‘Ahora me ves…’: la palabra mágica es… gilipollez


Jesse Eisenberg, Isla Fisher, Woody Harrelson y Dave Franco son los cuatro magos de 'Ahora me ves...', de Louis Leterrier.La magia es como un buen thriller cinematográfico. Ambos juegan con la percepción del espectador, invitándole a pensar que conoce el truco y revelándole al final una realidad inesperada. Tal vez por eso ambas disciplinas combinan perfectamente cuando están bien planteadas. Y en esto está el truco, en el planteamiento. La nueva película de Louis Leterrier (Danny the Dog), director con cierta solvencia para la acción pero más bien poca para la intriga, firma una propuesta entretenida y distraída que frustra sus intenciones al carecer de un objetivo claro, de una definición que permita al espectador atar todos los cabos necesarios para completar el círculo de trucos de magia.

Más allá de las concesiones innecesarias al género de acción (¿de verdad alguien se cree que cuatro aspirantes a magos son capaces de mantener una persecución por unas abarrotadas calles de Nueva York?), Ahora me ves… posee los elementos suficientes para convertirse en un producto digno dentro de esta especialidad que son las películas sobre magos. Buenos trucos de magia, unas explicaciones coherentes y, sobre todo, una lógica que se desvela al final y que, como suele ser habitual, afecta a un personaje que, como todo buen mago, distrae de sus verdaderas intenciones en un giro dramático realmente curioso.

El problema, y es un gran problema, reside en el otro pilar explicativo de la trama. Todo lo que se ve en las cerca de dos horas que dura el film está promovido por la motivación de un solo personaje que maneja los hilos de sus marionetas como si fueran cuerdas de un violín. Sin embargo, los cuatro protagonistas poseen una motivación propia que tiene que ver con una antigua organización egipcia secreta encargada de velar por la auténtica magia. Sí, es tan rocambolesco como suena. Más allá de la gilipollez (palabra, por cierto, utilizada en el film para inducir una hipnosis) que esto supone, el problema reside en que dicha línea argumental ni se desarrolla ni se resuelve. Su presencia a lo largo del film, mostrada con cuenta gotas, no hace sino embarrar una intriga mucho más sencilla y eficaz. Para colmo, la forma de terminar con ella consiste en una especie de revelación en la que los protagonistas desaparecen para no saber nunca más de ellos.

Se podría decir que Ahora me ves… es un buen ejemplo de cómo una historia sencilla y eficaz, como es el uso de la magia para reparar una serie de injusticias del pasado, termina complicándose innecesariamente con la imperiosa necesidad (valga la redundancia) de introducir el tan manido tema de las organizaciones secretas, que para colmo provienen de Egipto. Soy de los que consideran que aquel país es origen de buena parte de la cultura occidental, pero lo de una secta de magos roza lo esperpéntico. La película de Leterrier es un quiero y no puedo. Sus diferentes caras luchan por salir a flote sin que finalmente ninguna de ellas consiga sobresalir. Una lucha de la que la única perdedora es la propia película.

Nota: 6/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: