejores.

El film en sí mismo puede verse como una comedia sencilla y natural, pero analizando la trama hay mucho más. Durante la mayor parte de su metraje se mueve entre el drama de un padre enfermo y la comicidad de unos jóvenes cuya boda por principios está destinada al fracaso, pero es en su tercio final, en su resolución, donde Sánchez Arévalo da un giro argumental para convertirla en una historia de amor, y no precisamente de los protagonistas. Aunque parezca secundaria, dicha revelación da sentido al contexto de la trama y obliga a ver buena parte de la historia desde otro punto de vista. Al final, el hecho del partido de fútbol apenas sirve de apoyo, quedando relegado prácticamente a algunos gags visuales y verbales.

Desde luego, La gran familia española no es una película perfecta. Buena parte de sus fallos tienen que ver con algunos de los actores, sobre todo con los menos experimentados y ese trío amoroso entre un chico y dos hermanas. Pero el tono general del relato, así como algunos hallazgos narrativos muy interesantes (la conversación final de cada una de las familias es inmejorable), la convierten en un film atractivo, divertido y esperanzador, muy en la línea de sus anteriores trabajos, confirmándole a su vez como uno de los directores que más cuidan las tramas y los personajes del panorama actual en nuestro país.

Nota: 7/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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